La Mistica Perdida

En el mundo del fútbol, los clubes tienen algo que los marca a fuego y los diferencia inequívocamente. Un estilo de juego, una actitud dentro de la cancha y en el caso de River, algo particular, históricamente particular, y es la actitud del hincha. Esta “actitud” que lo hace único se conoce, popularmente, como el “paladar negro”, que no es otra cosa que el gusto por el buen juego, siempre, y que se expresa en el dogma de las tres G: “GANAR, GOLEAR y GUSTAR”.
El hincha de river nació con el paladar negro incorporado y ha gozado del mismo gracias a las glorias que supieron vestir tan valiosa camiseta, el manto sagrado. Él aplaudió cuando se derrochó buen juego y protestó insatisfecho cuando éste escaseó, aun en partidos y hasta campeonatos ganados, porque no alcanzaba con una de las tres G. Faltaba el golear y, sobre todo, gustar.
Vinieron años de sequía. 18 para ser exactos. Pero el paladar aguantó, ahí aferrado en el corazón del hincha. La mística no se negociaba, estaba en el ADN riverplatense marcada a fuego. Sin embargo, el devenir de la Institución en particular y del fútbol argentino en general escribirían otra historia
Décadas después, los millonarios recibirían su golpe más duro; y el “paladar negro”, también. Es difícil saber qué empezó primero, si el proceso que derivó en el descenso o el cambio en la cabeza del hincha. Las malas administraciones llevaron a penosas ventas y peores compras. Económicamente, el club inició el camino hacia su ruina y deportivamente, su debacle. Tal vez anestesiado por el golpe, el hincha dejo de exigir, no pedía golear, mucho menos gustar, bastaba con ganar; así, festejaba barridas, actitudes de tribuna, rotulaba de ídolo, con una facilidad espantosa, al buen orador; cuando en épocas anteriores quizás no lo hubiese hecho merecedor de vestir la roja y blanca.
En la actualidad, la mística, esa mística, parece perdida; perdura en la memoria del treintañero a modo de recuerdo, y se habla de paladar negro, como si se tratase de una leyenda, porque el hincha mutó. Hoy se festejan declaraciones, recaudaciones, cantidad de gente que se mueve, se le presta mas atención al aliento que al juego en sí; desde la tribuna bajan cánticos como “…jugando bien o jugando mal…” o “…no me importan esos malos resultados…”, la antítesis del ganar, golear, gustar si se quiere, y cuidado con protestar, porque no se debe protestar, se tiene que alentar aunque se vean errores, aunque se siga perdiendo prestigio, aunque se juegue mal y se pierda con rivales que no están a la altura de la historia. Hoy, el tema es alentar pasivamente, solo vale alentar.
Una encrucijada difícil de sortear en un momento aún mas difícil de la historia, principalmente porque los protagonistan no lo notan; es más, ven la queja como algo nocivo para el equipo y los rivales se regordean de esto; gozan, entendiendo que el hincha ha traicionado su escencia más sagrada, y tienen la esperanza de que así se mantenga para que los errores nunca se corrijan. Es que el gigante ha caído ¿pero cómo se levanta sin la mística perdida?

La mística perdida - MuyRiver

En el mundo del fútbol, los clubes tienen algo que los marca a fuego y los diferencia inequívocamente. Un estilo de juego, una actitud dentro de la cancha y en el caso de River, algo particular, históricamente particular, y es la actitud del hincha. Esta “actitud” que lo hace único se conoce, popularmente, como el “paladar negro”, que no es otra cosa que el gusto por el buen juego, siempre, y que se expresa en el dogma de las tres G: “GANAR, GOLEAR y GUSTAR”.
El hincha de river nació con el paladar negro incorporado y ha gozado del mismo gracias a las glorias que supieron vestir tan valiosa camiseta, el manto sagrado. Él aplaudió cuando se derrochó buen juego y protestó insatisfecho cuando éste escaseó, aun en partidos y hasta campeonatos ganados, porque no alcanzaba con una de las tres G. Faltaba el golear y, sobre todo, gustar.
Vinieron años de sequía. 18 para ser exactos. Pero el paladar aguantó, ahí aferrado en el corazón del hincha. La mística no se negociaba, estaba en el ADN riverplatense marcada a fuego. Sin embargo, el devenir de la Institución en particular y del fútbol argentino en general escribirían otra historia
Décadas después, los millonarios recibirían su golpe más duro; y el “paladar negro”, también. Es difícil saber qué empezó primero, si el proceso que derivó en el descenso o el cambio en la cabeza del hincha. Las malas administraciones llevaron a penosas ventas y peores compras. Económicamente, el club inició el camino hacia su ruina y deportivamente, su debacle. Tal vez anestesiado por el golpe, el hincha dejo de exigir, no pedía golear, mucho menos gustar, bastaba con ganar; así, festejaba barridas, actitudes de tribuna, rotulaba de ídolo, con una facilidad espantosa, al buen orador; cuando en épocas anteriores quizás no lo hubiese hecho merecedor de vestir la roja y blanca.
En la actualidad, la mística, esa mística, parece perdida; perdura en la memoria del treintañero a modo de recuerdo, y se habla de paladar negro, como si se tratase de una leyenda, porque el hincha mutó. Hoy se festejan declaraciones, recaudaciones, cantidad de gente que se mueve, se le presta mas atención al aliento que al juego en sí; desde la tribuna bajan cánticos como “…jugando bien o jugando mal…” o “…no me importan esos malos resultados…”, la antítesis del ganar, golear, gustar si se quiere, y cuidado con protestar, porque no se debe protestar, se tiene que alentar aunque se vean errores, aunque se siga perdiendo prestigio, aunque se juegue mal y se pierda con rivales que no están a la altura de la historia. Hoy, el tema es alentar pasivamente, solo vale alentar.
Una encrucijada difícil de sortear en un momento aún mas difícil de la historia, principalmente porque los protagonistan no lo notan; es más, ven la queja como algo nocivo para el equipo y los rivales se regordean de esto; gozan, entendiendo que el hincha ha traicionado su escencia más sagrada, y tienen la esperanza de que así se mantenga para que los errores nunca se corrijan. Es que el gigante ha caído ¿pero cómo se levanta sin la mística perdida?

La mística perdida - MuyRiver

lo escribi yo a eso :cool:

y me lo corrigio la Profe

Es excelente entonces.

Exelente pregunta… hmmmmm

incluso con los dirigentes que estamos teniendo actualmente, hoy resulta casi imposible; tengo fe en un cambio.

te corrijo fueron 17

Se perdió el orgullo, la dignidad y sobre toda lo que mas perdimos y se nota y nos esta hundiendo todavía esa perdida, es la IDENTIDAD, desde el hincha, los jugadores, los dirigentes, no tienen identidad, no quedo NADA.

siempre supe que eran 18 ahora me hiciste dudar

17 y un poco (el medio año hasta agosto 75),no alcanzó 18.

Eso no se va a recuperar nunca más. Las nuevas generaciones de hinchas lo máximo que han disfrutado es un campeonato pedorro (ej: 2008) y alguna que otra victoria contra la Bosta. A su vez, una parte de las viejas generaciones TAMBIEN fueron infectados con esa enfermedad terminal de alentar mientras cualquier equipito sin historia nos vacuna. En el laburo, he hablado con hinchas de River de mas de 50 pirulos y muchos estan en la nube de pedo del aliento y los aplausos.

Perdón, corto el hilo. Pero soy el único que cuando pusieron “mística” se acordó del Deivid??

Yo creo qe más que mística, como bien dijeron, el tema pasa por identidad. Hoy el hincha de River no tiene identidad, o no tiene la identidad que supo tener.

Yo creo que la Mistica que tuvimos (Y la unica en nuestra historia), se fue cuando murio Angelito… Todavia nadie pudo llenar su hueco, y creo que nunca lo recuperaremos

Que lástima que da ver a River así, y lo que es peor es no saber cuando volveremos a ser lo que fuimos, si es que algún dia lo logramos, pero yo en menos de 10 años, como mínimo, no creo que exista ese cambio.

Nos estamos quedando y hoy Boca cada día se nos aleja más y más en todo. Lo único que nos quedan son nuestros campeonatos locales…

Internacionalmente no figuramos por obvias razones y dudo que lo hagamos por lo menos en los próximos dos años. Ni siquiera pensando en si vamos a estar a la altura del evento o haremos agua como nos venimos acostumbrando.

Pero lo que mas duele realmente es la anestesia general que sufre el hincha dentro de la cancha, que los golpes del club le han robado hasta esa exigencia y felicidad de ir a ver a River. Cada fin de semana es un suplicio ir a ver a River, en canchas que jamás pudiesen habernos tenido jugando si no hubiesemos sido tan pasivos e indiferentes con lo que pasó en nuestro amado club.
Desde los dirigentes, jugadores, compra-venta de falopa, negociados, hinchada totalmente de equipo chico y tantas cosas más que nos pudren desde dentro.

Hoy, puedo decirles que sigo siendo hincha de River pero que mi ser no puede aguantar mas golpes de ningún lado.

Cada día nos vamos haciendo más y más chicos… pero a nadie le interesa, ni siquiera al grueso de nuestros hinchas. Total con el pan y circo estan contentos.

Perdon River, que te hicimos!!

Para mi se puede recuperar, es dificil pero no imposible. Hay que esperar a que nos agarre un empresario habil onda Macri, nos haga ganar todo durante varios años y cuando volvamos a estar 1 año sin ganar nada la gente nuevamente acostumbrada a ganar se va a calentar, y los dirigentes van a mover el orto, como le pasó a Boca el año pasado.

Fija que ese que decís es Caselli.

Jaja juro que despues de escribir eso, se me ocurrio Caselli.

Igual por como lo dijiste, parece que le estoy haciendo propaganda jajaj

No sé, pero cambiemos la formula por dios.

No coincido, el equipo del '85 - '86 con el Enzo y el Beto tuvo mística y el del Enzo, Crespo, Ortega, Salas, etc de '94 al '97 también. Creo q la mística va de la mano de los ídolos, cuando un equipo genera ídolos de verdad de esos q son un puñado en la historia de un club, es porque es un equipo místico o de leyenda. El tema es q 15 años y contando son una brecha muy grande

Nunca más justa una tapa para un thread

Notable que uno de los jugadores con más mística que hubo adentro de la cancha transmita tan poco desde afuera.