El cantito reza “en las buenas y en las malas mucho mas”. Hace rato que River dejó de disfrutar de “las buenas”. Ya ni siquiera transita “las malas” y decididamente hoy camina por las senda de “las peores”.
La diferencia entre “las malas” y “las peores” no es menor.
River anduvo por “las malas” allá por el Apertura del 98 cuando de la mano de Ramón terminó 15to con apenas 5 partidos ganados de 19. River también transitó por las malas en la época de Babington cuando River terminó 10mo perdiendo mas del 50% de los partidos que disputó. Pero en “las malas” uno sabe que una cuestión deportiva determinada, sea el técnico, el bajo momento de un plantel o sus jugadores claves, la suerte, o alguna decisión equivocada son responsables de una merma transitoria en un buen presente futbolístico. En “las malas” uno sabe que su club está entero, que cuenta con el material en su plantel, con una base sólida para recuperarse inmediatamente. En ese caso, el aliento, “el aunque ganes o pierdas” y el apoyo de su gente seguramente ayudará a que esa recuperación sea mas rápida y eficiente.
Un escenario muy diferente se plantea en “las peores”. Es cuando el club ya no tiene solamente una mala racha sino que transita de fracaso en fracaso. Cuando uno ve que el club está “quebrado” en su columna vertebral, que el momento no es consecuencia de un bajón futbolístico sino de la falta de jerarquía de un plantel. Cuando uno ya nota que el club no tiene una base sólida desde donde iniciar su recuperación. Ahi es donde el hincha confunde el aliento incondicional de “las malas” y lo traslada de manera equivocada a este momento que pide al hincha otra interpretación y otra forma de manifestarse.
“Las peores” son consecuencia de políticas dirigenciales equivocadas , de manejos fraudulentos, de negociados, de vaciamientos, de complicidades. Si en “las peores” vos cantas “aunque ganes o pierdas me importa una …” los responsables de la situación van interpretar tu canto literalmente y el discurso para adentro será “A estos tipos les da lo mismo perder que ganar, por tanto mandale 11 perros mas a la cancha que yo sigo con mis negocios”. Para ello tienen un ejército afin que dice que cantar y que no y si vos los seguís no estás haciendo mas que avalar esta política corrupta y ladina. Por eso digo que el momento le pide otra interpretación al hincha que la fácil del “aguante”. Si vos tenés un amigo en un mal momento y le decís “Dale, chupate todo, fumate lo que quieras, y date con lo que tengas a mano, que porque te quiero yo te aguanto” no le estás haciendo un favor, al contrario lo estás hundiendo. Bueno, cuando ahora te sumas al discurso de los 14 mercenarios y su “Ay che bostero …” a River no lo estás ayudando, estás contribuyendo a que lo sigan franeleando.
Por eso la actitud de buena parte de los hinchas de River de ayer es muy peligrosa porque en cierta forma es condescendiente con políticas tendientes a terminar con la gloria y el esplendor de River. Gloria y esplendor que te cuento no se fundamenta en cuantos trapos tenés, en quien vendió mas entradas, en quien va caminando al estadio rival, o en cuanto se la aguantan los beodos mercenarios. La gloria de River se FUNDAMENTA en Angelito Labruna, en la magia del Beto, en la estirpe del Enzo, en la gambeta endiablada de Ortega, en las corridas del gran Antonio Alzamendi, en las corazón de Passarella, en la fuerza de Funes, en la entrega de Mostaza, en la clase del Negro López y asi puedo seguir por horas y horas.
Acá hay dos caminos. O nos contentamos con el aguante, con seguir los pasos de Racing, con aplaudir a 14 tipos que llevaban un par de banderas y bombos, sin que nos importe el futuro del club y que te de lo mismo jugar la promoción con Aldosivi que instancias decisivas de una copa o exigimos a los dirigentes que a River le reintegren su patrimonio de gloria para volver a disfrutar del futbol que hizo de River un grande de verdad.
Por este camino de “las peores” con el conformismo, el aguante y el aliento mal entendidos es por el que pasamos de ser del mas grande de América al hazmereir de un continente. Hoy vi que alguien tenía en su firma la frase “Aliento luego existo”. Te la cambio “Pienso luego existo”. Justamente lo que te diferencia de un “borracho” es que tenés tu lúcidez intacta. Si pensamos un poquito, tan solo un poquito, si nos sacamos el balde de la cabeza e interpretamos lo que el momento nos pide, estoy seguro que volvemos a ser el mas grande no solo por lejos … sino por afano. ![]()
Saludos