Es que sin dudas, una empresa funcionaría mejor si sus empleados son responsables, y cobran en consecuencia, de su éxito.
Como dijo el banneado Che, hay empresas sin patrones, pero no hay sin empleados. Claro que hay que salvar el hecho de que esas empresas sin patrones existen porque alguien, alguna vez, hizo una inversión importante, aunque luego no haya hecho o no les hayan salido bien las cosas.
La duda es, qué sucede si la empresa, por uno o varios meses, da pérdidas. ¿Los empleados deberían aceptar una baja salarial?
No, justamene por eso del ppio de ajenidad del derecho laboral. El trabajador no soporta perdidas. Eso va de la mano con el “riesgo empresario”.
No hace falta irte tan lejos. En Argentina tenes varias empresas que otorgar participacion accionaria a los trabajadores, por ejemplo, YPF. El tema es que ahora lo quieren implementar obligatoriamente sobre el 10% de las utilidades para todas las empresas.
Y sin ir a empresas yo en mi estudio, en los meses que son muy buenos pago doble sueldo, jejeje
Lee todo bolastristes, y vas a entender, jajaja. Abrazo.
No, no lo observo. Pero no veo a que viene lo que pasa ahora con lo que yo pregunte. Lo de ahora es un proceso inflacionario. No me refería a eso. No estoy preocupado por el efecto en la inflación o algo así y tpco creo q sea culpa del empresariado.
Si vos le das x participación y luego suben precios, el poder adquisitivo es el mismo y no mejoran su situación. Eso preguntaba.
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[IMG]http://www.pagina12.com.ar/commons/imgs/go-gris.gif[/IMG] Por Horacio Verbitsky
El rechazo de la participación obrera en las ganancias porque nos equipararía con Cuba es una de las demostraciones más concisas de la angurria y la estulticia del patronato local. Esa participación, “con control de la producción y colaboración en la dirección” de las empresas fueron incorporados a la Constitución en 1957, durante la dictadura que implantó el estado de sitio y la ley marcial y dispuso el fusilamiento de obreros. Durante la convención reformadora el radical Carlos A. Bravo encomió la democracia social de Franklin D. Roosevelt y advirtió contra “la gran industria y el gran comercio, que han tenido en el año ganancias que exceden el cincuenta por ciento de la renta nacional”. Su correligionario Carlos A. Becerra consideró justa “la colaboración del capital y el trabajo” y coincidió en que “los señores industriales obtienen excesivas ganancias”. El también radical Luis María Jaureguiberry mencionó como inspiración la Encíclica De Rerum Novarum emitida en 1891 por León XIII; el socialista Julio César Martella la Quadragesimo Anno, por Pío XI en 1931, y el democristiano Horacio José Peña a Jacques Maritain y las constituciones que consagraron derechos sociales, desde México en 1917 hasta la República Federal Alemana en 1949. El Demócrata Progresista Horacio R. Thedy se asombró por “la falta de preparación de los empresarios” que “suelen emplear palabras sinónimas para su prosperidad personal y prosperidad nacional, que rara vez tiene que ver una con otra”. Explicó que el principio que se insertaba en la Constitución no era revolucionario sino “serio, abonado por una larga experiencia en otros países”. Una fracción radical (UCRP), los socialistas, los Demócratas Conservadores, Cristianos, Progresistas y de Centro, sancionaron el artículo 14 bis, que consagró en el papel todos los derechos del trabajador que el gobierno había eliminado en los hechos porque eran obra de la demagogia y del tirano, como se decía entonces. Cuba aún era gobernada por el sargento Fulgencio Batista. Opusieron reparos los partidos Comunista y el Cívico Independiente, del capitán Alvaro alsogaray. La convencional comunista Irma Carmen Othar explicó que así se adormecía la conciencia de clase: “El porvenir de los trabajadores argentinos no es el de hacerse capitalistas” sino “luchar por la revolución agraria y antiimperialista, a fin de que los obreros pasen a ser dueños de los medios de producción y de cambio”. El convencional y banquero Luis María Otero Monsegur objetó que era un mecanismo poco ágil y propuso en cambio distribuir el capital de las empresas del Estado entre sus trabajadores. El Demócrata Conservador José Aguirre Cámara recordó que la participación en las ganancias había sido propuesta en 1905 por Carlos Pellegrini (fundador de la UIA), doce años antes que en Estados Unidos y Francia y dieciséis antes en Inglaterra y le atribuyó ser fundamento de “una paz continuada, por la recíproca comprensión, de patronos y obreros”. Puso condiciones para su reglamentación que vale la pena transcribir en forma textual, para que se enteren los legisladores que deberán tratar el proyecto del diputado Héctor Recalde: “a) la bonificación debe ser un agregado al salario normal y en ningún caso formar parte de él; b) No puede ser nunca una prima de producción; c) debe provenir, en realidad, de las utilidades efectivas de la empresa”. La cauta reglamentación en la que está trabajando el abogado de la CGT crea un Consejo Tripartito (Estado / Sindicatos / Empleadores), que determinará la ganancia mínima a partir de la cual se aplicará la ley. Fija el porcentaje de participación en el 10 por ciento de las ganancias netas anuales, salvo la porción que se reinvierta. Comprende a las empresas con fines de lucro, salvo en sus primeros dos años de creación o cuatro si su actividad principal es la fabricación de un bien o servicio que por primera vez se elabore. También exceptúa a las industrias extractivas mientras no hayan iniciado el período de explotación. El beneficio no alcanza a los directores, administradores y gerentes cuya remuneración quintuplique el salario anual promedio pagado por la empresa. Del monto a participar, el 80 por ciento se distribuirá entre los trabajadores dependientes de la empresa y el 20 por ciento irá a un Fondo Solidario para compensar a los trabajadores beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo que denuncien su situación de no registrados. Las empresas deberán informar a la asociación sindical representativa de los trabajadores, que tendrán derecho a fiscalizar la documentación que respalde esos datos. El primer año, el sistema entrará en vigencia en empresas de más de 300 trabajadores, el segundo año también en empresas de más de 100 trabajadores y a partir del tercer año en todas. En lugar del número de trabajadores empleados, el consejo tripartito podrá fijar un determinado nivel de ganancias. Néstor Kirchner ya hizo saber su adhesión al proyecto. ¿Qué dirán los descendientes políticos de aquellos convencionales constituyentes radicales, socialistas, conservadores y comunistas, que hoy giran en la órbita del Grupo Ahhh...?
Si juzgás a la CGT por todo su accionar, entonces de entrada estás cometiendo una contradicción, porque si de modvida reconocés la actual coyuntura acción de la CGT como algo positivo, acá queda en evidencia la ambivalente opinión tuya del comienzo.
La CGT siempre defendió al trabajador argentino, después que haya apoyado sólo a gobiernos peronistas, está en todo su derecho y puede ser subjetivamente criticable. Esto no está en discusión y sí, su ingerencia en la vida del trabajador.
En los 90s es verdad que apoyó el gobierno del turco, por eso remarco la militancia de Moyano y demás dirigentes en el MTA, combatiendo justamente esas políticas de flexibilización y hambre para los trabajadores.
Dejo una nota que refleja el espíritu de mi pensamiento de lo que pienso sobre la CGT y su rol histórico…
Tenia 20 años en 1980 y la agencia Manpower me había colocado para trabajar de temporario como archivista en Camea, Compañía Argentina Metalúrgica de Estaño y Aluminio, posteriormente ALCAN, ahora C&K, que en ese momento tenia una oficina en Av Belgrano y Piedras. Los contadores tenían el archivo hecho un quilombo y en 20 días se los ordene. Para mi era pan comido.
Parece que el trabajo les gustó tanto que me efectivizaron y me mandaron a la planta que Camea tenia en Lugano a hacer algo parecido.
Allí me mandaron a un garage lleno de papeles y me pidieron que hiciera lo mismo, que ordenara todo esos papeles para ver que servía y que no. E ir ordenando los papeles que llegaban.
Había facturas, recibos,documentos, papers de toda clase, libros y…legajos con las historias de cada empleado y de cada obrero que había trabajado allí. CAMEA era el paraíso sindical metalúrgico donde se había formadoLorenzo Miguel, así que me dedique a buscar el suyo. Y lo encontré. Y si amigos, me lo afané, me lo guardé para mí.
Con el transcurso de unos pocos meses me fui asentando en el laburo. Un día hubo un quilombo con el comedor cuya calidad de servicio había bajado mucho y los compañeros de las oficinas preferían traerse su propia vianda, las chicas sus galletitas con yogur y cosas así. Con un compañero que había sido militante de la JP nos jugamos y le hicimos frente al temporal. La olla estaba como para hervir alguito.
Entonces redacté un petitorio donde puse mi fogoza pluma juvenil al servicio de la lucha contra la Dictadura y mi amigo lo hizo circular. Allí “exijíamos” a los gerentes responsables el cambio inmediato de la concesionaria del comedor aduciendo nuestra condición de trabajadores, la dignidad de un buen almuerzo y denunciando a la concesionaria. El petitorio fue un éxito, en la oficina uno solo no firmó (el clásico botonazo que siempre tiene una oficina) y a la Comisión Interna le gusto tanto que lo hicieron circular por la fabrica donde fue otro éxito de ventas. Yo no lo podía creer, la cosa había trascendido demasiado y un día o tal vez dos, en una medida auspiciada por la Comisión Interna nadie fue a comer. El servicio entonces cambió para mejor.
La 4 delegados de la Interna me llamaron y me confirmaron el éxito, felicitándome y pidiéndome que redactara un texto especifico para no me acuerdo que cosa y de paso me afiliaron a la UOM. Me llevaron a las asambleas del sindicato y me reperonizaron de vuelta, yo andaba medio perdido.
Entonces le conté al delegado que tenia en mi poder el legajo de Miguel, que se lo quería dar de regalo para el cumpleaños que como era en Marzo casi pegadito con el 24, se pensaba usar como “acto” contra los milicos y en favor de los derechos sindicales.
Meses antes el Loro había salido de la cana y los milicos, un poco por presiones internacionales y otro poco porque la Dictadura se quería dar una política de “dialogo” con el sindicalismo peronista, lo habían confinado en su casa de Villa Lugano poniéndolo en la categoría de “arresto domiciliario”, con un botón doméstico en la puerta que anotaba quienes entraban y quienes salían y nada más. Adentro era una Unidad Basica de cuadros gremiales, casi las 62 en la clandestinidad.
Y ahí estuve brindando con Miguel, Saúl Ubaldini y otros tantos que después no vi nunca más. Entonces el delegado de Camea me preguntó si había traído el “regalo”. Me acerqué con el paquete a Miguel y le conté la historia. El tipo abrió el asunto y no lo podía creer.
Lo leía y recordaba.
Todo lo que había en esa tarjeta y ficha eran sus licencias gremiales que comenzaban esporádicamente en los 50s y ya avanzados los años 60s indicaban que solo apareció por la fábrica para saludar, donde era muy querido -no solo por los continuos aumentos de salario y otros privilegios que siempre había conseguido en CAMEA que eran recibidos como una bendición-, sino también por las condiciones laborales, donde se imponía antes que nada el respeto por el “obrero metalúrgico” que es su herencia y su gran obra maestra, aparte de las movilizaciones contra el Brujo. Y junto a los metalúrgicos, un áurea de dignidad que sopló hacia el resto del Movimiento Obrero.
Yo lo veía ahí al Loro y no lo podía creer. Sabia que era un “burócrata sindical” pero después de ese encuentro la “burocracia sindical” me importó 3 carajos. Lo único que cambia las cosas en Argentina es el peronismo y los que trabajan para mejorar las condiciones de vida del Pueblo, entre ellos tipos como Lorenzo Miguel, lo demás es adyacente.
La burguesía lo supo siempre y prefirió desmontar la Industria Metalúrgica antes que darle vida a un gigante imbatible que siempre detestaron y aborrecieron.
En lo que respecta a mi, después del petitorio por el comedor ya estaba “fichado” y de archivista pase a ser delegado. A la semana me echaron con una suculenta indemnización y me fui de vacaciones a Brasil con mi novia, donde me quede viviendo casi 6 meses tirado en la playa prometiéndome morir a la riviera de un sol eterno.
Y si ahora lo estoy haciendo puedo decir que ese sueño lo pude tener, de algún modo, gracias a la lucha de tipos como Lorenzo Miguel, y no solo por mis méritos.
El anteproyecto elaborado por Héctor Recalde llegaría mañana al Parlamento y, según se espera, tendría tratamiento en comisiones la semana próxima. “Faltan detalles técnicos”, aseguran, pero mereció el respaldo unánime en la CGT.
El consejo directivo de la CGT aprobó por unanimidad el proyecto de ley que busca garantizar la participación de los trabajadores en las ganancias empresarias. La iniciativa que impulsa el diputado Héctor Recalde será presentada mañana en el Congreso, ya que todavía restan definir los últimos detalles técnicos. En la reunión que mantuvieron los dirigentes sindicales también analizaron los principales lineamientos de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central para incluir la creación de empleo y el crecimiento económico en sus objetivos. Con un registro menos beligerante que el desplegado la semana pasada por el presidente de la UIA, Héctor Méndez, el establishment industrial reiteró sus cuestionamientos a la medida para distribuir una porción de la rentabilidad empresaria entre los asalariados.
En los últimos días el proyecto de ley que presentará Recalde, acompañado por un conjunto de legisladores vinculados con el sindicalismo, fue ganando adhesiones y entusiasma a la gente de Hugo Moyano. A las declaraciones de apoyo de los distintos ministros del gobierno nacional, el ex presidente Néstor Kirchner y la bancada del Frente para la Victoria en la Cámara baja que encabeza Agustín Rossi, se sumaron algunos de los diputados de la centroizquierda, como el GEN de Margarita Stolbizer o el legislador Eduardo Macaluse. Este último presentó a comienzos de año un proyecto similar junto con representantes de Proyecto Sur. En la central sindical estimaron que la iniciativa de Recalde recibiría tratamiento legislativo la próxima semana.
“Es muy importante avanzar porque es un derecho constitucional que no se aplica”, sostuvo el secretario de Derechos Humanos de la CGT, Julio Piumato, quien recordó que desde 1957 “existieron distintos proyectos del socialismo y la UCR, este último en 1986, que nunca lograron llevarse a la práctica. Este es un buen momento para iniciar el debate que les va a sacar las caretas a muchos”, señaló a Página/12 el secretario general del gremio de judiciales.
Los dirigentes de la UIA expresaron su rechazo al proyecto desde la semana pasada, cuando el presidente de la entidad asoció, alarmado, la medida a la política económica del socialismo cubano y reclamó al Gobierno “que ponga límites a la avanzada del apriete”. Ayer, la cúpula empresaria reiteró su posición con un lenguaje menos confrontativo, al señalar que el proyecto “va a atentar contra la inversión y la producción, fomentando el aumento de la economía informal, con resultados contrarios a los que se proclaman”.
En la CGT cuestionan que el establishment prejuzgue la medida antes de conocer el proyecto, y recuerdan que no sólo países como Brasil, Canadá, Alemania, México y Perú poseen este tipo de mecanismos, sino que también existen antecedentes locales en la fabricante de neumáticos Firestone. A su vez, aseguran que la medida no perjudica a las empresas que tengan beneficios ni desalienta sus inversiones, ya que la porción de las ganancias que reinvierten los empresarios no se toman en cuenta para participar. En ese sentido, el secretario de Formación y Capacitación de la CGT, Juan Carlos Schmid, apuntó a este diario que “es un instrumento muy poderoso para mejorar la distribución del ingreso. Se trata de una herramienta más que viene a acompañar la negociación salarial, que va a fortalecer al mercado interno y también a impulsar las inversiones”.
Todavía no se conocen los detalles del proyecto que cuenta con un extenso articulado, pero Recalde sostuvo que la distribución anual de las ganancias entre los trabajadores será un proceso gradual: comenzará a aplicarse en las empresas de más de 300 empleados y se irá extendiendo al resto de las firmas progresivamente. Además, contempla la creación de un fondo solidario donde irán a parar alrededor del 5 por ciento de los recursos totales a participar, que buscará brindar una cobertura a los trabajadores en empleos informales. Los pormenores que no defina la ley serán resueltos por un consejo tripartito.
Les comparto algunos articulos del proyecto de ley:
[FONT=Times New Roman][SIZE=4][LEFT]Artículo 3º - A los fines de esta ley se considerará ganancia de las empresas a
la renta gravable de conformidad con las normas de la legislación impositiva
vigente sobre Impuesto a las Ganancias, o las que se establezcan en el futuro
sobre los beneficios, utilidades, réditos o ganancias de las empresas.
Solo estará afectado a la participación laboral el rédito neto, obtenido en cada
ejercicio anual, para lo cual se restarán del rédito bruto los gastos necesarios
para obtenerlo, mantenerlo y conservarlo cuya deducción admita la legislación
impositiva aplicable. También serán deducibles las reinversiones de utilidades
hasta un máximo del cincuenta por ciento (50%).
No se harán compensaciones de los años de pérdidas con los de ganancias. Sin
embargo cada tres ejercicios consecutivos de resultados negativos, en el
primer año en que obtengan resultado positivo las empresas podrán distribuir[/LEFT]
sólo un 50% de las cantidades que esta ley.
[FONT=Times New Roman][SIZE=4][FONT=Times New Roman][SIZE=4][LEFT]Artículo 5º - Fíjase en el 10% de las ganancias netas anuales, de acuerdo a lo
normado en el art. 3º de esta Ley, el porcentaje de participación en las[/LEFT]
ganancias. [FONT=Times New Roman][SIZE=4][FONT=Times New Roman][SIZE=4][LEFT]III.- Excepciones al régimen general.[/LEFT] [/SIZE][/FONT][FONT=Times New Roman][SIZE=4][LEFT]Artículo 10 – Quedan exceptuadas de las obligaciones que esta ley establece
para distribuir ganancias a su personal:[/SIZE][/FONT][FONT=Times New Roman][SIZE=2][/LEFT]
[/SIZE][/FONT][FONT=Times New Roman][SIZE=4][LEFT]a) Las nuevas empresas, durante los dos primeros años de funcionamiento,
o las que al entrar en vigencia esta ley no tuviesen tal antigüedad. A los fines
del cálculo de la antigüedad requerida por esta ley se estará a la de la empresa
y no a la del titular de su explotación;
b) Las nuevas empresas cuya actividad principal gire en torno a la
fabricación de un nuevo bien o servicio, durante los primeros cuatro años de
su funcionamiento, previa aprobación de la excepción por parte del Consejo
Nacional de Participación Laboral en las Ganancias;
c) La empresas cuya ganancia anual en los términos del artículo 3º de la
presente Ley no supere el mínimo que determine el Consejo Nacional de
Participación Laboral en las Ganancias;
d) Las fundaciones e instituciones de carácter privado con personería
jurídica, que no tengan propósitos de lucro y ejecuten actos de asistencia con
fines humanitarios, culturales o científicos y en general todo empleador que no
obtenga lucro con la actividad del trabajador;
e) Las sociedades cooperativas, con relación exclusivamente a los socios[/LEFT]
de las mismas.