Vega: 5,50. Sin responsabilidad en el gol de Godoy Cruz. Flojo con la pelota en los pies.
Ferrari: 6,50. Se proyectó con criterio y hasta con cierto sentido de la profundidad, aún sin pelota. En la marca, sufrió alguna que otra vez, sobre todo porque Barrado no retrocedía lo suficiente y le dejaba mucho espacio por cubrir. En el gol, vale tanto o más su atención a la jugada que la misma definición.
Ferrero: 5. Si bien se mostró firme en el mano a mano, revoleó en exceso y comprometió un par de salidas sencillas que pudieron haber derivado en algún gol de Godoy Cruz.
Quiroga: 4,50. Disciplicente. Redondeó un primer tiempo muy flojo. Mejoró en el segundo, pero perdió más de las que ganó.
Villagra: 6. No tuvo la necesidad de proyectarse tanto como Ferrari, pero lo hizo con criterio y a través de “tocar y pasar”, no como en sus últimas actuaciones, en las que se demoraba demasiado con la pelota en los pies. Apenas un mal cierre sobre un lateral.
Barrado: 4. Acelerado y demasiado cerrado para lo que le pedía Cappa. No había empezado mal. De hecho, participó con gran dominio y asistencia para una situación de gol que Canales se pierde debajo del arco, pero, a partir de ese momento, desapareció del partido.
Almeyda: 4. Responsable directo del gol de Godoy Cruz, no sólo por su pasividad para cubrir espacios en el inicio de la jugada, sino por mirarle la espalda a Higuaín en la definición, en la que era su zona de influencia. Más allá de un par de piques que quedan en la retina del hincha, lo vi extremadamente desordenado e incómodo con la tarea de distribuir. Todo lo que generó Godoy Cruz en el primer tiempo, tuvo como origen a la espalda de Almeyda. Desde la cuarta fecha que a River le vienen jugando de esa manera. Ya no pasa por una cuestión física, sino por un sentido táctico que debe surgir del propio futbolista. No le puedo otorgar un mérito excesivo en el gol de Ferrari porque, por lo menos a mi entender, la falla es 99% del jugador de Godoy Cruz.
Pereyra: 7. Por regularidad y por trascendencia (clave en el gol de Ortega), fue el mejor jugador de River. Creo que en una jugada que protagonizó el tucumano, se vio la mano de Cappa. Me refiero al desborde por derecha que deriva en la amonestación a Curbelo. Eso solía hacerlo César González en Huracán:arrancar por la izquierda pero, en ataque, aprovechar la sorpresa cambiando de sector.
Gallardo: 3,50: Pareció contagiarse del buen nivel del equipo durante la primera media hora, más por intenciones saludables y lectura del juego que por precisión. En el segundo, casi que fue un jugador menos. Nuevamente, se lesionó. Debe hacer una autocrítica y reconocer que no está para jugar profesionalmente en una competencia exigente.
Ortega: 6,50. Muy buena primera media hora, por movilidad y lectura de juego. En el segundo, bajó su producción, pero aportó el gol y formó una buena sociedad con Buonanotte. Creo que, por estado físico, hoy sirve más su pase que su gambeta, por lo cual, lo haría jugar detrás de los delanteros.
Canales: 4,50. Pagó sus fallas en la definición, pero no hizo tan mal partido. En la primera chance, define bien. En la segunda, hay una brillante intervención de Ibánez. Colaboró bastante abriendo espacios y jugando de espaldas, tanto para bajar pelotazos de Vega como para la asistencia, como la que le brindó a Gallardo para una volea que terminó en nada.
Affranchino: 7. La única diferencia con Pereyra fue que el tucumano participó activamente en un gol, pero Affranchino fue el jugador más desequilibrante de River y mostró una confianza nunca antes vista en su capacidad para gambetear.
Buonanotte: 6. Demasiado bien para el contexto y la inactividad. Buscó el arco y estuvo cerca. Se desprendió de la pelota cuando la jugada lo pedía. Bien. Paso a paso.
Ojeda: Bien. Trató de demostrar tranquilidad y entendió los tiempos del partido y que las urgencias corrían por cuenta de Godoy Cruz. Los mendocinos no le llegaron. Solamente tuvo que descolgar una pelota. Cumplió.