Juan Pablo Varsky "Esto es peor que irse a la B"

Soy hincha de Boca. Hace dos semanas fui con mis hijos a la Bombonera y disfruté del superclásico del torneo. La contraseña de mi adolescencia es GattiAbramovichHiguaínMusladiniHrabinaMelgarCarrizoTapiaGracianiRinaldiComas. El modelo 87 de Menotti, que seguí a todas partes. Hoy se sabrá la decisión de la Conmebol. Ojalá sea ejemplar, con derrota, eliminación, suspensión de la cancha e inhabilitación para competir en el plano internacional durante un año como mínimo.
La serie nos quedó enorme. Desde aquella primera queja de Arruabarrena por las fechas de los partidos (un escándalo por un día de diferencia) hasta el ignominioso jueves 14. En el juego fuimos superados durante los dos partidos. Boca nunca impuso las condiciones. No pateó al arco en el primer tiempo del Monumental. Anteanoche, no mostró ni un fundamento para revertir la desventaja. Gallardo siempre estuvo un paso adelante. En la ida, Ponzio de falso enganche para bloquear y raspar a Gago. En la vuelta, el 4-1-4-1 con Kranevitter libre delante de los defensores, el equipo bien corto y la presión muy alta. Mora molestó a Gago en la salida como tercer central. Martínez y Driussi marcaron a los laterales. Como interiores, Sánchez y Ponzio taparon a Meli y a Pérez. Sin juego, sin liderazgo, tibio y nervioso, Boca tiró quinientos pelotazos en el primer tiempo.
La investigación deberá determinar quién tiró el líquido, por qué estaba la bengala en la manga, quién la prendió, cómo la llevaron hasta allí y quiénes idearon la operación del entretiempo. Un acto criminal que pudo haber terminado aun peor por el cóctel de manga, bengala y líquido. El acto de cobardía más vergonzante de la historia de nuestro club, principal responsable como organizador del espectáculo. Como no les podemos ganar en la cancha porque juegan mejor, entonces vamos a asustarlos. Ése fue el mensaje del autor. ¿Habría ocurrido si Boca hubiera jugado un primer tiempo correcto?
Las caras incendiadas de Ponzio, Kranevitter, Funes Mori y Vangioni demandaban suspensión inmediata y atención médica urgente. El árbitro Herrera y el veedor de la Conmebol quisieron continuar a toda costa. Desesperados, estiraron la decisión una hora. Los jugadores y el entrenador de Boca lucieron más preocupados por la reanudación del juego que por la salud de sus colegas, con quienes apenas una hora antes habían compartido un minuto de silencio por la muerte del futbolista Emanuel Ortega. Se despidieron saludando a la barra. Apenas llegaron al vestuario, registraron el penoso papel que habían asumido en la cancha y se mostraron solidarios pero en declaraciones, no en hechos. El presidente Angelici se limitó a decir que el club había hecho todo bien en materia de seguridad cuando en la previa había muchas versiones de que algo se estaba cocinando. Muchos hinchas han elegido victimizarse y apelar a la teoría de la conspiración: “Somos Boca, papá, nos quieren cagar”. El grito del final “River sos cagón” cierra ese círculo.
Otros aceptan la responsabilidad pero se hacen trampa al solitario con el recurso de “por diez inadaptados no pueden perjudicar al club”. Siempre puntual como gran excusa para rechazar sanciones duras a clubes grandes, esa frase le ha hecho tanto daño al fútbol argentino como las balas, los cuchillos y las bengalas. ¿Qué dirían estos mismos hinchas si la situación fuera exactamente a la inversa? Le tocó a Boca, pero podría haber sido otro. Como River ante Belgrano en 2011. Volvió del descenso pero no de la vergüenza de pegarle a un futbolista o de apretar al árbitro Pezzotta. Más allá de la resolución de la Conmebol, ésto es peor que irse a la B. De eso se vuelve, de esto no. Como hincha de Boca, lamento la mancha que nunca se borrará.

Soy hincha de Boca. Hace dos semanas fui con mis hijos a la Bombonera y disfruté del superclásico del torneo. La contraseña de mi adolescencia es GattiAbramovichHiguaínMusladiniHrabinaMelgarCarrizoTapiaGracianiRinaldiComas. El modelo 87 de Menotti, que seguí a todas partes. Hoy se sabrá la decisión de la Conmebol. Ojalá sea ejemplar, con derrota, eliminación, suspensión de la cancha e inhabilitación para competir en el plano internacional durante un año como mínimo.
La serie nos quedó enorme. Desde aquella primera queja de Arruabarrena por las fechas de los partidos (un escándalo por un día de diferencia) hasta el ignominioso jueves 14. En el juego fuimos superados durante los dos partidos. Boca nunca impuso las condiciones. No pateó al arco en el primer tiempo del Monumental. Anteanoche, no mostró ni un fundamento para revertir la desventaja. Gallardo siempre estuvo un paso adelante. En la ida, Ponzio de falso enganche para bloquear y raspar a Gago. En la vuelta, el 4-1-4-1 con Kranevitter libre delante de los defensores, el equipo bien corto y la presión muy alta. Mora molestó a Gago en la salida como tercer central. Martínez y Driussi marcaron a los laterales. Como interiores, Sánchez y Ponzio taparon a Meli y a Pérez. Sin juego, sin liderazgo, tibio y nervioso, Boca tiró quinientos pelotazos en el primer tiempo.
La investigación deberá determinar quién tiró el líquido, por qué estaba la bengala en la manga, quién la prendió, cómo la llevaron hasta allí y quiénes idearon la operación del entretiempo. Un acto criminal que pudo haber terminado aun peor por el cóctel de manga, bengala y líquido. El acto de cobardía más vergonzante de la historia de nuestro club, principal responsable como organizador del espectáculo. Como no les podemos ganar en la cancha porque juegan mejor, entonces vamos a asustarlos. Ése fue el mensaje del autor. ¿Habría ocurrido si Boca hubiera jugado un primer tiempo correcto?
Las caras incendiadas de Ponzio, Kranevitter, Funes Mori y Vangioni demandaban suspensión inmediata y atención médica urgente. El árbitro Herrera y el veedor de la Conmebol quisieron continuar a toda costa. Desesperados, estiraron la decisión una hora. Los jugadores y el entrenador de Boca lucieron más preocupados por la reanudación del juego que por la salud de sus colegas, con quienes apenas una hora antes habían compartido un minuto de silencio por la muerte del futbolista Emanuel Ortega. Se despidieron saludando a la barra. Apenas llegaron al vestuario, registraron el penoso papel que habían asumido en la cancha y se mostraron solidarios pero en declaraciones, no en hechos. El presidente Angelici se limitó a decir que el club había hecho todo bien en materia de seguridad cuando en la previa había muchas versiones de que algo se estaba cocinando. Muchos hinchas han elegido victimizarse y apelar a la teoría de la conspiración: “Somos Boca, papá, nos quieren cagar”. El grito del final “River sos cagón” cierra ese círculo.
Otros aceptan la responsabilidad pero se hacen trampa al solitario con el recurso de “por diez inadaptados no pueden perjudicar al club”. Siempre puntual como gran excusa para rechazar sanciones duras a clubes grandes, esa frase le ha hecho tanto daño al fútbol argentino como las balas, los cuchillos y las bengalas. ¿Qué dirían estos mismos hinchas si la situación fuera exactamente a la inversa? Le tocó a Boca, pero podría haber sido otro. Como River ante Belgrano en 2011. Volvió del descenso pero no de la vergüenza de pegarle a un futbolista o de apretar al árbitro Pezzotta. Más allá de la resolución de la Conmebol, ésto es peor que irse a la B. De eso se vuelve, de esto no. Como hincha de Boca, lamento la mancha que nunca se borrará.

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Justo venía a poner esta nota.

Uno de los mejores periodistas de la Argentina. Es bostero, pero bue, nadie es perfecto.

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Excelente. Que aprenda el bostero cabeza de tacho.

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Todo bien, pero quiero clasificar a cuartos.

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Al único que lo escuché decir; “acto criminal”, porque verdaderamente fue un acción delictiva. Nadie mas lo dijo. Todos cómplices.

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Y yo quiero que a driussi no le duela la cabeza para poder rendir bien…

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De los pocos bosteros con sentido común y además gran periodista

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De los mejores periodistas deportivos de este lustro.

Gran nota. Y sí, esta mancha no se borra nunca más. Nadie se va a olvidar del MIEDO que le tienen a River Plate.

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que placer leer a este tipo,gracias por compartir.

Que alguien la acomode bien con la separación de los renglones así queda mejor.

Muy buena nota!

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Si Varsky fuera hincha de River, esta hermosa nota no tendría sentido. Muy bien JP, te banco en esta.

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Hay un tema que no se menciona, pero está: Alguien pensó que realmente esto económicamente para la Vosta es peor o similar a un descenso, más con el extensísimo y costosísimo plantel que tienen los simios?.

Seguramente a raiz de esto tengan luego que acortar plantilla y vender mal, se merecen todo el castigo posible, por ellos no hay más visitantes en las canchas y por ellos este bochorno mundial.

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Lo que deja de ganar voka si le dan la sancion que dicen, debe estar cerca de los 500 millones de pesos! Se funden mal!

Varsky debe ser de los pocos periodistas conocidos decentes

Muy duro Varsky, estuvo correcto, obvio, pero con una dureza muy espontánea.

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Igual, la comparacion con los quilombos que pasaron el dia del descenso me parece incorrecta. Los jugadores de Belgrano pudieron jugar el partido completo en igualdad de condiciones. River perdio la serie en la cancha. Algo que, con lo visto el jueves, es imposible imaginarse que pudiera ocurrir con la bosta.

O acaso no salieron campeones despues de 11 años de fracasos, en el 92, apretando al vestuario visitante de San Martin de Tucuman ? Yo no me olvido de Oriente Petrolero, de la pichicata de Lorenzo, del penal de 6 pasos de Delem, del herradurazo a Yacono, de las transas para no descender de Alberto J Armando, del “empate” del 94 (2 goles de River - dos muertos en una emboscada cobarde) del penal ridiculo de Trotta a Riquelme para que despues Palermo se floree en muletas, de Lusteau, del tiro libre de prepo de Suñe, de la estupidamente celebrada “gallinita” del mico, y de tantas otras demostraciones de lo mierda que son, del ventajismo barato que no hace mas que tratar de cubrir infructuosamente el TEMOR, el CAGAZO incontenible e infantil por perder, por bancarse una derrota como las que le tocan y se bancan todos los equipos del mundo.

Y esto que paso el jueves es la demostracion cúlmine de ese TEMOR. Y lamentablemente esto paso en este tiempo de internet, de globalizacion, de social media. Asi que cagaron, el MUNDO sabe que sos CAGON, que no te bancas perder en la cancha, que preferis eliminar a tu propio equipo aun cuando esta con vida, solo porque las chances de que pierda son grandes. Actitud comun en nenitos de hasta 8 o 10 años maximo, despues, la gente normal madura y aprende a manejarse con las victorias y las derrotas. Pero la gente que se queda con la inteligencia de un chimpance (con perdon de los simpaticos primates) actua asi, como vos siempre actuas

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