Miedo escénico: Viaje al Interior de River (Opinión)

Miedo escénico: viaje al interior de River


El Millo, al diván

Es un caso de Diván este River, eh. Otra vez, a diez fechas del final, aparecieron todos, absolutamente todos, los fantasmas que lo acecharon luego del 1-0 ante Racing en Avellaneda, en el último torneo que el Millo jugó en primera. Parece increíble. ¿Lo es?

Muchos factores llevan a este momento casi freudiano de River. El principal y más importante es que, transcurridas 28 fechas, el River de Fernando Cavenaghi, Alejandro Domínguez, David Trezeguet y Leonardo Ponzio está lejos –lejísimo- de ser un equipo hecho y derecho. Es un rejunte de individualidades, un grupo de voluntades que, dentro de la cancha, saben que tiran para el mismo lado por la camiseta que llevan puesta.

En nombres, River tiene más que cualquiera. En lo que es la concepción del juego, el espíritu de equipo y la estructura de once tipos que adentro se entiendan a la perfección, menos que varios. Menos que Instituto, menos que Quilmes. Incluso, ante un equipo que entre sabiendo lo que los once tienen que hacer le puede pasar lo que le pasó ante Atlanta. Eso pasó el domingo. No fue que el débil Atlanta puso de rodillas a River. Fue que un equipo, confeccionado como tal, con funciones claras, derrotó a un cúmulo de individualidades y arrestros solistas. No debería sorprender si los nombres no fueran el del Bohemio y el del Millonario.

Parece increíble que el equipo –llamemósle así- que venía atado con alambre, se venga a caer justo en el mismo momento que aquel que pasó de líder absoluto del campeonato a jugar la promoción frente a Belgrano. Este, que comenzaba a escaparse con Instituto, ahora se encuentra peleando mano a mano con Quilmes y con Central, mientras La Gloria se le puede escapar de manera inexorable.

Empezó el run-run, empezaron las caras largas, las reuniones en las prácticas y el pesimismo masivo –y justificado, eh- que caracterizó al hincha de River los últimos años. Ya lo que antes era “En junio volvemos”, se convirtió en “¿En Junio volvemos?” y lo peor es que parece que el miedo traspasó Twitter, Facebook, la tribuna y se instaló en las oficinas del primer piso del Monumental.

Paralizado. Así está el oficialismo. No saben para donde disparar. ¿Rajar a Matías Almeyda? Parece una posibilidad cierta. El Pelado, ese que, mucho más mal que bien, puso la cara cuando todos se bajaron del barco, ahora podría ser el primero que se arroje al agua, buscando alivianar la carga. ¿Qué lo sostiene? Según averiguó Rock ‘N Ball con un Insider Millonario a Almeyda lo bancan los referentes y varios de los jugadores del plantel y el miedo atroz que tiene Daniel Passarella.

El ex jugador de River, para varios ícono del descenso de la institución en la cancha, es muy amigo de los Cavenaghi, los Domínguez, los Ocampo, los Vega, los Sánchez. Con todos, a decir verdad, lo une una gran relación. Tocarlo puede ser bueno para armar un equipo, pero una bomba de tiempo dentro de un grupo que, si bien no tiene notorias diferencias, sí parece existir alguna que otra grieta. Y si no está, llegará si la cosa se complica. Como en todo grupo humano. Y River es más humano que nunca.

Almeyda comienza a mostrar signos de evidente desesperación. Hace unas horas dijo que “El tridente puede jugar”, sin embargo, para el duelo frente a Huracán, uno de los tres será “sacrificado”. Al Pelado le da la derecha el hecho que con el 4-4-2 a River le fue mejor que con el 4-3-1-2, el tema es que, según parece, todos los números para salir son de David Trezeguet que, como ante Sportivo Belgrano de Córdoba, será el capitán del navío Copa Argentina.

Una salvedad: en aquel momento, David estaba agarrando ritmo, ahora suma siete goles en nueve partidos, la hinchada lo ama y, sin duda, no puede salir. Sin embargo, todo parece indicar que saldrá. Almeyda mantendrá, entonces, a Fernando Cavenaghi –de bajo nivel, pese a ser de los máximos artilleros del campeonato- y a Alejandro Domínguez – de bajísimo nivel- y volverá a introducir a Ezequiel Cirigliano para que Ponzio no quede tan sólo. Contrariamente a lo que se podría haber pensado, la llegada de Trezeguet, lejos de potenciar a la dupla Chori-Cave, la sacó de eje. Cuanto menos, raro. En River, dos más dos no es cuatro.

Ante Quilmes, el equipo deberá dar una muestra de carácter y, ante Huracán, no se puede dar el lujo de tropezar. Lo que antes era ansiedad y tachar las semanas para festejar el objetivo, hoy se convirtió en incertidumbre. Quedan 10 escalones de los 38 que River habrá recorrido al finalizar el torneo. Probablemente sean 40, si es que el equipo llegara a jugar una Promoción. Una promoción que pondrá sobre el tapete más fantasmas aún, vale aclarar.

¿Puede ascender derecho, River? Sí. ¿Es más difícil que antes? Sí. De los que pelean en la recta final es el que más tiene para perder y es el que su pasado lo atormenta. ¿Tendrá herramientas en el seno del grupo para salir adelante? Almeyda y los jugadores coinciden: Sí. Tendrán que demostrarlo en la cancha.

Por ahora, River hace lo que mejor supo hacer en los últimos años: complicarse sólo. El cóctel de dirigencia inepta e irresoluta, más un DT que erra partido a partido, más un grupo de jugadores que aún no son un equipo, es un cóctel que coquetea con los nervios de los hinchas, ya nerviosos, ya pesimistas, ya sintiendo las mismas sensaciones que cuando los “puntitos inteligentes” de Juan José López se sucedían en una secuencia casi cíclica. Es que River, otra vez, se siente como aquel que jugóla Promoción. Sí, es un caso de Diván, no hay duda. ¿Le llegará el alta a tiempo?

Miedo escénico: viaje al interior de River | Rock 'N Ball

Dejo estos textos, sobre todo, para ver que ida y vuelta se genera. ¿Están de acuerdo con estas líneas?

Miedo escénico: viaje al interior de River


El Millo, al diván

Es un caso de Diván este River, eh. Otra vez, a diez fechas del final, aparecieron todos, absolutamente todos, los fantasmas que lo acecharon luego del 1-0 ante Racing en Avellaneda, en el último torneo que el Millo jugó en primera. Parece increíble. ¿Lo es?

Muchos factores llevan a este momento casi freudiano de River. El principal y más importante es que, transcurridas 28 fechas, el River de Fernando Cavenaghi, Alejandro Domínguez, David Trezeguet y Leonardo Ponzio está lejos –lejísimo- de ser un equipo hecho y derecho. Es un rejunte de individualidades, un grupo de voluntades que, dentro de la cancha, saben que tiran para el mismo lado por la camiseta que llevan puesta.

En nombres, River tiene más que cualquiera. En lo que es la concepción del juego, el espíritu de equipo y la estructura de once tipos que adentro se entiendan a la perfección, menos que varios. Menos que Instituto, menos que Quilmes. Incluso, ante un equipo que entre sabiendo lo que los once tienen que hacer le puede pasar lo que le pasó ante Atlanta. Eso pasó el domingo. No fue que el débil Atlanta puso de rodillas a River. Fue que un equipo, confeccionado como tal, con funciones claras, derrotó a un cúmulo de individualidades y arrestros solistas. No debería sorprender si los nombres no fueran el del Bohemio y el del Millonario.

Parece increíble que el equipo –llamemósle así- que venía atado con alambre, se venga a caer justo en el mismo momento que aquel que pasó de líder absoluto del campeonato a jugar la promoción frente a Belgrano. Este, que comenzaba a escaparse con Instituto, ahora se encuentra peleando mano a mano con Quilmes y con Central, mientras La Gloria se le puede escapar de manera inexorable.

Empezó el run-run, empezaron las caras largas, las reuniones en las prácticas y el pesimismo masivo –y justificado, eh- que caracterizó al hincha de River los últimos años. Ya lo que antes era “En junio volvemos”, se convirtió en “¿En Junio volvemos?” y lo peor es que parece que el miedo traspasó Twitter, Facebook, la tribuna y se instaló en las oficinas del primer piso del Monumental.

Paralizado. Así está el oficialismo. No saben para donde disparar. ¿Rajar a Matías Almeyda? Parece una posibilidad cierta. El Pelado, ese que, mucho más mal que bien, puso la cara cuando todos se bajaron del barco, ahora podría ser el primero que se arroje al agua, buscando alivianar la carga. ¿Qué lo sostiene? Según averiguó Rock ‘N Ball con un Insider Millonario a Almeyda lo bancan los referentes y varios de los jugadores del plantel y el miedo atroz que tiene Daniel Passarella.

El ex jugador de River, para varios ícono del descenso de la institución en la cancha, es muy amigo de los Cavenaghi, los Domínguez, los Ocampo, los Vega, los Sánchez. Con todos, a decir verdad, lo une una gran relación. Tocarlo puede ser bueno para armar un equipo, pero una bomba de tiempo dentro de un grupo que, si bien no tiene notorias diferencias, sí parece existir alguna que otra grieta. Y si no está, llegará si la cosa se complica. Como en todo grupo humano. Y River es más humano que nunca.

Almeyda comienza a mostrar signos de evidente desesperación. Hace unas horas dijo que “El tridente puede jugar”, sin embargo, para el duelo frente a Huracán, uno de los tres será “sacrificado”. Al Pelado le da la derecha el hecho que con el 4-4-2 a River le fue mejor que con el 4-3-1-2, el tema es que, según parece, todos los números para salir son de David Trezeguet que, como ante Sportivo Belgrano de Córdoba, será el capitán del navío Copa Argentina.

Una salvedad: en aquel momento, David estaba agarrando ritmo, ahora suma siete goles en nueve partidos, la hinchada lo ama y, sin duda, no puede salir. Sin embargo, todo parece indicar que saldrá. Almeyda mantendrá, entonces, a Fernando Cavenaghi –de bajo nivel, pese a ser de los máximos artilleros del campeonato- y a Alejandro Domínguez – de bajísimo nivel- y volverá a introducir a Ezequiel Cirigliano para que Ponzio no quede tan sólo. Contrariamente a lo que se podría haber pensado, la llegada de Trezeguet, lejos de potenciar a la dupla Chori-Cave, la sacó de eje. Cuanto menos, raro. En River, dos más dos no es cuatro.

Ante Quilmes, el equipo deberá dar una muestra de carácter y, ante Huracán, no se puede dar el lujo de tropezar. Lo que antes era ansiedad y tachar las semanas para festejar el objetivo, hoy se convirtió en incertidumbre. Quedan 10 escalones de los 38 que River habrá recorrido al finalizar el torneo. Probablemente sean 40, si es que el equipo llegara a jugar una Promoción. Una promoción que pondrá sobre el tapete más fantasmas aún, vale aclarar.

¿Puede ascender derecho, River? Sí. ¿Es más difícil que antes? Sí. De los que pelean en la recta final es el que más tiene para perder y es el que su pasado lo atormenta. ¿Tendrá herramientas en el seno del grupo para salir adelante? Almeyda y los jugadores coinciden: Sí. Tendrán que demostrarlo en la cancha.

Por ahora, River hace lo que mejor supo hacer en los últimos años: complicarse sólo. El cóctel de dirigencia inepta e irresoluta, más un DT que erra partido a partido, más un grupo de jugadores que aún no son un equipo, es un cóctel que coquetea con los nervios de los hinchas, ya nerviosos, ya pesimistas, ya sintiendo las mismas sensaciones que cuando los “puntitos inteligentes” de Juan José López se sucedían en una secuencia casi cíclica. Es que River, otra vez, se siente como aquel que jugóla Promoción. Sí, es un caso de Diván, no hay duda. ¿Le llegará el alta a tiempo?

Miedo escénico: viaje al interior de River | Rock 'N Ball

Dejo estos textos, sobre todo, para ver que ida y vuelta se genera. ¿Están de acuerdo con estas líneas?

Brillante Javier.
Como se puede hacer una crítica sin destruir, en un contexto dificil y paranoico como este.
:wink:

me voy a morir

Se acerca el final y lo que se resalta es “uy River mirá faltan pocos partidos, se te viene la noche”???

Que manera de animar al equipo ehh!!

Gracias Fuster!
Abrazo de gol!

Buenisimo tu laburo javier…:wink:

Muy buena la nota…

Gente… me voy a pegar un tiro y ya vuelvo…

Javi, coincido en el 95%, pero paremos de decir que Almeyda puso la cara cuando todos se bajaban del barco. Almeyda fue el escudo por el que optó Passarella, y Almeyda aceptó ese rol más allá de saber, como sabía cualquiera, que había decenas de entrenadores más capacitados. Se puso, al igual que el presidente, por encima de River.

Se ofreció Ramón Díaz. Gallego estaba dispuesto y se quedó en el camino ante el ego de Passarella. Hasta los que nos cansamos de putear, como Ferrari y Pavone, se querían quedar. Seamos buenos. Almeyda no se inmoló. Almeyda es funcional a una dirigencia desquiciada, y lo sabe perfectamente. Almeyda podrá ser un gran tipo, pero no edulcoremos su figura.

Abrazo.

Buena nota Javier, como siempre. Eso sí, triste y desesperante porque así es el día a día de River actualmente.

En el tercer párrafo escribiste arrestros: ¿puede ser que sea arrestos?

Me voy a tirar de un balcón…

Muy buen análisis, realista, crítico y no destructivo.
Salvo la descripción del acto cuasi heroico de Almeyda como ´salvador, el resto es excelente.
Almeyda se metió (o lo metieron con su consentimiento) donde no sabía bien si podía hacer pie…esa es más una culpa, que un mérito.
Candidatos había y mejores.
Saludos!

El miedo se siente en el aire, todos podemos percibirlo, de repente aparece similitudes una tras otras con lo que fue el final de torneo con J.J., que seria lo positivo hoy en día y que no teníamos antes??? las individualidades, solamente eso.
El próximo sábado si River no gana sera confirmado oficialmente que comenzó la caída de tanga versión Nacional B.

PD: Todo el mundo hincha o no de River sabe de antes mano que la promoción la perdemos, porque es asi, somo un equipo por historia CAGON.

Gracias por el aporte Mati, ahora si era una sola cosa podrías haber coincidido en el 98% jajajaja Abrazo!

Estoy de acuerdo con lo rojo y para nada con lo azul.
El cagazo de no ascender directo está instalado definitivamente pero donde está escrito que River la Promoción la pierde si o si? quin garantiza el resultado de un partido o de una serie? asi como Belgrano nos ganó River está en condiciones de ganarle a cualquiera de las mierdas de Primera. Vieron lo que son Tigre, San Juan, Rafaela, SL?.

Yo no sé si la perdemos. Lo que sí sé, es que es una posibilidad/probabilidad muy grande dentro de lo que sería intentar aplicar un porcentaje. Yo ya veo, siento y presiento la presión. El problema no son los rivales, el problema es River. Veo mucha flaqueza, mucha desorientación y turbulencia en la cabeza, no sólo del D.T., sino también, de los supuestos referentes. La verdad, hoy por hoy, no somos garantía de nada.


Excelente análisis, Javi. Eso sí, me sumo a lo de Matías, pero coincido en un 97,5%. :cool:

Muy bueno Javi.

La derrota del domingo abrió de par en par los portones para un nuevo vía crucis insufrible y a esta altura incontenible. La paranoia se encendió casi de la noche a la mañana, más que nada por la manera en la que el equipo pierde ese partido.

Bajo mi punto de vista, la única manera de que River siga teniendo chances ciertas de ascenso directo es ganando el sábado. Si no sumamos de a tres, yo por lo menos ya doy como descartado el primero o el segundo puesto. Y es más, hasta no se si a la larga va a ser mejor terminar quinto o sexto antes que tercero o cuarto, sabiendo lo que puede llegar a hacer River en una posible promo…

Otra más, esconden los porcentajes, cagones de mierda (?)

Rectifico: coincido 99%. :mrgreen:

Ahí va jajajaja
Abrazo amigo