Cada vez comento menos en el foro, pero antes que muera este hermoso sitio (ojalà que no) quisiera dejar este mensaje reflexivo (?) acerca del fútbol y de la vida.
Agradezco haber nacido en esta existencia con la pasión por este deporte porque me ha enseñado màs que muchas otras cosas, me ha enseñado también a vivir y a tomarme las cosas con emoción vivir, aunque me haya costado darme cuenta. Porque digo esto? porque en una época también fui un fatalista y depresivo culpa de esto, también sentía que que todo mi alrededor era una mierda cuando sufríamos una decepción futbolista, también influía para mal en el resto de mi existencia. Y era peor porque me toco convivir no solo en una época de malaria del club por el que elegí tener mi pasión, sino también en la época dorada de los rivales, muchas veces sentí que las cosas no podían ser peores, que los escenarios eran insólitos en nuestra contra y a favor de otros. En esos tiempos me aferraba a la nostalgia del pasado, añorando los 90 y pensando para mi, porque no me tocó ser más grande en ese periodo para haberlo disfrutado más … Pero ese pasado reciente también me permitía seguir sintiendo que River era ese mismo con el que había tenido mis primeros contactos recuerdos de fútbol, que lo que pasaba era pasajero y por eso en cada alegría de un clásico ganado o festejo por campeonato obtenido mi sensación era de triunfalismo y de que era el punto de partido para volver a ser el el de los 80-90 y recuperar lo que nos pertenecía. Pero no, las cosas siguieron cada vez peores, con el tiempo lo de los de enfrente se transformo en historia, se magnificó tomando esa misma dimensión para ellos que lo que eran las épocas doradas de River para mi…¿y de nuestro lado? las cosas no paraban de empeorar hasta el descenso, ahí fue cuando tuve el punto más critico de “depresión” generada por el fútbol. Creía que el mundo se iba a acabar, pero no, el mundo no se acabo y siguió su rumbo como hace siempre, de hecho jamás me hubiera imaginado que años más tarde iba a volver a ser tan feliz, como lo fui siendo un niño que festejaba las vueltas olímpicas junto a su tío en los 90. Vi sufrir y lamentarse a los bosteros como si nada de lo anterior hubiera existido y a nosotros festejar como si no hubiera mañana y la alegría fuera eterna.
Pasar por todo eso me hizo pensar en lo efímero de los momentos, en que la decepción y la felicidad son inevitables, me lo enseño el fútbol y lo vi reflejado en la vida. En los 40 y 50 fuimos el equipo más grande del Mundo y quienes vivieron eso tiempos jamás hubieran imaginado que iban a estar 18 años llenos de desilusiones, golpes y sin sabores. Quienes crecieron con eso soñaban pero quizás no se imaginaron que íbamos a volver a ser invencibles, que íbamos a ser campeones del Mundo, que íbamos a ver a nuestros rivales derrotados por tanto tiempo al igual que en los 40-50. Y así ciclicamente, las alegrías vuelven a ser, las decepciones vuelven a ser, y nosotros seguimos manteniendo la pasión a pesar de todo. Por eso creo que la cobardía y el fatalismo son la peor manera de afrontar una pasión como el fútbol, que nos ayuda a vivir y escapar de este Mundo que tiene problemas de toda índole, de la relevancia que nosotros le queremos otorgar.
Por ahí les parece cursi todo esto pero es una experiencia que puedo comprobar a través de lo que siento, porque hoy estoy lleno de adrenalina y euforia, con fé y ganas de que River pase el Martes y sea campeón de América. ¿Porque carajos voy a pensar otra cosa? No tiene sentido afrontar esto con miedo y derrotismo.
El año pasado en 20 minutos pasamos del cielo al infierno, un amigo me dijo quedo tan destruido que no quería mirar más fútbol y me hizo acordar a otras épocas mías. Cuando ganamos la CA pensé, que hermosa revancha nos da el fútbol con la Superfinal, la quiero ganar, con todo el nerviosismo que eso eso conlleva, son los momentos que te hacen sentir vivo, que te hacen disfrutar la vida… Y la ganamos, porque tenías que pasar, otra vez se dió vuelta la tortilla y acá estamos meses después, pasando una semana en donde parece que la posta pasa de mano una vez más, como va a seguir sucediendo siempre y es inevitable, las cosas si tienen que pasar van a pasar, ya sea por los astros, el destino o porque se van tejiendo en el momento. Y siempre pueden ser peores o mejores porque mientras sigamos vivos vamos a tener la posibilidad de que sean de una u otra forma, es la vida misma.
Así que gente, evitar las cosas, esconderse o afrontarlas con pesimismo son acciones que nos hacen infelices, y yo aprendí que aunque pase lo peor no quiero ser infeliz por una pasión que elegí, así como otros eligen colgarse de edificios o tirarse de paracaidas, yo elegí el fútbol, lo amo y nunca voy a dejar de ser hincha de River, me hace sentir vivo, me llena de adrenalina y emoción y así quiero que sea por el resto de mis días. Si tenemos que jugar el partido más importante de la historia que así sea, no pienso pensar en otra cosa que en ganarlo si se da.
Nosotros no podemos cambiar las cosas que pasan, pero si podemos cambiar nuestra actitud para afrontar los momentos y les aseguro que hacerlo con fé y confianza los va ayudar mucho más que hacerlo con derrotismo y cobardía, se van a sentir mucho mejor.
Necesito que el equipo gane el Martes y jugar la Final contra el que sea. VAMOS RIVER LA PUTA MADRE, TODA LA FÉ PARA EL MARTES