Padecen la fiebre amarilla
Pasó un año desde que el Villarreal compró el 50% de seis jugadores y, hoy, ninguno de ellos está entre los titulares de Gorosito. ¡Qué paquete!
En cuestión de días, nomás, apenas diez serán, se cumplirá un año desde que la web oficial del Villarreal anunciara con bombos y platillos, trompetas y redoblantes, la concreción de un negocio redondo, de un negoción. Se hablaba, se festejaba y hasta se hacía eco la prensa española de la sesuda política de contrataciones de “un club que no deja de pensar en el futuro”. Pero el futuro no llegó. O al menos, el presente de esos seis jugadores de River involucrados en dicho paquete no deja ver más allá.
Por entonces, el apretón de manos que viajó de Núñez a Castellón consistió en el pago de nueve millones de euros por el 50% de los derechos económicos de Matías Abelairas, Gustavo Cabral, Andrés Ríos, Gustavo Bou, Damián Lizio y Maxi Oliva. Y, además, River se reservó los derechos federativos y la potestad de decidir el camino a emprender por cada uno. Desmenuzando los casos, en plenos términos futbolísticos, los consagrados de un equipo campeón ahora son, con toda la furia, suplentes en uno que hace rato no pelea por nada. Y los pibes prolongaron signos de interrogación.
En un año, por ejemplo, Pitu pasó de tocar en la banda del título con Simeone a no sentirse cómodo en la banda con Gorosito. El Sargento ya no manda en la defensa y perdió el puesto hasta con Quiroga fuera de competencia. Ríos se secó. Bou sólo se quedó en la comparación física con Lucho González. Lizio pide pista pero no es un vicio de Pipo. Y Oliva ni siquiera aceitó en Tigre…
¿Entonces? José Manuel Llaneza, consejero delegado del Villarreal, el N° 2 para la toma de decisiones, le dijo a Olé que no tiene comentarios para hacer al respecto, aunque también aclaró que “es un negocio y los negocios no siempre salen bien”.
-¿Este salió mal?
-Las cosas no se hacen sólo para un año. Es gente joven. Y todavía falta.
