[LEFT]“Peso 97 kilos… Y me la banco”
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Fabbiani no se hace ni el menor drama por su cuerpazo. Disfruta el momento y aunque sabe que la Ogromanía está a full, avisa: “¿Ser goleador? Yo quiero que River salga campeón. Y después me encantaría ganar todo lo que el Mellizo consiguió en Boca”.
[LEFT]SANTIAGO GOMEZ | santiagogomez@ole.com.ar
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¿Cuanto pesás?
-¿Hoy?
-Sí, ¿te la bancás?
-Obvio. Peso 97 kilos… Y me la banco.
Cristian Fabbiani no aguanta la risa. Ni un minuto. Sabe que es uno de los hombres del día. Y no le pesa que, justamente, Olé le pregunte por su peso cuando en River aseguran que llega a 102 kilitos. Es más, mira el diario y festeja el título de tapa. “Grasas por el fútbol, está bueno”, dice. Y aunque avisa que de los sobrenombres que tiene el que menos le gusta es Gordo (“el mejor es Tanque, el que me puso Pipo”), habla sin culpas, consciente de que después de la locura que desató con su llegada a River, más el gol a Central, la balanza está de su lado. “Siempre se habló de mi estado físico. Ya no me molesta: estoy acostumbrado”.
-¿Y cómo tomás que Cormillot u otros nutricionistas hablen de tu caso?
-Me da risa. Pero no me molesta, para nada. No estaría mal que me llamaran para bajar de peso, ja, ja.
-¿Tenés que bajar?
-Sí, voy a tratar de llegar a los 94 y si gano un poco de masa muscular, listo.
-¿Listo para ser titular?
-Es lo que quiero. Me siento muy bien. Termino un poco cansado pero es normal. Además, siempre al que entra se le complica meterse en el ritmo del resto. Por eso me gustaría jugar de titular.
-¿Y cuándo?
-Ya, este domingo.
-¿Contra Banfield?
-Sí, mejor todavía.
-¿Sigue siendo especial por tu paso por Lanús?
-Siempre, como Central, al que tengo de hijo. Lástima que en el último clásico que jugué no le pude hacer ese gol en el que entré pisando la pelota.
-¿Es verdad que te lo guardaste para Boca?
-No sé, el partido contra Boca todavía está lejos.
-Pero te gustaría hacerle un gol, ¿no?
-Sí, seguro. Me encantaría hacerle un gol a Boca. No importa cómo.
-¿Y pisarías la pelota contra Boca como hiciste el domingo, en Rosario?
-Yo siempre juego igual. La gente me conoce. Si por algo me hice conocido es por mi forma de jugar.
-¿Nunca te la criticaron?
-Y, no sé. Pero yo siempre fui el mismo. Es más, cuando juego en el barrio, lo hago igual. Y me va bastante bien así, ¿no?
El Ogro levanta la cabeza buscando consenso, sonríe y rápidamente lo consigue. Tres empleadas del coquetísimo Sofitel, en Puerto Madero, se quedan embobadas ante el guiño de ojos del delantero. Y él, canchero, rápido y con un amor propio a prueba de balas, las termina de conmover mostrando un costado tan sensible como solidario. “Es loco todo lo que está pasando conmigo. Pero hay cosas más importantes como lo de la gente de Tartagal. Por eso hace un rato le pedí a Fito Cuiña que armara algo para mandar comida y ropa a Salta”, dice. Y, seductor al fin, agrega: “Si Fito hace un cuarto de la fuerza que hizo para que yo llegara a River, ya está. Porque él se movió como pocos para que yo pueda vivir esto”.
-Y vos ya sos un político. Solá acertó cuando dijo que eras candidateable.
-No, ja, ja. Felipe está loco. Lo conocí cuando estaba en Lanús. Y quedó una buena relación.
-¿Pero viendo lo que generás entre la gente nunca pensaste hacer una carrera política?
-Nooo, ni en pedo. Me conformo con menos.
-Idolo de River ya sos…
-Yo no me siento ídolo. Hoy me siento importante por haber hecho el gol que nos dio los tres puntos. Ojalá pueda ser ídolo de River. Aunque lo más importante es el equipo.
-Pero sos distinto. Hasta pediste usar el número 99 en tu camiseta…
-Puede ser. Ese número me gustaba, pero no se dio. Igual, el 23 me trae suerte: lo usé al debutar en Lanús y cuando fui campeón de la Liga y de la Copa de Rumania.
-Y es el que usó el Mellizo Barros Schelotto cuando llegó a Boca. ¿Lo sabías?
-No, no tenía ni idea. Mirá vos. Qué casualidad.
-Pipo no le erró cuando dijo que podías ser el Mellizo de River, entonces.
-Vamos a ver. Ojalá que pueda ganar en River todo lo que Guillermo logró en Boca. Pero voy de a poco. Y pensando en el equipo. La verdad es que el 23 lo agarré porque es el que había dejado Sasá (por Salcedo) cuando se fue a Newell’s.
-¿Te gustaría marcar una época, una era?
-La de los Gordos, como dijo el presidente Aguilar, ja, ja. Estaría bueno. Una era de alegría, en la que todos los hinchas de River estemos contentos. Sería buenísimo.
-¿Y con vos de goleador?
-Con River campeón. Eso es lo que más quiero.
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