Le había dado cuatro partidos y me quedé corto. Para mí contra Gimnasia ya se había rozado el escándalo. Muchos se la mamaron a varios jugadores y no analizaron el nivel del rival ni que se había quedado con un hombre menos casi al comienzo del partido. Tiro libre de Quintero y a cobrar, porque la calidad del colombiano es innegable: a mí Quintero no me gusta como titular (como suplente es aceptable y solo hay que ponerlo cuando el equipo va perdiendo, por motivo que ya expliqué en otras dos ocasiones), pero tampoco soy tonto: una falta cerca del área es casi un penal, y si le das espacio para que arme un remate con pelota en juego también. Esto mismo me ocurría con el Tévez de Juventus y el que vino a Boca: se convirtió en un mediapunta ultramediocre con esporádicas participaciones, pero si le dejabas lugar para el remate era obvio que la podías ir a buscar adentro, porque la calidad y el nivel de eficacia no los había perdido. Vuelvo al partido vs Gimnasia: antes de ese primer gol -y el resto del parto diría-, fue todo un espanto, una abominación, incluso con el hombre de más (los maté con los puntajes a casi todos los jugadores y me saltaron a la yugular). En el siguiente partido, cuando vi cómo se paró Rosario Central dije que no era medida por el armado de Almirón, que era CALCADO al de Gallardo: jugó 4-3-1-2. Cuando entró Duarte por derecha, con cuatro corridas casi ganó el partido: el lateral (primero Rivero, después, Acuña) quedó -como siempre- muy solo contra el extremo y el lateral rival, dos vs uno constante y andá a cantarle a Gardel: ni Roberto Carlos puede jugar así todo el tiempo, hermano. Entonces, me pregunto, ¿dónde los buenos partidos de Galván, que es torpe a la hora de retroceder (es mediapunta, esto debe quedar claro. Como interno no le alcanza para llegar a los 6 puntos, pero como mediapunta no juega ni la mitad de lo que juegan futbolistas de otros clubes en ese mismo puesto. Para mí, no está ni entre los mejores diez) y por qué Gallardo insiste con Colidio de extremo, si ha quedado demostrado de manera sobrada que no tiene velocidad, potencia ni gambeta corta para adentro cuando ataca, mientras que a la hora de defender no acompaña nunca al lateral ni hasta la mitad de la cancha? Lo mismo hace con Subiabre.
Ya sabemos lo que pasó con Tigre y Argentinos Juniors. Para mí solo cambió el resultado debido a la constitución del equipo rival. El juego de River, tanto para atacar como para defender, había sido el mismo en todos los partidos. Calle angosta, calle angosta, la de una vereda sola. Equipo angosto: que Dios te salve por las bandas, que te desborden y te tiren centros la Virgen María y Alekséi Karamázov. Me voy a comer una barrita de cereal, no para de llover.
En el texto de la cita puse “imagina” en itálica porque en el fútbol es imprescindible el uso de la imaginación más que nada respecto al sentido táctico. No sé qué es lo que imagina Gallardo, pero le está errando más feo que nunca. Ya una vez puso a D’Alessandro por derecha, a Nacho recién llegado de ¡ladero! de Ponzio, entre otras auténticas locuras. Ese año lo salvó que en la Copa Argentina le hayan ido quedando todos equipos del ascenso y alguno malísimo de primera. Tuvo demasiada suerte aquella vez, en 2016, probablemente su segundo peor año luego de 2025, que fue -por contexto económico y todo eso- sin duda el más penoso, lamentable, vergonzoso y aberrante de la historia de River.
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