Pretemporada ¿sirve de algo o es solo una moda?

Abro este tema para debatir de si sirve o no hacer una pretemporada tan fuerte. Para eso pongo esta nota en la que hay declaraciones de Mourinho, su preparador fisico, Cruyff y un preparador fisico que estuvo años trabajando en Barcelona entre otros[SIZE=2]. Me parecio muy interesante la nota, sobre el gran “mito” de las pretemporadas, lo fisico y correr en la arena…[/SIZE][b][u]

La obsesion enfermiza[/u]
Peculiar y nocivo el término, perjudicial y confuso, aparece en continuado en esta época del año la afamada palabrita “pretemporada”. Ocurre siempre cuando acaba un campeonato: las mentes de los jugadores, los entrenadores, los dirigentes y la prensa se depositan de inmediato en aquel sagrado período en que los jugadores dejan de ser jugadores, puesto que dejan de responder a su esencia (que es jugar), para convertirse casi en soldados o en atletas, quizás. Y nadie se inquieta, nadie alza la voz ante tan innecesario –y podríamos decir ridículo- ritual. Augol, acaso, lo intentará un aporte. [/b]


Empecemos por lo primero: la playa. Importante mosaico del tema totalmente instalado. Casi resulta la norma. ¿Por qué a la playa?, preguntamos. ¿Con qué necesidad? Es una moda que por años de estar asentada parece una obligación. Cuando en realidad no existe ni un motivo lógico para entrenar en médanos de arena y no, en cambio, en las instalaciones del club, que, dicho sea de paso, no conllevan el desmesurado expendio de dinero que sí implican esas “pretemporadas” que si no son en la arena, es en las sierras u otro terrenos distanciados. “Cuando veo las pretemporadas de los equipos y me muestran imágenes de los atletas corriendo, trabajando en espacios que no son el campo de fútbol: playas, instalaciones de golf y otros, pienso que son métodos anticuados, arcaicos”, decía un tiempo atrás Mourinho, que puede carecer de cierta educación para con ayudantes de campo contrarios pero que en ese caso habla con irrefutable lógica.
En los equipos de Mourinho (es un decir, claro; los equipos nunca son de tal) no se entrena jamás para correr, sino para jugar. Los entrenamientos nacen desde y para el juego. Todo tiene un sentido futbolístico, siempre se piensa en el modelo de juego elegido, no conciben en su cabeza, Mourinho y su equipo, que los jugadores pierdan tiempo en todo lo que no sea jugar. Y juegan, entonces, siempre. Jamás pero jamás –y no mentimos- habrán movimientos de sentido únicamente muscular. Y esto incluye incluso una inocente vuelta inicial y liviana alrededor de la cancha. “¿Has visto alguna vez a un pianista correr alrededor del piano antes de empezar a tocar? En nuestra metodología tampoco damos vueltas alrededor del campo”, decreta, categórico e inapelable, Rui Farías, su preparador físico (aunque el hombre reniega de ese rótulo por el saludable descreimiento utilitario en el fútbol).
Y es cosa muy sensata la del enteramente sensato Rui Farías. ¿Acaso el pianista corre alrededor de su instrumento antes de tocar? ¿O ejercita sus dedos con mini pesas para hacerlos, acaso, más resistentes? ¡No! Claro que no. Mas esas barbaridades sí ocurren en el denostado fútbol argentino, el mismo del cual nos preguntamos en continuado y hastiados ¿por qué se juega tan mal? Precisamente por eso, porque en el juego no se piensa.
Pero sigamos. Con Mourinho no existen las carreras, sprint, saltitos y demás, no existe el gimnasio, no existen los entrenamientos que sobrepasen los 90 minutos (¡Y acá duran tres horas, y acá hasta dos o tres son los turnos por día!) Con Mourinho, valga la incesante repetición, los jugadores juegan y porque juegan y hacen lo que los define las bocas se alargan, sonríen, las almas se llenan. “Aquí siempre está presente el balón. En los otros clubes, se toca primero la parte física y después se empieza con el balón. Este método me agrada más porque es más motivante: ¡estamos tocando el balón y casi no nos damos cuenta de la carga física!”, celebraba Bosingwa en 2003. Hay que aclarar aquí, sin embargo, otro ítem: Mourinho va incluso más allá de lo que se supone por “trabajos con pelota”. Mourinho no organiza en los entrenamientos carreras de una punta a la otra con la pelota en el pie. No. Pues hasta eso sigue siendo trabajo físico camuflado, es disfrazar con el balón tareas físicas. Y la metodología de Mourinho no lo contempla (“En un programa he oído hablar de quiebras físicas y luego se me dio por pensar que mi aventura iba a ser difícil. No consigo que se entienda que eso no existe. La forma no es física. El físico es lo menos importante en la consecución de la forma de juego”). Su metodología incluye siempre a la pelota pero siempre pensando en el modelo de juego elegido, no en factores de orden físico, y es así “desde el primer día de pretemporada”.
Pretemporada que es sólo pretemporada por anteceder, sí… a la temporada (¿Vio cómo pensando a veces se llega a buen puerto? No subestime el poder de su cabeza). “Existe la idea común de que la pretemporada difiere de la temporada competitiva en cuanto al volumen y a la intensidad de trabajo”, subraya el luso. Y nadie le puede objetar nada a los equipos de Mourinho en cuanto a lo físico (el cómo aquí ni entra), y se exalta, lógico, en ese punto: [b]“¡Me dan ganas de reír cuando oigo a algunas personas hablar de cansancio de los equipos…! Mis jugadores ya han jugado 52 partidos oficiales esta temporada”, y jamás corrieron ni saltaron en la previa.[/b]
“Rechaza, ignora, no considera la condición física y cualquier tipo de ejercicios complementarios para fortalecer capacidades como la fuerza, la resistencia o la velocidad”. Y, se insiste, en ese rechazo se enmarca hasta el trotecito más inocente, el pique más breve, y la pesa más liviana. ¡Porque en ello no se practica el juego! No hace test físicos ni cardiofrecuencímetros, ni mediciones de pulsaciones o de otra índole por considerarlas, lisa, sabia, y llanamente, innecesarias. Innecesarias para lo que él pretende, que es jugar al fútbol, y no, en cambio, para algo atlético.
Mientras tanto, en Argentina, “Fue una paliza” es como tituló Olé una noticia el año pasado (20/01/12) en donde los jugadores de Independiente “se sometieron a una prueba de sodio, que consiste en evaluar el nivel de hidratación de cada uno. Usando remeras negras para absorber aún más el calor -(!!!)-, cada jugador debió completar cuatro estaciones con variada dificultad, en las que había trabajos de fuerza, resistencia, y velocidad”. Todos ejercicios con palabras que cautivan, emocionan y que, merced de la ignorancia general y un apoyo del mismo tenor por parte de algunos sectores de la prensa, todavía se sostiene. [i]“A veces la gente se obsesiona con la vertiente física. ¡Yo no hago entrenamientos de resistencia! Yo no utilizo programas individuales para de musculación con mis jugadores para mantener o potenciar algunas cualidades. No creo en eso. Se pierde mucho tiempo. Lo que hacemos se relaciona con nuestro modelo de juego. La única cosa que hacemos es entrenar lo que hacemos durante un partido, en espacio amplios y semejantes a una situación real”.[/I]
No queremos parecer los medios que hablan con el diario del lunes, pero rescatamos esta declaración de Leo Madelón durante la pretemporada veraniega pasada cuando era aún el técnico de San Lorenzo: “¡Si hay buen físico hay buen resultado! ¡Mátense por el laburo, que les duelan las piernas!”. Un disparate que no sorprende, no sorprende porque es la norma, la creencia instalada, la que más se acomoda a nuestra comodidad intelectual. Y San Lorenzo luego no obtuvo ningún buen resultado, un joraca obtuvo, Madelón se tuvo que ir y no cambió nada. No faltó el que esbozó que la pretemporada había sido deficiente. ¡El juego fue lo escaseó! Pero no, el juego nunca importa, importa cuántos kilos se levantan o cuantos medanos se escalan.
Paco Seirulo
Desde 1978 que el preparador físico Paco Seirulo trabaja en el Barcelona y desde 1994 que está en el primer equipo. [i]“No se trata de correr más, sino correr mejor que el rival”, explica solemne. “Antes, por error, se pensaba que primero había que fabricar un atleta y luego que jugase a lo que sea. Si se quería entrenar la resistencia, se entrenaba por igual en el monte, en el mar… donde fuese. Y luego esa resistencia la llevaban a su deporte. ¡Y no es así! Así pierdes tiempo y energía”[/i], aporta y sigue, sigue porque no para, sigue porque abundan las desmitificaciones: “A mí los jugadores muchas veces me dicen: ‘Oye, Paco, ¿por qué no entrenamos la velocidad?’. Y les contesto que eso lo entrenamos todos los días al jugar, ¡porque el fútbol es eso!: velocidad, aceleración con sentido… no correr sin más. Sino adaptarse a correr respecto al balón y al rival”. Cosas que se obtienen, no pierda la lógica en su cabeza, en la misma acción de jugar.
El otro perjuicio que tienen las pretemporadas argentinas, además de no sumar ni jota al juego mismo, son los múltiples lesionados que engendran. Fíjese, lector, en este tiempo de esfuerzos absurdos, cuántos de su equipo visitarán el consultorio médico. “El hecho de que en mis equipos haya pocas lesiones no traumáticas no es por suerte”, proclama, oportuno, Mourinho. “El concepto está equivocado. La cuestión no es tomar fuerza en las piernas, sino adaptar la musculación a lo que luego vas a hacer en el campo. Lo contrario genera lesiones. Muchas veces la culpa la tenemos nosotros, los preparadores físicos, porque para ser diferentes hemos inventado cosas que dañan a los jugadores”, reitera Paco Seirulo.
Y alza la vista, ahora, Johan Cruyff, quiebra como quiebran los grandes, la cintura, y dice, con su decir de crack: “El tiempo y esfuerzo que antes se ocupaban en el juego, hoy se los usa para la mecanización física del jugador”, a lo que asiente Fernando Signorini, preparador físico él. “Si el fútbol fuera sólo correr, en vez de hablar de Pelé y de mí, se discutiría sobre Ben Johnson y Carl Lewis”, refuerza la lógica ese gordito petiso que bailó a Inglaterra y ganó un Mundial sin necesitar presentación. “Los jugadores que más trabajo le dan al preparador físico y al entrenador de su equipo son los mismos que después en la cancha le dan más trabajo a los rivales”, regala Mogilevsky, otro preparador físico.
No hay por qué seguir con este embauque. “¿Algún jugador habrá hecho la cuenta? Desde la novena hasta hoy, ¿cuántas vueltas dio a la cancha al inicio de cada práctica y de qué le sirvió?”, magnífico, preguntó alguna vez por Twitter el periodista Guillermo Blanco, mientras agregaba Diego Latorre, también brillante: “Hay mucha información e ignorancia por eso necesitamos aferrarnos a los test. Queda bien ligar el futbol a la ciencia. Nos da una apariencia de conocimiento. La moda es: conozco de evaluaciones físicas pero carezco de conceptos. Y no se reemplaza”.
En efecto, entrenar el juego no seduce. Hablar de él pone en jaque la pereza intelectual. Y al no pensar, al no indagar, al no razonar como razona el pianista lo intrascendente que le resultaría ejercitar los dedos para tocar las teclas, nos creemos (perdone que lo involucre, lector, si usted es sensato) el primer discurso que digiere el cerebro vago.
Vemos arenas, vemos que otros profesores cuelgan sobre pechos ajenos chalecos con fuerza y compramos, nos gusta, nos cautiva, nos tranquiliza. ¡Por más que aquello no se usa en una cancha, por más que en esta prime el pasto! “No, no, pero eso te da fuerza, mayor resistencia”, aducen los otros, alegan justificados, presumiendo un diploma en preparación física que no tienen. Dícenlo más para convencerse a sí que a cualquier otro, más para no caer en la cuenta de su estancada intelectual, para no salir de esa comodidad que desde luego parece confortable.
Pero es que el fin de Augol y de todos es ver un fútbol mejor, y por eso es necesario pensar, contar, preguntar. ¿Mayor fuerza para qué? Para jugar con el hijo en el arenero da más fuerza el contacto con la arena, para que la ductilidad y familiaridad con los granitos aumente. ¿Mayor fuerza para qué? ¿Más fuerza, por caso, que la que se gana en el propio acto de jugar y utilizar tal facultad física en pleno partido, con sus circunstancias irrepetibles, con sus imprevistos instructivos? Desde luego que no, no hay razón para suponer otra cosa. ¿Entonces por qué se pierde tanto el tiempo en las pretemporadas armando jueguitos con los conos que sólo sirven para la foto?
[b]“En el fútbol cada día se busca más lo físico, y se equivocan. El físico no es más que un complemento. Yo cuando entrenaba y hacíamos trabajo físico siempre me sentaba en un balón. Y me decían: ‘¿Por qué usted no corre con los jugadores? Pues porque no veo el entrenamiento’, respondía. En el fútbol falta mucho sentido común”[/b]. Es eso, Cruyff, en verdad. Sentido común…

Abro este tema para debatir de si sirve o no hacer una pretemporada tan fuerte. Para eso pongo esta nota en la que hay declaraciones de Mourinho, su preparador fisico, Cruyff y un preparador fisico que estuvo años trabajando en Barcelona entre otros[SIZE=2]. Me parecio muy interesante la nota, sobre el gran “mito” de las pretemporadas, lo fisico y correr en la arena…[/SIZE][b][u]

La obsesion enfermiza[/u]
Peculiar y nocivo el término, perjudicial y confuso, aparece en continuado en esta época del año la afamada palabrita “pretemporada”. Ocurre siempre cuando acaba un campeonato: las mentes de los jugadores, los entrenadores, los dirigentes y la prensa se depositan de inmediato en aquel sagrado período en que los jugadores dejan de ser jugadores, puesto que dejan de responder a su esencia (que es jugar), para convertirse casi en soldados o en atletas, quizás. Y nadie se inquieta, nadie alza la voz ante tan innecesario –y podríamos decir ridículo- ritual. Augol, acaso, lo intentará un aporte. [/b]


Empecemos por lo primero: la playa. Importante mosaico del tema totalmente instalado. Casi resulta la norma. ¿Por qué a la playa?, preguntamos. ¿Con qué necesidad? Es una moda que por años de estar asentada parece una obligación. Cuando en realidad no existe ni un motivo lógico para entrenar en médanos de arena y no, en cambio, en las instalaciones del club, que, dicho sea de paso, no conllevan el desmesurado expendio de dinero que sí implican esas “pretemporadas” que si no son en la arena, es en las sierras u otro terrenos distanciados. “Cuando veo las pretemporadas de los equipos y me muestran imágenes de los atletas corriendo, trabajando en espacios que no son el campo de fútbol: playas, instalaciones de golf y otros, pienso que son métodos anticuados, arcaicos”, decía un tiempo atrás Mourinho, que puede carecer de cierta educación para con ayudantes de campo contrarios pero que en ese caso habla con irrefutable lógica.
En los equipos de Mourinho (es un decir, claro; los equipos nunca son de tal) no se entrena jamás para correr, sino para jugar. Los entrenamientos nacen desde y para el juego. Todo tiene un sentido futbolístico, siempre se piensa en el modelo de juego elegido, no conciben en su cabeza, Mourinho y su equipo, que los jugadores pierdan tiempo en todo lo que no sea jugar. Y juegan, entonces, siempre. Jamás pero jamás –y no mentimos- habrán movimientos de sentido únicamente muscular. Y esto incluye incluso una inocente vuelta inicial y liviana alrededor de la cancha. “¿Has visto alguna vez a un pianista correr alrededor del piano antes de empezar a tocar? En nuestra metodología tampoco damos vueltas alrededor del campo”, decreta, categórico e inapelable, Rui Farías, su preparador físico (aunque el hombre reniega de ese rótulo por el saludable descreimiento utilitario en el fútbol).
Y es cosa muy sensata la del enteramente sensato Rui Farías. ¿Acaso el pianista corre alrededor de su instrumento antes de tocar? ¿O ejercita sus dedos con mini pesas para hacerlos, acaso, más resistentes? ¡No! Claro que no. Mas esas barbaridades sí ocurren en el denostado fútbol argentino, el mismo del cual nos preguntamos en continuado y hastiados ¿por qué se juega tan mal? Precisamente por eso, porque en el juego no se piensa.
Pero sigamos. Con Mourinho no existen las carreras, sprint, saltitos y demás, no existe el gimnasio, no existen los entrenamientos que sobrepasen los 90 minutos (¡Y acá duran tres horas, y acá hasta dos o tres son los turnos por día!) Con Mourinho, valga la incesante repetición, los jugadores juegan y porque juegan y hacen lo que los define las bocas se alargan, sonríen, las almas se llenan. “Aquí siempre está presente el balón. En los otros clubes, se toca primero la parte física y después se empieza con el balón. Este método me agrada más porque es más motivante: ¡estamos tocando el balón y casi no nos damos cuenta de la carga física!”, celebraba Bosingwa en 2003. Hay que aclarar aquí, sin embargo, otro ítem: Mourinho va incluso más allá de lo que se supone por “trabajos con pelota”. Mourinho no organiza en los entrenamientos carreras de una punta a la otra con la pelota en el pie. No. Pues hasta eso sigue siendo trabajo físico camuflado, es disfrazar con el balón tareas físicas. Y la metodología de Mourinho no lo contempla (“En un programa he oído hablar de quiebras físicas y luego se me dio por pensar que mi aventura iba a ser difícil. No consigo que se entienda que eso no existe. La forma no es física. El físico es lo menos importante en la consecución de la forma de juego”). Su metodología incluye siempre a la pelota pero siempre pensando en el modelo de juego elegido, no en factores de orden físico, y es así “desde el primer día de pretemporada”.
Pretemporada que es sólo pretemporada por anteceder, sí… a la temporada (¿Vio cómo pensando a veces se llega a buen puerto? No subestime el poder de su cabeza). “Existe la idea común de que la pretemporada difiere de la temporada competitiva en cuanto al volumen y a la intensidad de trabajo”, subraya el luso. Y nadie le puede objetar nada a los equipos de Mourinho en cuanto a lo físico (el cómo aquí ni entra), y se exalta, lógico, en ese punto: [b]“¡Me dan ganas de reír cuando oigo a algunas personas hablar de cansancio de los equipos…! Mis jugadores ya han jugado 52 partidos oficiales esta temporada”, y jamás corrieron ni saltaron en la previa.[/b]
“Rechaza, ignora, no considera la condición física y cualquier tipo de ejercicios complementarios para fortalecer capacidades como la fuerza, la resistencia o la velocidad”. Y, se insiste, en ese rechazo se enmarca hasta el trotecito más inocente, el pique más breve, y la pesa más liviana. ¡Porque en ello no se practica el juego! No hace test físicos ni cardiofrecuencímetros, ni mediciones de pulsaciones o de otra índole por considerarlas, lisa, sabia, y llanamente, innecesarias. Innecesarias para lo que él pretende, que es jugar al fútbol, y no, en cambio, para algo atlético.
Mientras tanto, en Argentina, “Fue una paliza” es como tituló Olé una noticia el año pasado (20/01/12) en donde los jugadores de Independiente “se sometieron a una prueba de sodio, que consiste en evaluar el nivel de hidratación de cada uno. Usando remeras negras para absorber aún más el calor -(!!!)-, cada jugador debió completar cuatro estaciones con variada dificultad, en las que había trabajos de fuerza, resistencia, y velocidad”. Todos ejercicios con palabras que cautivan, emocionan y que, merced de la ignorancia general y un apoyo del mismo tenor por parte de algunos sectores de la prensa, todavía se sostiene. [i]“A veces la gente se obsesiona con la vertiente física. ¡Yo no hago entrenamientos de resistencia! Yo no utilizo programas individuales para de musculación con mis jugadores para mantener o potenciar algunas cualidades. No creo en eso. Se pierde mucho tiempo. Lo que hacemos se relaciona con nuestro modelo de juego. La única cosa que hacemos es entrenar lo que hacemos durante un partido, en espacio amplios y semejantes a una situación real”.[/I]
No queremos parecer los medios que hablan con el diario del lunes, pero rescatamos esta declaración de Leo Madelón durante la pretemporada veraniega pasada cuando era aún el técnico de San Lorenzo: “¡Si hay buen físico hay buen resultado! ¡Mátense por el laburo, que les duelan las piernas!”. Un disparate que no sorprende, no sorprende porque es la norma, la creencia instalada, la que más se acomoda a nuestra comodidad intelectual. Y San Lorenzo luego no obtuvo ningún buen resultado, un joraca obtuvo, Madelón se tuvo que ir y no cambió nada. No faltó el que esbozó que la pretemporada había sido deficiente. ¡El juego fue lo escaseó! Pero no, el juego nunca importa, importa cuántos kilos se levantan o cuantos medanos se escalan.
Paco Seirulo
Desde 1978 que el preparador físico Paco Seirulo trabaja en el Barcelona y desde 1994 que está en el primer equipo. [i]“No se trata de correr más, sino correr mejor que el rival”, explica solemne. “Antes, por error, se pensaba que primero había que fabricar un atleta y luego que jugase a lo que sea. Si se quería entrenar la resistencia, se entrenaba por igual en el monte, en el mar… donde fuese. Y luego esa resistencia la llevaban a su deporte. ¡Y no es así! Así pierdes tiempo y energía”[/i], aporta y sigue, sigue porque no para, sigue porque abundan las desmitificaciones: “A mí los jugadores muchas veces me dicen: ‘Oye, Paco, ¿por qué no entrenamos la velocidad?’. Y les contesto que eso lo entrenamos todos los días al jugar, ¡porque el fútbol es eso!: velocidad, aceleración con sentido… no correr sin más. Sino adaptarse a correr respecto al balón y al rival”. Cosas que se obtienen, no pierda la lógica en su cabeza, en la misma acción de jugar.
El otro perjuicio que tienen las pretemporadas argentinas, además de no sumar ni jota al juego mismo, son los múltiples lesionados que engendran. Fíjese, lector, en este tiempo de esfuerzos absurdos, cuántos de su equipo visitarán el consultorio médico. “El hecho de que en mis equipos haya pocas lesiones no traumáticas no es por suerte”, proclama, oportuno, Mourinho. “El concepto está equivocado. La cuestión no es tomar fuerza en las piernas, sino adaptar la musculación a lo que luego vas a hacer en el campo. Lo contrario genera lesiones. Muchas veces la culpa la tenemos nosotros, los preparadores físicos, porque para ser diferentes hemos inventado cosas que dañan a los jugadores”, reitera Paco Seirulo.
Y alza la vista, ahora, Johan Cruyff, quiebra como quiebran los grandes, la cintura, y dice, con su decir de crack: “El tiempo y esfuerzo que antes se ocupaban en el juego, hoy se los usa para la mecanización física del jugador”, a lo que asiente Fernando Signorini, preparador físico él. “Si el fútbol fuera sólo correr, en vez de hablar de Pelé y de mí, se discutiría sobre Ben Johnson y Carl Lewis”, refuerza la lógica ese gordito petiso que bailó a Inglaterra y ganó un Mundial sin necesitar presentación. “Los jugadores que más trabajo le dan al preparador físico y al entrenador de su equipo son los mismos que después en la cancha le dan más trabajo a los rivales”, regala Mogilevsky, otro preparador físico.
No hay por qué seguir con este embauque. “¿Algún jugador habrá hecho la cuenta? Desde la novena hasta hoy, ¿cuántas vueltas dio a la cancha al inicio de cada práctica y de qué le sirvió?”, magnífico, preguntó alguna vez por Twitter el periodista Guillermo Blanco, mientras agregaba Diego Latorre, también brillante: “Hay mucha información e ignorancia por eso necesitamos aferrarnos a los test. Queda bien ligar el futbol a la ciencia. Nos da una apariencia de conocimiento. La moda es: conozco de evaluaciones físicas pero carezco de conceptos. Y no se reemplaza”.
En efecto, entrenar el juego no seduce. Hablar de él pone en jaque la pereza intelectual. Y al no pensar, al no indagar, al no razonar como razona el pianista lo intrascendente que le resultaría ejercitar los dedos para tocar las teclas, nos creemos (perdone que lo involucre, lector, si usted es sensato) el primer discurso que digiere el cerebro vago.
Vemos arenas, vemos que otros profesores cuelgan sobre pechos ajenos chalecos con fuerza y compramos, nos gusta, nos cautiva, nos tranquiliza. ¡Por más que aquello no se usa en una cancha, por más que en esta prime el pasto! “No, no, pero eso te da fuerza, mayor resistencia”, aducen los otros, alegan justificados, presumiendo un diploma en preparación física que no tienen. Dícenlo más para convencerse a sí que a cualquier otro, más para no caer en la cuenta de su estancada intelectual, para no salir de esa comodidad que desde luego parece confortable.
Pero es que el fin de Augol y de todos es ver un fútbol mejor, y por eso es necesario pensar, contar, preguntar. ¿Mayor fuerza para qué? Para jugar con el hijo en el arenero da más fuerza el contacto con la arena, para que la ductilidad y familiaridad con los granitos aumente. ¿Mayor fuerza para qué? ¿Más fuerza, por caso, que la que se gana en el propio acto de jugar y utilizar tal facultad física en pleno partido, con sus circunstancias irrepetibles, con sus imprevistos instructivos? Desde luego que no, no hay razón para suponer otra cosa. ¿Entonces por qué se pierde tanto el tiempo en las pretemporadas armando jueguitos con los conos que sólo sirven para la foto?
[b]“En el fútbol cada día se busca más lo físico, y se equivocan. El físico no es más que un complemento. Yo cuando entrenaba y hacíamos trabajo físico siempre me sentaba en un balón. Y me decían: ‘¿Por qué usted no corre con los jugadores? Pues porque no veo el entrenamiento’, respondía. En el fútbol falta mucho sentido común”[/b]. Es eso, Cruyff, en verdad. Sentido común…

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Aimar: “Le das una pretemporada y se pone a punto” …

… a punto de clavarse un asado y chupar a morir

Cuando tenes cracks en todos los puestos es facil hablar. Aca dejas a algun viejo, escualido o gordo estilo fabbiani sin pretemporada y cagaste. No te duran ni media hora. El futbol de Sudamerica es MUY fisico.

Me acuerdo que Cappa pensaba exactamente lo mismo que Mourinho, asi le fue…
No existe punto de comparacion entre el futbol europeo y el sudamericano, es un abismo la diferencia.
Tampoco creo que se tengan que ir al extremo de matarse en un pretemporada, ni tampoco trabajar todo con pelota como hacia Cappa, sino un equilibrio de ambos.
Y coincido con lo que dijeron mas arriba, cuando tenes buenos jugadores, se te hace todo mas facil, es asi de simple. El futbol es logico, no tiene secretos, el mejor equipo, con los mejores jugadores, y que entienda lo que le pide el tecnico, siempre tiene todas las posibilidades de ganar.

Entre Cruyff, el barça, mou y nosotros entendemos muy bien, lo nefasto q es todo esto. Al menos una pretemporada corta de dos semanas con algunos partidos.

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Fabbiani no tendria que ser jugador de fútbol directamente. El ogro debe haber hecho pretemporada gran parte de su carrera y siempre fue igual, asi que mucho no le sirvio. De lo que se habla es de hacer pretemporadas tan fuertes que solo desgastan a los jugadores. No se si han entrenado alguna vez, pero correr en la arena o en la sierra no te sirve de nada a la hora de hacer piques en una cancha de futbol, a eso me refiero.

“has visto a un pianista correr alrededor del piano?” que tiene que ver eso, muy ignorante esa deducción.

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Si sirve.

No leí nada pero me parece que si es importante.
Aca en sudamericana es muy físico el deporte, en especial el fútbol. Si laburas fútbol todos los días, quizás juegues un poco mejor, pero es probable que los demás te pasen por arriba. La resistencia y la fuerza son igual de importantes que el juego en si.

Aun así me parece que lo llevamos a un extremo. Hacen tanto físico que el equipo se termina acomodando a la 4ta o 5ta fecha del torneo.

No se, aca yo veo que hacen las pretemporadas como si se fueran a vivir al medio de la selva y a un reality de supervivencia, después veo que en Europa tanto en las pretemporadas como en los entrenamientos de la semana, se la pasan boludeando, pateando la pelotita, cero correr, esfuerzo físico y demás y tiran para toda la temporada sin ni un desgarro, hay que dejar alguna vez los mitos del futbol argentino y aggiornarse a los tiempos que corren

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Para mi lo que es mentira es lo que muchos dicen que con una pretemporada se soluciona todo. Cuando en realidad lo único que hace es ponerte a punto físicamente, que usualmente los jugadores ya están.

Lo futbolístico es bastante ajeno a la pretemporada en tanto de juego en equipo se habla, si el tipo tiene buen físico y se banca bien en la cancha, como Bertolo, pero toma decisiones de mierda una pretemporada no va a hacer absolutamente nada.

En cambio si el problema también es físico, como con Viudez, puede que ayude.Igualmente para mi la pretemporada está sobrevalorada, porque como dije antes, muchos se piensan que te puede solucionar todo.

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ni puta idea pero no hay nada que inventar ni mucho para discutir, simplemente fíjense que hacen los mejores equipos del mundo e imiten. Esta bien que nosotros somos uno de los mejores equipos del mundo, me refiero a los que tienen más recursos y están con los últimos avances médicos y tecnológicos.

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Siempre a su lado Rey Garufa

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:lol:

Es importantísima en Argentina. El fútbol acá es muy físico, e incluso para el estilo de Gallardo es más que importante, a la gran Bielsa: para defender corremos todos.

En Europa se hace bastante gimnasio y mucho trabajo físico con pelota.
Otro tema es que los Europeos deben ser bastante mas estrictos con el tema de la alimentación.

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Se la pasan chupando y comiendo asados

por eso acá se rompen y en Europa no, sino miralo a Tevez tiene una zapan gigante ahora

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Yo siempre crei que lo mejor que pueden hacer es intentar combinar pelota y fisico lo mas posible en los entrenamientos, por lo menos en la parte fisica.

Es decir si los pones a trotar, yo personalmente le daria una pelota para troten pateando la pelota, por dar un ejemplo boludo.