Vega: 5: Indudablemente, tiene responsabilidad en el gol de Parra. Sin embargo, le rescato la personalidad que tuvo para reponerse de ese error y ser clave en la última pelota del partido. No es fácil ser el arquero de esta defensa. Además, coincido con el análisis que hizo Ortega de la jugada del tercer gol de Chacarita: hay enorme responsabilidad de quien debía tomar al jugador. Y agrego: mientras la defensa juega al off side, ¿qué cuernos hace Ferrari bailando un lento con Pereira y habilitando a todos? Ah, lo de siempre, cierto… Además de regalar la espalda en la jugada del penal, claro.
Ferrari: 2: El aporte en ataque tiene la misma frecuencia que los trenes de la San Martín un feriado. Escribir sobre sus flaquezas defensivas sería como repetir la tabla del cero.
Cabral: 4,50: Obviamente, la nota no es peor solamente por el gol. Si bien no es el responsable directo del primer tanto de Chacarita, debe entender un concepto básico como no perseguir la diagonal de un delantero, porque de esa manera habilita a todo el mundo. Le valoro la personalidad, pero eso también se le valoraba a Gerlo… River no puede conformarse con tan poco.
Coronel: 4,50: Muchos dirán que es una nota alta. Puede ser. Tiene responsabilidad en el primer gol. Contra Lanús, la jugada fue parecida, no igual. En esta, Coronel se enamora de la pelota y pierde de vista la marca y, en el fútbol, el orden de los factores altera el producto. Le rescato la vehemencia con la que marca. Suele ser fuerte en el mano a mano. Necesita rodaje, pero tiene cosas, más en un contexto mediocre, que lo hacen necesario dentro de la cancha.
Villagra: 5: Hoy, se vio una de las cosas positivas que dejó Simeone. Cuando River necesitó arriesgar con línea de tres, Villagra se adaptó con facilidad y eficacia a la función. Ojalá, toda la capacidad que tiene sea potenciada desde el lateral derecho, donde no va a tener problemas de perfil para atacar, donde no va a perder un tiempo para tirar el centro, y donde va a garantizar más marca que Ferrari. Por las dudas, aclaro que, para mí, las cosas positivas que dejó Simeone en River fueron muchas menos que las malas.
Barrado; 5,50: Buena primera media hora, condicionada en ataque por la cantidad de conectores que plantea este sistema, ridículo si cada creador juega a 40 metros del otro y si no se entiende a la movilidad como eje del juego. Volviendo a Barrado, jugó demasiado en línea con Paniagua, detalle que fue puliendo a medida que avanzó el encuentro. Su paso rápido para romper la primera línea de volantes rivales hace que, en un esquema con doble 5, haya que preguntarse quién será su compañero, y no plantear sí o sí su salida.
Paniagua: 4,50: Es prematuro definirlo como jugador, pero creo que le juega en contra ser un futbolista de rol, cuando en Guaraní era el capo del medio y gozaba de licencias para atacar que en River no tiene. Hay que darle tiempo, no es lo mismo cubrir 20 metros de ancho que 60. Aunque a priori no es una de mis opciones, creo que tener al lado a un tipo como Almeyda (siempre y cuando esté bien), le servirá para ordenarse. A diferencia del partido ante Banfield, no se entretuvo tanto con la pelota. Eso sí, no marcó la línea de presión del equipo, algo fundamental para un 5 de River. Bien en el segundo tiempo entendiendo que en las contras había que achicar hacia atras y meter el culo entre los centrales.
Buonanotte: 6,50: Su mejor versión se dio en el primer tiempo. Del tiro libre, le rescato más haber asumido que era su chance y habérselo sacado a Gallardo, que la ejecución en sí, ya que advierto algún déficit en Tauber, porque la pelota no va tan esquinada. Aún desde el barullo, era el único jugador de River capaz de sacarse un tipo de encima. En el segundo tiempo, alternó buenas con malas. Al principio, abusó del pelotazo. Con la entrada de los pibes, levantó.
Gallardo: 3: Su principal virtud es la inteligencia, eso siempre estuvo claro. Gallardo nunca se destacó por gambetear o superar en velocidad al rival ¿Cuál es el problema entonces? Que, a mí entender, su velocidad física está demasiado lejos de su velocidad mental. No coordinan, entonces, sus errores se hacen más visibles. Le cuesta mucho tocar e ir a buscar o hacer un cambio de frente de 30 o 40 metros como hizo esta tarde Mauro Díaz. Sin ánimo de destrozarlo, y a riesgo de saber que probablemente existan uno o dos partidos en los que River gane y él sea el protagonista, considero que su inclusión en el equipo debe resumirse a circunstancias excepcionales, caso cuidar en la pelota en los últimos 15 de un partido chivo, encontrar otro hombre de ataque si se va perdiendo, etc. No lo veo como titular, sobre todo con el recorrido defensivo que implica este esquema, con un desgaste que le calza mejor a un pibe que a un jugador que viene de lesión en lesión.
Ortega: 7,50: Si eliminamos su aporte en los últimos dos goles, su nota sería apenas superior a la de Gallardo, pero esa es la diferencia entre un buen jugador y un crack. No es la primera vez que Ortega hace esto… Es la sombra de lo que supo ser; y es lógico si miramos su DNI y repasamos sus excursiones cuando la luna le da la bienvenida al sol. El punto es que el tipo aún tiene un grupo electrógeno propio que le permite no solamente iluminarse, sino también darle brillo a todo River. La luz puede ser fulgurante o simplemente titilar; disfrazarse de gol o de asistencia, pero siempre está.
Ríos: 3: Hoy, Ríos fue el fiel reflejo de la nada. Ni siquiera jugó con miedo. Simplemente, no estuvo en la cancha. Estaba claro que no quería ser parte del partido. Sinceramente, yo lo vi en inferiores y sé que las condiciones técnicas las tiene. Sin embargo, el factor anímico y el compromiso le están ganando la batalla al ritmo en que una piraña se devora una hamburguesa.
Díaz: 7: Un detalle: lo vi más grande físicamente. Yendo al juego, su ingreso le sirvió a River para ganar en precisión, gambeta y distracción, ya que, no se si por iniciativa propia o por indicación de Gorosito, rompió la rigidez de los conectores y apareció por cualquier lugar de la cancha. Soberbio y decisivo pase a Ortega. A veces parece frío o sin compromiso, rasgos que me llevaron a criticarlo durante los últimos partidos del torneo y parte de la pretemporada. Todavía no terminé de descifrarlo como jugador, está claro que necesita libertad y contacto con la pelota. Se puede jugar perfectamente con 3 conectores si es que tienen movilidad, se asocian, dejan espacio para los laterales, pisan el área y no transforman el dibujo en una caricatura del metegol. Cappa supo hacerlo con un mediocampo de Huracán que no tenía hombres cuya principal virtud fuera la marca. Las claves son la rotación y entender que para empezar a defender no es hipernecesario correr, sino el orden, los relevos, achicar la cancha y cubrir espacios. Cuando más chica sea la distancia entre los defensores y los delanteros, menor será el esfuerzo que los habilidosos deban realizar para recuperar la pelota.
Villalva: 7: Fundamental por el gol y por la lucidez que le otorgó al juego. Sería saludable que al menos fuera fija en el banco. De nada sirve lo de hoy si mañana se recupera Rosales y ocupa su lugar. Es una alternativa interesante, a la que hay que exigirle de acuerdo a lo que puede dar un pibe de 17 años, y no a lo que puede llegar a dar con 60 partidos en Primera.
Almeyda: Una patada y un par de gritos. Poco para analizar.
Gorosito: Si bien creo que el tercer gol no es culpa 100% de Vega, también interpreto que la incertidumbre sobre quién atajaba afectó al 1 de River. Si el DT considera que debe atajar Navarro, o que Ferrari y Gallardo no merecen ser titulares, no tiene que dudar. Hoy, la suerte le dio varias señales. Si insiste con Ferrari, si no trabaja alternativas para Cabral o el centrodelantero, o si prescinde de los juveniles, a su proceso le quitarán el respirador artificial. Esta tarde, estuvo rápido y preciso para hacer los cambios, incluso con la entrada de Almeyda. Su record en cuanto a decisiones y planteoS sigue siendo negativo, pero, insólitamente, el fútbol continúa ofreciéndole oportunidades a los DT de River. Hoy, la señal en cuanto a nombres y puestos fue muy clara. De Gorosito depende mejorar su imagen o perecer bajo los mismos caprichos que se llevaron puestos y definieron los epitafios de los últimos entrenadores riverplatenses.
PD: Una vez más, el graffiti se hizo ley: A River, casi siempre lo salvan los jugadores nacidos en River. Así de simple. Lástima que sea tan generoso y lo recuerde muy de vez en cuando.
Abrazos.-