“¡Los que no voten las retenciones son traidores!”

Kirchner, enfurecido: “¡Los que no voten las retenciones son traidores!”

              [b]El ex presidente analiza meter presos a los diputados peronistas que no voten a libro cerrado su proyecto de retenciones móviles.[/b]

| 14:55
[](javascript:ImprimirNota(this.href))

Néstor Kirchner.

				 							 					[ul]

[li]Felipe Solá lidera la rebeldía en diputados: ¿Resistirá?[/li][li]“No hay disidencias en el bloque, es una fenomenal operación de prensa”[/ul] [/li] Muy fuerte la columna de hoy de Joaquín Morales Solá, que presenta a un Néstor Kirchner totalmente sacado amenazando con la cárcel y acusaciones de coimas a sus propios legisladores.
El periodista elude el refugio del condicional y sin vueltas reproduce explosivas frases del ex presidente.

“¡Traidores! Serán unos traidores los que no voten las retenciones tal como están”. Néstor Kirchner gritó con furia y fiereza cuando diputados oficialistas le llevaron la mala nueva: los números no alcanzan para aprobar el núcleo duro de las retenciones del 11 de marzo. Luego llamó a algunos diputados incondicionales para pedirles que transmitieran un mensaje de pánico: a los legisladores disidentes les aplicará la ley de defensa de la democracia y hará todo lo posible, y hasta lo imposible, para meterlos presos. A otros les deslizó con una mirada de hielo: Hay que decir que los traidores están cobrando con la green card, en una alusión implícita a eventuales sobornos, afirma en su columna de hoy Morales Solá.

Puede ser que hayan sido sólo actos para intimidar (aunque los diputados que lo oyeron dijeron creer en esas amenazas), pero lo cierto es que al ex presidente le cuesta constatar que el miedo se terminó. Kirchner ya no es lo que fue, agrega el periodista.

Más de 40 diputados disidentes (más de 30 peronistas y unos 12 radicales K), con el ex gobernador Felipe Solá a la cabeza, preparan un dictamen alternativo al del oficialismo para presentarlo en la reunión plenaria de la Cámara. El dictamen divergente contiene una fuerte caída en el nivel de las retenciones a la soja, que es lo que Kirchner no quiere cambiar. Otros diputados peronistas adelantaron a los diarios que directamente votarán en contra del proyecto oficial. Así, el número total de peronistas que se opondrán a la decisión del Gobierno puede ser aún mayor que el que se prevé hasta ahora. Esto había provocado la furia de Kirchner según Morales Solá.

Falla la política del apriete

Es la primera vez en la historia que un Poder Ejecutivo levantó carpas para presionar al Poder Legislativo . La afirmación fue dicha por un senador del oficialismo y se refería a la rocambolesca kermés en que se convirtió la plaza del Congreso. La mayoría de esas carpas pertenecen, en efecto, a grupos políticos, algunos ex piqueteros, que responden directamente a las órdenes de Néstor Kirchner, señala el columnista de La Nación.

De todos modos, las presiones no se limitaron a esas carpas de estragos: tanto el ex presidente como el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, llamaron personalmente a muchos diputados para conminarlos a la disciplina. Esos mensajes fueron duros y violentos en algunos casos. Parrilli se llevó algunas respuestas de órdago. Nunca las instituciones fueron tan maltratadas en la Argentina como en los últimos días. O nunca como ahora el maltrato surgió de las propias instituciones de la Constitución, agrega Morales Solá.

Muchas de las cosas que sucedieron en la semana que pasó se podrían haber evitado si el Gobierno hubiera debatido con los principales referentes parlamentarios la iniciativa de enviar las retenciones al Congreso. La primera noticia que habría recibido es que los legisladores no estaban en condiciones de aprobar las retenciones a libro cerrado y, menos aún, de no abrir la cuestión a un debate público con los ruralistas. El Congreso hubiera sido incendiado si nos quedábamos encerrados y disciplinados, advirtió un diputado peronista. Era, en verdad, menos costoso negociar un acuerdo con las entidades rurales que sobrellevar el desgaste de ese escándalo público e interminable.

La necesaria consulta con los sectores afectados se hizo con la compostura de un zafarrancho. El Congreso se convirtió en una asamblea popular en la que Alfredo de Angeli terminó hablando de las reservas del Banco Central y Hebe de Bonafini destiló llamaradas de odio en un escenario demasiado cargado de llamas ( A los enemigos, ni agua , llegó a provocar quien se define como defensora de los derechos humanos). El odio es un mensaje muy presente en los discursos de la Argentina actual y tiene sus principales exponentes en la propia Bonafini y en Luis D Elía, jefe de las fuerzas de choque del kirchnerismo.

Los dirigentes rurales crecen ante la opinión pública independiente cada vez que los atacan Bonafini o D Elía. No obstante, el problema es más serio que un juego en una tabla de ajedrez. Ocurre que todos los actos y las palabras de la política, muchas de ellas salidas de bocas oficiales, sólo producen malos presagios.

El propio Néstor Kirchner llamó a la clase media a unirse con los pobres para desafiar a la oligarquía, que en este caso vienen a representar, patéticamente, De Angeli y Eduardo Buzzi. No fue un mensaje de unión nacional entre los distintos sectores sociales que conviven en el país, sino un llamado a la confrontación entre ellos. Hacía mucho tiempo que un ex presidente, con inmenso poder actual no convocaba de esa manera al enfrentamiento dentro de la misma sociedad. Las palabras violentas preceden a los hechos violentos.

Cobos resiste

Nadie llama a Julio Cobos. ¿Cuál ha sido la culpa del vicepresidente? Debió consultar lo que iba a hacer , le contestan desde el Gobierno al propio Cobos. ¿Alguien me consulta a mí lo que ustedes van a hacer? , preguntó el vicepresidente. La conversación terminó ahí. La nación política está al borde mismo de una monumental crisis institucional. No renuncie, le pidieron a Cobos algunos dirigentes agropecuarios. Cobos no renunciará. Se limitará a buscar consensos, resistiendo sentado con la paciencia de un Buda.

La distancia con Cobos agrava aún más la situación del Gobierno en el Senado: tampoco ahí están cerrando los números necesarios para aprobar las retenciones. Santafecinos, entrerrianos, mendocinos, pampeanos y rionegrinos del peronismo o del radicalismo K, entre otros, han tomado distancia del proyecto oficial, que sólo admite cambios cosméticos. La política se indisciplina más cuando lee las encuestas. Mediciones telefónicas registraron un fuerte crecimiento de los rebeldes (Cobos, Solá, Reutemann, Schiaretti) y una pronunciada caída de los disciplinados (Scioli y Capitanich, por ejemplo).

El kirchnerismo no puede ver lo que es evidente. Cambió la situación política y, al mismo tiempo, se modificó crucialmente la naturaleza del conflicto. Al revés de la intensa polémica de otrora por los superpoderes, quizá más grave en términos institucionales, el actual debate por las retenciones compromete la vida política y cotidiana de muchos legisladores en sus ciudades y pueblos del interior.

Otra consecuencia se ha visto entre los legisladores. El kirchnerismo nunca tuvo el encanto de la seducción política. Separó brutalmente la escena entre amigos y enemigos. Los primeros contaron con los opulentos recursos del Estado, que ahora ya no son opulentos, y los segundos sufrieron el castigo de un látigo implacable. Ni los unos ni los otros fueron nunca seducidos. No me contestaron el teléfono durante tres meses y ahora me llaman para ordenarme cómo debo votar. Votaré en contra, le respondió una legisladora peronista a la Casa de Gobierno.

El Gobierno habla de desestabilización no sólo para aferrar a los indecisos. Cree en la conspiración. Sus errores políticos, a partir de esa equivocada certeza, convertirían en una enorme derrota cualquier modificación del nivel de las retenciones. Eso explica muchas cosas, incluso que haya decidido perder por ahora la mejor oportunidad internacional que tuvo la economía argentina desde la Segunda Guerra. Los chinos han hecho célebre un axioma según el cual toda crisis es una oportunidad. La Argentina, siempre creativa y diferente, dio vuelta el apotegma: toda oportunidad es para ella una crisis.

Kirchner, enfurecido: “¡Los que no voten las retenciones son traidores!”

Kirchner, enfurecido: “¡Los que no voten las retenciones son traidores!”

              [b]El ex presidente analiza meter presos a los diputados peronistas que no voten a libro cerrado su proyecto de retenciones móviles.[/b]

| 14:55
[](javascript:ImprimirNota(this.href))

Néstor Kirchner.

				 							 					[ul]

[li]Felipe Solá lidera la rebeldía en diputados: ¿Resistirá?[/li][li]“No hay disidencias en el bloque, es una fenomenal operación de prensa”[/ul] [/li] Muy fuerte la columna de hoy de Joaquín Morales Solá, que presenta a un Néstor Kirchner totalmente sacado amenazando con la cárcel y acusaciones de coimas a sus propios legisladores.
El periodista elude el refugio del condicional y sin vueltas reproduce explosivas frases del ex presidente.

“¡Traidores! Serán unos traidores los que no voten las retenciones tal como están”. Néstor Kirchner gritó con furia y fiereza cuando diputados oficialistas le llevaron la mala nueva: los números no alcanzan para aprobar el núcleo duro de las retenciones del 11 de marzo. Luego llamó a algunos diputados incondicionales para pedirles que transmitieran un mensaje de pánico: a los legisladores disidentes les aplicará la ley de defensa de la democracia y hará todo lo posible, y hasta lo imposible, para meterlos presos. A otros les deslizó con una mirada de hielo: Hay que decir que los traidores están cobrando con la green card, en una alusión implícita a eventuales sobornos, afirma en su columna de hoy Morales Solá.

Puede ser que hayan sido sólo actos para intimidar (aunque los diputados que lo oyeron dijeron creer en esas amenazas), pero lo cierto es que al ex presidente le cuesta constatar que el miedo se terminó. Kirchner ya no es lo que fue, agrega el periodista.

Más de 40 diputados disidentes (más de 30 peronistas y unos 12 radicales K), con el ex gobernador Felipe Solá a la cabeza, preparan un dictamen alternativo al del oficialismo para presentarlo en la reunión plenaria de la Cámara. El dictamen divergente contiene una fuerte caída en el nivel de las retenciones a la soja, que es lo que Kirchner no quiere cambiar. Otros diputados peronistas adelantaron a los diarios que directamente votarán en contra del proyecto oficial. Así, el número total de peronistas que se opondrán a la decisión del Gobierno puede ser aún mayor que el que se prevé hasta ahora. Esto había provocado la furia de Kirchner según Morales Solá.

Falla la política del apriete

Es la primera vez en la historia que un Poder Ejecutivo levantó carpas para presionar al Poder Legislativo . La afirmación fue dicha por un senador del oficialismo y se refería a la rocambolesca kermés en que se convirtió la plaza del Congreso. La mayoría de esas carpas pertenecen, en efecto, a grupos políticos, algunos ex piqueteros, que responden directamente a las órdenes de Néstor Kirchner, señala el columnista de La Nación.

De todos modos, las presiones no se limitaron a esas carpas de estragos: tanto el ex presidente como el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, llamaron personalmente a muchos diputados para conminarlos a la disciplina. Esos mensajes fueron duros y violentos en algunos casos. Parrilli se llevó algunas respuestas de órdago. Nunca las instituciones fueron tan maltratadas en la Argentina como en los últimos días. O nunca como ahora el maltrato surgió de las propias instituciones de la Constitución, agrega Morales Solá.

Muchas de las cosas que sucedieron en la semana que pasó se podrían haber evitado si el Gobierno hubiera debatido con los principales referentes parlamentarios la iniciativa de enviar las retenciones al Congreso. La primera noticia que habría recibido es que los legisladores no estaban en condiciones de aprobar las retenciones a libro cerrado y, menos aún, de no abrir la cuestión a un debate público con los ruralistas. El Congreso hubiera sido incendiado si nos quedábamos encerrados y disciplinados, advirtió un diputado peronista. Era, en verdad, menos costoso negociar un acuerdo con las entidades rurales que sobrellevar el desgaste de ese escándalo público e interminable.

La necesaria consulta con los sectores afectados se hizo con la compostura de un zafarrancho. El Congreso se convirtió en una asamblea popular en la que Alfredo de Angeli terminó hablando de las reservas del Banco Central y Hebe de Bonafini destiló llamaradas de odio en un escenario demasiado cargado de llamas ( A los enemigos, ni agua , llegó a provocar quien se define como defensora de los derechos humanos). El odio es un mensaje muy presente en los discursos de la Argentina actual y tiene sus principales exponentes en la propia Bonafini y en Luis D Elía, jefe de las fuerzas de choque del kirchnerismo.

Los dirigentes rurales crecen ante la opinión pública independiente cada vez que los atacan Bonafini o D Elía. No obstante, el problema es más serio que un juego en una tabla de ajedrez. Ocurre que todos los actos y las palabras de la política, muchas de ellas salidas de bocas oficiales, sólo producen malos presagios.

El propio Néstor Kirchner llamó a la clase media a unirse con los pobres para desafiar a la oligarquía, que en este caso vienen a representar, patéticamente, De Angeli y Eduardo Buzzi. No fue un mensaje de unión nacional entre los distintos sectores sociales que conviven en el país, sino un llamado a la confrontación entre ellos. Hacía mucho tiempo que un ex presidente, con inmenso poder actual no convocaba de esa manera al enfrentamiento dentro de la misma sociedad. Las palabras violentas preceden a los hechos violentos.

Cobos resiste

Nadie llama a Julio Cobos. ¿Cuál ha sido la culpa del vicepresidente? Debió consultar lo que iba a hacer , le contestan desde el Gobierno al propio Cobos. ¿Alguien me consulta a mí lo que ustedes van a hacer? , preguntó el vicepresidente. La conversación terminó ahí. La nación política está al borde mismo de una monumental crisis institucional. No renuncie, le pidieron a Cobos algunos dirigentes agropecuarios. Cobos no renunciará. Se limitará a buscar consensos, resistiendo sentado con la paciencia de un Buda.

La distancia con Cobos agrava aún más la situación del Gobierno en el Senado: tampoco ahí están cerrando los números necesarios para aprobar las retenciones. Santafecinos, entrerrianos, mendocinos, pampeanos y rionegrinos del peronismo o del radicalismo K, entre otros, han tomado distancia del proyecto oficial, que sólo admite cambios cosméticos. La política se indisciplina más cuando lee las encuestas. Mediciones telefónicas registraron un fuerte crecimiento de los rebeldes (Cobos, Solá, Reutemann, Schiaretti) y una pronunciada caída de los disciplinados (Scioli y Capitanich, por ejemplo).

El kirchnerismo no puede ver lo que es evidente. Cambió la situación política y, al mismo tiempo, se modificó crucialmente la naturaleza del conflicto. Al revés de la intensa polémica de otrora por los superpoderes, quizá más grave en términos institucionales, el actual debate por las retenciones compromete la vida política y cotidiana de muchos legisladores en sus ciudades y pueblos del interior.

Otra consecuencia se ha visto entre los legisladores. El kirchnerismo nunca tuvo el encanto de la seducción política. Separó brutalmente la escena entre amigos y enemigos. Los primeros contaron con los opulentos recursos del Estado, que ahora ya no son opulentos, y los segundos sufrieron el castigo de un látigo implacable. Ni los unos ni los otros fueron nunca seducidos. No me contestaron el teléfono durante tres meses y ahora me llaman para ordenarme cómo debo votar. Votaré en contra, le respondió una legisladora peronista a la Casa de Gobierno.

El Gobierno habla de desestabilización no sólo para aferrar a los indecisos. Cree en la conspiración. Sus errores políticos, a partir de esa equivocada certeza, convertirían en una enorme derrota cualquier modificación del nivel de las retenciones. Eso explica muchas cosas, incluso que haya decidido perder por ahora la mejor oportunidad internacional que tuvo la economía argentina desde la Segunda Guerra. Los chinos han hecho célebre un axioma según el cual toda crisis es una oportunidad. La Argentina, siempre creativa y diferente, dio vuelta el apotegma: toda oportunidad es para ella una crisis.

Kirchner, enfurecido: “¡Los que no voten las retenciones son traidores!”

y esa es su forma de gobernar!!!

Que patético ver ayer a los ruralistas alterados gritando “los vamos a linchar”. Eso es el pueblo carajo!

Convengamos que ver a un presidente amenazando de prisión a diputados que voten distinto de lo que él piensa tampoco es una oda a la defensa de la democracia, las instituciones y la división de poderes, ya que K pertenece al Ejecutivo. ¿O no es el presidente en funciones? :twisted:

Abrazos, Martín.

También es feo escuchar a D’elía diciendo que va a matar a los blancos… Porque vos gabinho irías muerto jaja… Por suerte soy morochito yo jaja

Por supuesto, todo tipo de amenaza está mal… una cosa no quita la otra. Me molesta que solo hablen de lo que les conviene cuando es más honesto poner todo lo negativo en la balanza.

Emi, me parece que cuando habla de “blanquitos” se refiere a la clase dominante que acumula el poder en el pais… (no a los rubios de ojos claros, facheros y con todas las minas atrás como yo :twisted:, jajaja).

Una muestra más de la degradación institucional que viene sufriendo nuestro país. La gente que en vez de construir con consensos, sino que lo hace en base de la confrontación, no hace más que sembrar vientos, y se sabe que quién siembre vientos, cosecha tempestades!!.
Ya me reiré cuando Kirchner y Menem sean sinónimos de mala palabra!.

1 Like

Éste conflicto de intereses (no de modelo de país, es una mentira eso, se discute por $$$) se redujo todo a dos grupos los buenos y los villanos…difícil distinguir quien es quien a veces…sobre todo cuando los medios de comunicación cuentan una sola parte de la historia.

buenas declaraciones, para descomprimir la tension

Si sumas este comentario a los comentari odel nuevo politico De Angelis llamando al cacerolazo…

Que manera de insitar a la violencia.

Que raro que De Angelis no ganó el Martín Fierro a la mejor actuación…

Estimado Gabinho… era para ponere un poco de humor al tema, o una nota de color :twisted: jajaja… Ya sé a lo que se refería.
Dos cosas estimado Gabriel:
a) Te olvidaste la humildad en la facu.
b) Todo mal con vos… no me pusiste como forista piola… :cry: jaja

che alguno esta viendo el debate en diputados… yo no puedo creer q haya tanto inadaptado y pelotudo como hay ahi…lo digo por la gente q esta de oyente, y mas q nada a los hijos de puta ignorantes de los PERONSITAS… cada q habla alguno de la colacion civica o alguno q este en contra de las retenciones lo silvan lo putean…

loco con esta clase de gente como quieren tener un buen pais???

1 Like

QUe bien que hablo el muchacho joven de la coalicion civica .

1 Like

Me hace acordar a la frase de mi firma:

[i]“Las ideas son más poderosas que las armas.
¿por qué dejaríamos que tuvieran ideas?”

[/i]Triste hacer declaraciones amenazando con la carcel… pero parece que tarde o temprano las van a imporner.Sea por derecha o por izquierda terminan haciendo lo que quieren.

ojala qe todo esto termine de una buena vez por el bien de todos

es peronista peronismo = facho que queres… otra cosa no se puede esperar…

es un foro de riverrrrr…no hay que hablar de politicaa… vamos RIVER