270 minutos pasaron. ¿Qué nos llevó a obtener estos 7/9 cuando no hemos sido tan generosos con el juego? ¿Por donde pasa el secreto de que una mínima diferencia ahora parezca alcanzar, más alla de algún que otro sobresalto importante?
Siempre hablando desde lo defensivo, creo que el mayor mérito del nuevo DT en el aspecto táctico/estratégico ha sido conseguir una ubicación y coordinación de las líneas para el aprovechamiento de los espacios y, a su vez, una elección correcta de nombres que llevaron al conjunto a nutrirse de potentes sociedades.
López supo como sacarle el máximo jugo posible al mejor mercado de pases defensivo de los últimos 5 años. Sin contar a Arano o Ballón, que fueron más un capricho Cappista que otra cosa, River con Carrizo, Maidana, Roman y Acevedo se ha alimentado de cuatro jugadores astutos y capaces de conformar y llevar a cabo una estrategia defensiva que garantice evitar el márgen de inocencias y distracciones, provocando que los rivales tengan más obstáculos que ventajas a la hora de encontrar espacios o situaciones nítidas desde los ataques posicionales o desde el juego colectivo.
Hoy difícilmente nos tiren una o dos paredes en ¾ para quedar cara a cara con nuestro arquero, hoy no nos permitimos con cotidianeidad que una espalda de zaguero quede desprotegida ante un pase o pelotazo largo, porque, en definitiva, hoy corremos y retrocedemos mejor la cancha y las energías gastadas tienen un sentido.
Dentro de estas sociedades, hay dos que son madre y que muestran el camino. En base a esos dos tipos de complementos se van ramificando otro conjunto de sociedades más pequeñas y se van potenciando el resto de las comunidades dentro de la cancha a la hora de neutralizar al rival.
Por un lado, la sociedad de los tres zagueros. Con Maidana, quien ha sido el mejor jugador de River en el torneo, por regularidad no solo de buenos sino de altos rendimientos, superando incluso al Ferrero del Clausura pasado. Con Román, típico defensor paraguayo de pies a cabeza. Sin sobresalir en algo particular (quizás en el juego aéreo) hace más que aceptablemente cada cosa que se le requiere y no se complica ni busca complicarse, algo que parece simple y esencial pero que no estábamos acostumbrados a ver tanto en los últimos tiempos. Y con Ferrero, quien ya no debe apagar todos los incendios solo porque esta más contenido y ayudado a sus costados, pero que es la cuota de rigor necesaria desde la voz, el contagio y la presencia.
Con ellos tres potenciamos la presencia en las alturas, los enfrentamientos uno a uno, el sentido de la ubicación y el rigor y la potencia en la marca.
Por el otro, la de los dos volantes de contención, quienes a mí entender son la clave defensiva de este nuevo River, el motor impulsor para que todo el funcionamiento que gira en sus entornos consiga desarrollarse de la mejor manera posible. Acevedo necesita de Almeyda como el agua, pero la necesidad pasa a ser recíproca desde el punto de vista de la dosificación de los esfuerzos del Pelado. La repartición de relevos la manejan muy bien y el hecho de que puedan relevarse entre ellos mismos provoca que uno de los dos pueda colaborar con su par del costado, de adelante o de atrás a la hora de la presión o el quite. Mayormente a partir de ellos es cuando las sociedades complementarias con los demás jugadores y de los demás jugadores comienzan a aparecer y ramificarse por todo el campo.
Me parece oportuno cerrar hablando del arquero, quien conforma si se quiere una sociedad por sí mismo pero que no por eso deja de ser tan fundamental en este nuevo abanico defensivo más compacto y confiable. Carrizo es un oportunista de los momentos clave, un absorbedor de presiones y un vendedor mayorista de tranquilidad para sus compañeros. Tendrá sus alteraciones en las alturas, pero es un distinto del puesto. Passarella empezó a allanar una posible salvación del descenso cuando fue a buscarlo, esta pelea no hubiese sido la misma sin el.
El concepto global defensivo liderado por estos seis jugadores es lo que nos ha hecho levantar algo de vuelo y, como dato de color que encierra otras miserias, curiosamente fueron defensores los que han encontrado los caminos para visitar redes ajenas en estos tres partidos que pasaron. Nos quedan muchísimas cosas por mejorar y a las cuales poner suma atención, pero haber aprobado esta materia del clásico a esta parte es un gran aliciente.
270 minutos quedan. Si se quiere llegar al sueño de los 30 puntos, no habrá que bajar el rigor y la intensidad en este costado de la cancha, porque es lamentablemente cada día más notorio que desde el otro no hay una mínima señal de progreso…
