Un click, un golpe de timón, una señal, un vuelco, una transformación de 180º de los sucesos cotidianos, una alteración brusca y rotunda de los estados de ánimo…
Hay muchas maneras de manifestar lo que estábamos necesitando para empezar a encaminar una nueva y última ilusión de salvación definitiva, y creo que ayer River pudo unir los dos primeros ladrillos de esa vivienda en construcción.
De la noche a la mañana tuvimos que llamar a un médico de urgencia, y acudimos a la guardia más cercana, a un tipo de la casa. Apareció el doctor JJ para aplicarnos la última inyección de optimismo y de trabajo que había en nuestro botiquín de primeros auxilios.
Con realismo de planteos para afrontar situaciones límites y con una muestra clara de buena química con el jugador para hacerle llegar su mensaje, López puso en práctica la comunión, el contagio y la idea de un juego colectivo. Fue simplemente una pequeña gran dosis para empezar a curar la inmensidad de nuestros males, pero alcanzó para empezar a dibujar los mapas y a marcar un rumbo que deberá ser el camino a seguir de aca a diciembre, poniendo como premisa número uno repetir el carácter y el compromiso de ayer para recién desde allí comenzar a pulir la mejora de los aspectos futbolísticos que tenemos tan dañados.
Ayer River se fabricó a si mismo un trampolín que en un futuro nos pueda permitir pegar ese gran salto desde las profundidades hasta la superficie, dentro de un contexto complicado, sinuoso y delicado que estamos transitando. Nos veíamos nadando en aguas turbias, aproximándonos más al ocaso de los mares que a sacar la cabeza del fondo. Así, de repente, en un abrir y cerrar de ojos, en el corto traspaso del atardecer al anochecer, comenzamos a divisar en el próximo horizonte un panorama de aguas un poco más claras y de olas un poco más calmas.
Ojala que el impulso por este trampolín no alcance solo para dar una vuelta carnero, sino que nos lleve a poder realizar varias mortales en el aire. Si no nos contagiamos de tamaño paso al frente que acabamos de dar, difícilmente encontremos otro aliciente de semejante envergadura camino a junio del 2011.
A inyectarse la mejor de las dosis, a buscar ese gran salto y a salir de esta mierda de una vez por todas…