Te agradezco las palabras, son bien recibidas, yo también disfruto leerte.
Permitime contarte un poco más de mí.
No lo voy a ocultar, defiendo abiertamente al peronismo. Igual es como decís vos, pertenezco también al campo utópico. Nunca llegué a tener un costado de izquierda, ni bancar todo lo que se ha hecho. En primer lugar puedo sin lugar a dudas decir que soy nacional (sin que ello implique racismo, xenofobia y segregación), estadista (en cuanto a la toma del poder mediante el Estado para utilizar la estructura hacia la justicia social) y después me quedo un poco corto en cuanto a lo popular. No puedo negar de mi costado burgués de centro derecha tampoco. Siempre voy a criticar las injusticias y el individualismo. Aspiro en términos personales a una buena calidad de vida, sin lujos ostentosos, carencias, pero sí un buen estilo de vida, trabajando por supuesto, no pretendo vivir de renta. Así como lo quiero para mí, también lo quiero para los demás. Soy sensible y veo la gente que intenta y no pude. También lo que muchos reprochan que hay gente que no mueve un dedo, y eso lo condeno fuertemente. No por ello voy a dejar de insistir en que el ser humano es creativo por naturaleza y el ocio lo mata. Descreo en la vagancia y creo que el hecho de que existan vagos es producto del capitalismo que le quita el propio sentido de humanidad al negarle la capacidad creadora y creativa al hombre. El capItalismo convierte a la comida y al hombre en desperdicio.
Todo eso en cuanto a lo utópico si querés. Pero después, como Kant, contrapongo a la teoría con la praxis. Y es inevitable que me vuelva peronista, porque el peronismo con todas sus falencias es praxis pura. A diferencia de gran parte de los gobiernos argentinos (solamente exceptuados Rosas, Roca, Perón y el kirchnerismo) no tuvieron praxis, se quedaron en la teoría (como los radicales) sin lograr ahondar con profundidad en la realidad concreta.
“Las doctrinas son, generalmente, exposiciones sintéticas de grandes líneas de orientación, y representan, en sí y en su propia síntesis, solamente el enunciado de innumerables problemas; pero la solución de esos problemas, realizada por el examen analítico de los mismos, no pueden formar cuerpo en esa doctrina sin que constituya toda una teoría de la doctrina misma, así como también de ese análisis surgen formas de ejecución de esa doctrina y de esa teoría. Una doctrina sin teoría resulta incompleta; pero una doctrina o una teoría sin las formas de realizarlas, resultan inútiles; de manera que uno no ha cumplido el ciclo real e integral mientras no haya conformado e inculcado una doctrina, enseñado una teoría y establecido las formas de cumplir una y otra.” J. D. Perón.
Y por eso apoyo al peronismo, porque reconozco que la praxis muchas veces se aleja de la doctrina y es hasta contraria pudiendo llegar inclusive a ser contradictoria y contraproducente a la doctrina. Pero ese es el juego político, y quien no sepa jugarlo, está condenado al fracaso. No puedo seguir ideas que no tengan un correlato con la realidad, ni puedo condenar a alguien que las haya llevado a la práctica de manera políticamente exitosa con buenos resultados a pesar de tener miles de contradicciones. Mi corpus teórico es el del decisionismo: Hobbes, Hegel, Carl Schmitt. Creo, como dicen Hobbes y Schmitt, en la teología política: que la política es la secularización de ideas teológicas (El concepto de lo Político, Schmitt) y en la existencia del soberano que decide en el momento de excepción. Por lo tanto, siempre hay alguien que decide, nunca hay decisiones sin un responsable, ni el responsable es siempre el mismo. Creo firmemente en el poder de la decisión y el arte de la política, admiro a quienes hayan sabido usar bien ambas.
Abrazo grande.

