La “Ley Cristiano” acaba de abrir uno de los debates más tramposos y divertidos del futbol.
¿De qué trata?
Muy sencillo: si Cristiano Ronaldo dice que una Eurocopa puede tener la misma dimensión que una Copa del Mundo, entonces los torneos continentales también deberían valer lo mismo que un Mundial.
Y ahí el mundo cambia por completo.
Porque si aplicamos esa lógica, México se mete de lleno en la conversación de las selecciones más ganadoras de la historia.
Con 13 títulos continentales, el Tri aparecería en un top mundial de trofeos, solo por debajo de Argentina, Uruguay y Brasil.
Sí, México.
La misma Selección a la que tantas veces se le reprocha no tener una Copa del Mundo.
La misma que carga con la herida eterna del quinto partido.
La misma que vive bajo la comparación con potencias históricas.
Con la “Ley Cristiano”, México de pronto se vuelve potencia mundial de escritorio.
¿Suena absurdo?
Sí.
Pero justo por eso funciona.
Porque también expone una contradicción enorme: cuando el argumento beneficia a una figura histórica, se busca elevar el valor de su torneo continental. Pero cuando ese mismo criterio beneficia a una selección como México, de pronto todos quieren poner asteriscos.
La realidad es que una Copa Oro no vale lo mismo que una Copa del Mundo.
Pero tampoco se puede usar el valor de los torneos continentales solo cuando conviene.
La “Ley Cristiano” no sirve para medir grandeza real.
Pero sí sirve para incomodar debates.
Y bajo esa ley, México no estaría tan abajo como muchos creen.