Che genios de la ideología, se olvidan que en todo el mundo son un desastre los partidos políticos y que ya ninguno conserva ni su identidad partidaria ni manual de gobierno. Tanto la socialdemocracia europea como el socialismo en todas sus formas (Francia y España como los máximos exponentes de lo que me refiero) son un mamarracho y distan años luz de lo que supieron ser en sus comienzos a principios de siglo XX. Después de la segunda guerra mundial donde parecía que se acababan las ideologías, se unieron las fuerzas mayoritarias para el sancocho que hay ahora. Todos se rasgan las vestiduras en defensa del euro y la Unión Europea, o de la democracia estadounidense, del parlamentarismo británico, y miren donde están hoy. Se la pasaron diciendo todos estos años burlándose del populismo latinoamericano, pero resultar que los peligrosos nacionalistas y demagogos eran ellos. Hoy ya casi nadie habla del populismo sudaca porque quedamos como carmelitas descalzas ante la preocupación que generan el fenómeno Trump y Brexit.
O sea, mientras el modelo económico monetarista funcionaba dejando afuera del sistema a millones de no-europeos, estaba todo bien y los que tenían problemas culturales para encaminarse al progreso éramos nosotros. Ahora que resulta que ellos están en quilombos, con miles de despidos, desempleo, desestabilización monetaria, déficit fiscal y comercial; empiezan a cuestionar lo que hasta hace poco era el modelo del capitalismo a seguir. Así le dejaron en bandeja de plata las elecciones a la ultraderecha europea.
En Argentina hubo, o al menos se intentó, tener un bipartidismo como el de EEUU. No hay que olvidar que las sucesivas dictaduras militares se encargaron de hacer mierda la política de los partidos. Cuando el radicalismo empieza a ganar elecciones en 1916, 1922 y 1928; en 1930 se lleva a cabo el primer golpe militar de la historia y se proscribe al radicalismo. Después del 45, cuando el problema deja de ser el radicalismo y el peronismo pasa a ser el enemigo, entonces proscriben al peronismo en el 55 y el radicalismo puede participar en elecciones. Recién en el 73 van a poder volver a competir el peronismo y el radicalismo en elecciones. Después viene la dictadura de Videla y como todos sabemos, en el 83 se consolidan las elecciones democráticas. Por lo tanto, la historia del siglo XX demuesta que más que respetar sus programas de gobierno electorales, los partidos políticos estuvieron mucho más preocupados y abocados a la libertad de poder presentarse a elecciones. Dejémonos de joder y de olvidarnos que las dictaduras lo que hicieron no solamente es destruir la política, sino la economía argentina para apoyar los intereses de un sector minoritario de la población, que, como dice Milei, justamente hasta 1930 la Argentina estaba 5to en el ranking de PBI hecho por Espert.
Hablando de eso, una de las cosas que más me hizo reír del debate entre Milei y Moreno, es cuando Moreno le dice “nosotros coincidimos en que el problema es la oligarquía, los peronistas y los libertarios queremos superávit gemelo y para eso no tiene que haber oligarquía” (palabras más, palabras menos), a lo que Milei no pudo decir ni moo porque no le conviene, pero entre risitas tuvo que admitir que es así. Resulta que estamos ahora todos de acuerdo que es una élite quien quiere imponer una visión económica del mundo y el periodismo se encarga de difundirla.
No habrá mejor forma de establecer un gobierno para la clase media, que se dedique a administrar racionalmente los recursos en la medida que haya intereses de sostener una única forma de producir, mientras éstos tengan toda la plata, corrompan a los políticos, paguen a los medios masivos de comunicación para que divulguen sus intereses como propios y en la medida que la gente no se interese en política. Porque si después te la jugás de técnico imparcial, te pasa lo que le pasa al gobierno actual, no saben como carajo manejar la Administración Pública.