“No soy Chilavert ni Gatti, atajo así”
Luego de otro gol que dio que hablar, el arquero de River dice que él no “cancherea”, admite que se siente observado y asegura que en ninguno de los cinco partidos que atajó se fue conforme: “Sé que voy a dar más”
![]()
En Uruguay se metió con pelota y todo: No pudo retener un tiro débil. Tras el rebote en el palo, la quiso sacar y la terminó metiendo. Frente a SM, la pelota se le escurrió, aunque antes se había desviado en la cabeza de Quiroga.
En los 18 meses previos a llegar a River, apenas había atajado un partido que mejor ni recordar (0-5 en Estudiantes-Argentinos). En Núñez, sólo 23 días le bastaron para adueñarse del arco que ya ocupó cinco veces en tres semanas. Así de abrupto fue el cambio que experimentó Mariano Barbosa desde que el escudito que reza CARP le viste el pecho. Y así de cambiantes fueron sus actuaciones: pasaron de la seguridad en el inicio a las dudas que dejó con los últimos encuentros. El lo sabe. Sabe, también, que a los 24 años y después de una experiencia que incluye selecciones juveniles y dos clubes europeos ocupa el puesto más cuestionado en River.
-Tras los goles de Nacional y San Martín, ¿te sentís muy observado?
-Obvio, una vez que estás ahí ya te sentís observado. Es el arco de River, adonde hubo mucha polémica en este último tiempo. Aparte los tiempos me juegan en contra porque en tres meses tengo que demostrar más que en toda mi carrera. Pero se dio así: estoy en el arco más importante del fútbol argentino y tengo que hacerme cargo de ese desafío.
-¿Es el arco más grande, como siempre se dice?
-Es igual a todos, pero lo hace diferente la historia que tiene atrás.
-¿Te pesa tener hasta junio para mostrarte y ver si te quedás o te vas?
-Inconscientemente, lo pienso. Trato de no hacerlo demasiado, pero sé que no es mucho tiempo para saber si me quedo. Igual, no me doy manija: si tiene que ser, será. Para eso hay que responder siempre.
-¿Cómo tomás el respaldo de Gorosito, que dijo que hay que dejarte atajar tranquilo?
-Pipo habló conmigo y me dijo lo mismo, que tenía que jugar y estar tranquilo. Lo del domingo fue una circunstancia totalmente distinta a la del jueves contra Nacional y nada, ya está. El técnico te da la confianza, pero vos sabés que en cada partido tenés que rendir al 100%. El puesto de arquero es complicado porque te equivocás y la vas a buscar adentro. Yo estoy tranquilo, sé lo que atajo y lo que puedo dar.
-¿Qué te pasó en el gol de San Martín? ¿Te descolocó el roce en Quiroga? ¿O viste la pelota cuando la tenías muy encima?
-No, no, si la hubiera visto muy encima me habría tirado para atrás o hecho otra cosa. Fue una pelota complicada porque venía baja. Si no la tocaba Facu, sí me quedaba en las manos. Pero lo hizo porque la quiso sacar. Después hubo otro centro igual, nos paramos un poquito más afuera y me dio tiempo a reaccionar. Una cosa es que venga la pelota sola y se me escape. Ahí te digo “sí, se me escapó”, como hice contra Nacional. Pero fue en una jugada con 11 tipos adentro del área: tenés que esperar y resolver en el último segundo. Estoy hablando de milésimas de segundo. Y hay que darle mérito al que patea.
-¿Y cómo afectaron estos errores en el respaldo que te habían demostrado los hinchas?
-No afectaron en nada. Yo me siento cómodo. Llegué en un momento complicado para el puesto de arquero en River, pero no me afecta. Son errores que uno puede cometer, obviamente sin que se haga algo habitual, je. Son cosas que pasan, nada más.
-¿Ya te entendés mejor con los defensores o aún les falta comunicación?
-Ya nos estamos conociendo más, pero hay que seguir mejorando.
-¿Te hace falta terminar un partido sin goles?
-Pero la valla invicta se puede dar porque no te llegaron en todo el partido, ¿y te vas a ir contento porque no te patearon al arco? Es relativo. Te pone contento si te cagan a pelotazos y no te hicieron ningún gol.
-¿En qué partido te fuiste más satisfecho?
-La verdad, en ninguno. En ninguno me fui conforme porque todavía no me siento como que me hayan peloteado y. Todavía no tuve el partido que necesito. El día que lo tenga, va a cambiar todo.
-¿Anímicamente necesitás decir “hoy ganamos por mí”?
-Claro. Por ahí con Vélez fue un lindo partido, pero nos empataron. Todavía no se dio que haya sacado dos pelotas importantes y el equipo ganó por eso.
-Con Vélez tuviste una de tus mejores atajadas, a Larrivey.
-Sí, pero después me hicieron un gol de chilena y decís “la puta madre”. Ves, ahí saqué una buena y nos empataron. Por eso digo que no estoy conforme. Sé que voy a dar más.
-Desde afuera se te ve un arquero tranquilo, que no necesita volar para sacar una pelota. ¿Vos te ves así también?
-El otro día me preguntaron por un tiro libre de Domínguez que saqué con una mano. Y opté por sacarla así no por canchero, sobrador ni nada: lo hice porque la pelota vino muy fuerte y se metía. Lo importante es que no entre, ahora si la saco con el puño o la oreja no es la cuestión. El tema es sacarla.
-Obviamente…
-Por ahí hace unos años me hubiese tirado, pero con la experiencia uno se para de otra manera. Cuando era chico entrenaba con Noce en Banfield y si él se tiraba dos veces, yo volaba cuatro. ¿Por qué? Simplemente porque él estaba mejor parado. Eso te lo dan los partidos. Siempre fui igual y ahora se está cuestionando la tranquilidad.
-No te cuestionaba la tranquilidad. Te preguntaba si vos te veías así.
-No soy Chilavert porque jamás hice cosas como él. Tampoco soy ni seré un Gatti que sale gambeteando. Yo atajo así. No sé cuál es el problema del estilo. A veces hacer algo espectacular te complica una segunda jugada, por eso me gusta hacer las cosas simples.
-¿Y sentís que cuando la pelota va al arco tus compañeros dan vuelta la cabeza tranquilos?
-Yo trato de transmitir seguridad. Si el defensor sabe que tiene alguien atrás, va a estar más tranquilo si pierde una pelota o comete un error. Pensará “uh, me equivoqué” o “corro por las dudas”, nada más. Eso es lo que intento, que mis compañeros confíen y estén tranquilos.
Para mi los goles contra Nacional le hicieron bajar mucho la confianza que tenia esperemos que vuelva a brindar seguridad como en el partido contra Arsenal y un poco en el de Velez,Pero igual respeto su forma “tranquila” de jugar.