Miguel Paniagua dice que “Astrada casi no me vio jugar”, que demostrará “que conmigo se equivocaron” y que está con tantas ganas “como Rocky antes de salir campeón”.
“Lastimosamente…”
El latiguillo guaraní lo acompaña más que nunca a Miguel Angel Paniagua Rivarola. Tiene pena por lo que no pudo dar en River. Lamento por haber quedado marginado del staff profesional. Dolor por sus cuatro partidos con esta camiseta. Y disgusto… “Pero voy a demostrar que se equivocaron conmigo”.
-¿Tu bronca es con Astrada o con la dirigencia?
-Astrada, en realidad, me avisó a fin de año que no me tendría en cuenta. Me lo comunicó de frente. Lo que me llama la atención es que casi no me vio jugar. Si con él no entré ni un solo partido.
-¿Te sorprendió?
-El sabrá. Yo trabajé bastante bien, pero esto es fútbol, pasan estas cosas.
-¿Qué podría tener el técnico en contra tuyo?
-No sé. Tal vez yo no tenga las características que pretende o vio otros jugadores que están mejor. Da bronca, pero está todo bien…
-¿Está todo bien?
-Yo vine hace pocos meses para reforzar al equipo, trabajé a conciencia. Y mandarte a la Reserva es como que te falten el respeto.
-¿Estás yendo a la Reserva con desgano?
-No, todo lo contrario. Me estoy sacrificando por mí. Trato de ponerme bien en lo físico para el momento en que surja algo.
-Tu contrato con River se vence en junio. ¿Seguirías sin jugar?
-Lo que más quiero es conseguir un club en el cual pueda jugar. De mi parte hay buena predisposición. Me siento como cuando uno sabe que puede más. Estoy con las mismas ganas que Rocky antes de salir campeón del mundo. Porque yo vine acá para triunfar.
El 18 de agosto, Paniagua firmó su vínculo con River: a préstamo por un año con una opción de compra de u$s 2.500.000. Fue el primer refuerzo del invierno. Llegó con buenos antecedentes en el fútbol paraguayo: 112 partidos, 11 goles, la cinta de capitán de Guaraní y una definición exquisita en la Copa 09 ante Boca. “E’ un buen jugador y nos va a ser útil al equipo”, lo presentó Néstor Gorosito. Cinco días después, entró como titular en el debut del Apertura frente a Banfield. Pero con la misma rapidez empezaron las vacilaciones colectivas e individuales. “Nunca estuve tan solo en el medio”, decía Pani al ver que a sus espaldas había metros y metros por cubrir y poca ubicación para suplir la falta de marcadores en la zona central. “Me faltó la continuidad y la confianza que necesita cualquier futbolista. Si no, es difícil rendir”, resume ahora, con un poco más de perspectiva.
-¿Te preguntaste en qué fallaste vos?
-No pude sostener el nivel que traía de Paraguay. ¿Por qué? Porque en River estaba todo mal, había muchos problemas, se perdía y se venía el mundo abajo.
-¿Pudo haber sido una cuestión posicional?
-Yo me siento cómodo tanto marcando como llegando al área contraria, por eso puedo jugar como ocho. Y en el medio me da lo mismo ser cinco o doble cinco. Sólo me faltó tiempo.
-Pero Almeyda se sumó y enseguida rindió
-Es cierto. El se acopló muy bien porque conoce al club y lo que es el fútbol argentino. En cambio, yo no tuve oportunidades y sufrí el mal momento de River. Una vez que salí del equipo, no me volvieron a poner ni un minuto.
-¿Perdiste al haber venido a la Argentina?
-En Paraguay era muy considerado. Pero no me arrepiento en nada por la decisión que tomé. Uno siempre busca lo mejor. Y River es un grande de verdad y además me abrió las puertas de este país. Quizás el día de mañana pueda volver para jugar, pero de la manera en que siempre jugué, eh.