Artículo de Cesar Merlo
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De Marsella a Núñez: Cómo Pablo Longoria se Adaptará al Fútbol Argentino y al Desafío de River
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¿Cómo se adaptará un director deportivo europeo al fútbol argentino y particularmente a River, uno de los dos clubes más grandes del país junto con Boca? Esa respuesta, lógicamente, la responderán el tiempo y los hechos. Sin embargo, desde este espacio, trataremos de adelantar varios aspectos sobre lo que puede ser la inminente llegada del español Pablo Longoria al Millonario.
Lo primero que hay que decir es que River entrevistó a varias personas no nacidas en Argentina. No por capricho, sino porque el club entendió que necesitaba de una persona que esté cerca de 12 horas diarias en la institución y que sea capaz de montar casi de cero el área deportiva. Y la evaluación fue que no había una persona idónea nacida en la tierra de Messi y Maradona capacitada para tamaño desafío.
La llegada de Longoria no fue oficializada porque todavía restan algunos aspectos por definir, entre ellos la duración de su contrato. No es un tema menor ya que un proyecto deportivo serio como éste pretende ser, en una institución tan grande y que demanda tanto, no se puede hacer de un día para el otro. La lógica sería que el vínculo dure hasta 2029, cuando termine el mandato del presidente Stéfano Di Carlo.
Para entender contextos del fútbol argentino, resultados negativos generan rápidas salidas sin importar funciones. En diciembre del año pasado, en Newell’s asumió un nuevo presidente electo por el voto popular. El equipo comenzó muy mal: en febrero, se tuvieron que ir los entrenadores Sergio Gómez y Favio Orsi después de dos meses de trabajo. Como la situación no mejoró, 30 días después el director deportivo, Roberto Sensini, debió renunciar tras apenas un trimestre en el cargo. Es cierto que River tiene un contexto diferente, pero no deja de ser parte de la histeria del fútbol argentino.
El nuevo director deportivo de River reportará al presidente Di Carlo y al manager Enzo Francescoli. Entre sus principales funciones, tendrá que crear una red de scouting global (en 2026 ni Riverni Boca tienen ese departamento para captar talentos de otros países sudamericanos) y encargarse de todos los aspectos vinculados al mercado de pases. Algunas de esas funciones eran realizadas por Mariano Barnao, parte del cuerpo técnico de Marcelo Gallardo y ex gerente del fútbol del club.
¿QUIÉN ES Y QUÉ VIENE A HACER LONGORIA?
Además de su idioma, Longoria habla francés, alemán, italiano, inglés y portugués. Este asturiano es fiel seguidor del fútbol argentinodesde hace mucho tiempo, al punto tal que en 2016 fue quien impulsó la llegada de Rodrigo Bentancur a la Juventus, donde se desempañaba como jefe de scouting.
En la mayoría de equipos en los que estuvo, siempre buscó llevar jugadores argentinos, porque entiende que tienen una mentalidad ganadora. Eso ocurrió en su último trabajo, en el Olympique de Marsella. Uno de los motivos por el cual River lo eligió es por venir, precisamente, del OM, donde hay mucha presión. Su carrera comenzó en el Recreativo de Huelvay tuvo pasos en diversos cargos por el Sassuolo, Atalanta, Juventus y Valencia para luego llegar a Francia.
Longoria es una persona capacitada para adaptarse a diversos contextos y así lo ha demostrado en su carrera, según cuentan quienes lo conocen bien. En caso de arreglar los detalles que faltan tal como parece, lo seduce el hecho que en River haya mucho por hacer y eso no lo asusta. Aspira a mejorar el sistema de scouting, que se fiche con una idea clara y no simplemente para tapar agujeros. En Rivercoinciden en esa lectura y consideran que no será sólo importante a la hora de elegir un futbolista por sus condiciones técnicas, sino que también cuenta con el plus de analizarlo cómo es fuera de la cancha.
En principio, llegará sin nadie que lo acompañe desde Europa. Una vez que obtenga un diagnóstico sobre qué áreas potenciar, seguro complete su equipo de trabajo. Como se escribió en este espacio el mes pasado, el director deportivo no es quien “apenas” se encarga de los fichajes junto al entrenador y el presidente del equipo. Aquí, deberá mejorar las redes de captación de jugadores para inferiores, interactuar con las diversas áreas y profesionalizar la gestión deportiva en muchísimos aspectos.
Más allá que nadie lo dirá públicamente en River y que se busca dejar fortalecida la imagen de Francescoli, el uruguayonunca tuvo un rol protagónico y que abarque muchos aspectos acordes a un director deportivo. Llegó en 2013 al club, al año siguiente eligió a Gallardoy ese sin dudas fue su principal acierto. Con el paso del tiempo, su margen de acción se fue acotando, más allá que nunca perdió la idolatría. ¿Podría el Millonario prescindir de él con la llegada de un director deportivo? Sin dudas, pero en Argentina siempre es costumbre que haya un ex futbolista del club ligado a este área. Y correrlo sería una medida poco popular.
Longoria deberá consensuar junto al entrenador Eduardo Coudet los fichajes, pero también tendrá que seguir muy de cerca la reserva: allí aparecen muchos talentos jóvenes y es importante entender que algunos de ellos necesitan irse a préstamo a otros clubes. Si bien la palabra final de su carrera es siempre del jugador, es importante que haya una persona idónea para persuadir a los juveniles y a sus familias para que entiendan que a veces es mejor marcharse a un club menor para tener más chances de sumar minutos y continuar con su crecimiento.
A veces, esos futbolistas regresan maduros al club y terminan jugando. En otros casos, esos préstamos terminan generando que otros compren sus pases y generen buenos dividendos. Las instituciones grandes como River muchas veces forman talentos que no pueden consolidarse en primera por el hecho de que hay mucha competencia, pero pueden brillar en otros destinos. El ojo de un buen director deportivo puede ser clave para individualizar casos de esta índole.
River ha gastado muchísimo dinero en fichajes en las últimas ventanas, a excepción de la última. Uno de los primeros desafíos de Longoria será buscar un equilibrio económico-deportivo, que es encontrar un punto medio para invertir sin que esa inversión ponga en riesgo la salud financiera de la institución.
Hace una década, era imposible imaginarse que en Argentina iba a existir la figura del director deportivo ya que los clubes solían ser muy presidencialistas. Hoy, esa tendencia cambió y casi todos los clubes de primera tiene a alguien al frente del área. Es cierto que se mantiene la tendencia de presidentes fuertes, pero parte del trabajo del director deportivo es manejar esos egos de quienes presiden las instituciones. Y los propios dirigentes han ido
entendiendo que no alcanza con “saber de fútbol”, sino que hace falta profesionalizar esas áreas.
Desde este espacio y en la última nota, se criticó que muchos clubes eligieran directores deportivos por el simple hecho de haber tenido un interesante pasado como futbolista. Siempre la capacidad debe primar por sobre cualquier otra cosa. Y el caso Longoria no es la excepción: su currículum pesa más que el hecho que no sea argentino, que no haya jugado al fútbol de manera profesional y que no tenga ningún tipo de lazo sentimental con River.
"En Juventusy Valencia gané títulos. Pero en Marsella no. Me seduce que en River pueda ganar nuevamente". Esa frase de Longoriaen uno de los tantos zooms que tuvo con la dirigencia de Rivermarca un poco su ambición. Y esa ambición, también, fue importante a la hora de ser elegido.