A esta altura del campeonato ya podemos calificar al torneo de River como un fracaso futbolístico que dificilmente tenga retorno o que pueda ser totalmente subsanado para llegar al éxito. Hablando del juego propiamente dicho, fueron 12 fechas de desnudez, donde de a ratos llegamos a ponernos la ropa interior, pero que jamás siquiera nos pudimos a empezarnos a poner el pantalón del traje. Dejemos a los arbitros, a la mala puntería o a la mala suerte para otros debates, hablemos netamente del juego.
Resulta demasiado curioso y hasta rozando lo ridículo o impensado encontrarnos con que Cappa fracase ensayando cosas antagónicas a su discurso o su ideología. Delanteros jugando permanentemente de espaldas, profundidad cero, movilidad a cuenta gotas, progreso en el campo pura y exclusivamente por innumerable cantidad de pelotazos frontales de 50 o 60 metros, desequilibrios tácticos y jugadores en posiciones absurdas. Cappa me ha demostrado más de una vez y en poco tiempo la facilidad que tiene de fallar tanto en el planteo inicial, como en los cambios, como en el posicionamiento de los jugadores después de los cambios, todo junto en un mismo partido.
Jamás imaginé que si Cappa no conseguía resultados en River, las causas iban a ser estas. Uno creía que el equipo podía morir en el toqueteo y la intrascendencia, pero jamás que ni siquiera iba a llegar a dar tres pases seguidos para adelante. Uno creía que el equipo podía carecer de vértigo y de verticalidad, pero jamás que iba a ser vertical por mérito exclusivo de un bochazo envíado del zaguero al delantero. Uno creía que por lo menos iba a estar en las retinas de la gente que el equipo, le salgan bien o mal las cosas, iba a intentar plasmar una idea o una identidad. Nada de eso ha pasado.
Se ve a un equipo muchas veces arrastrándose físicamente en el campo de juego. Eso para mí no habla de una mala preparación física, sino que es consecuencia de los pésimos planteos iniciales del entrenador.
Cappa cree que poner jugadores de buen pie en el mediocampo va a dar como resultado que el equipo vaya a tener la pelota 80 minutos como el Barcelona, pero deja de lado que el Barcelona presiona 3 contra 1 por todo el campo y que no corre atrás de la pelota saliendo de a uno o regalando todas las espaldas posibles. ¿Cómo no van a estar muertos físicamente los jugadores si la marcación planteada para afrontar los partidos es ridícula? ¿Como no se van a arrastrar por la cancha si corren ida y vuelta sin ningun sentido ni criterio alguno de ocupar los espacios?
El DT ha contraído un matrimonio duradero con varios jugadores y con caprichos tácticos que atentaron contra nuestro progreso. Ha sabido dejar al equipo sin líderes defensivos dentro de la cancha por varios partidos. Ha experimentado e improvisado con este plantel más que con cualquier otro en su carrera. Ha tirado por la borda todas sus apuestas e ideas futbolísticas de la semana en los entretiempos, demostrando toda su inseguridad y falta de confianza en sus convicciones previas al encuentro. Se le han quemado varios de sus papeles y ha entrado en una locura impensada.
Vaya paradoja, que Angel Cappa, el supuesto rey del simplismo y de la sencillez, cada día nos muestre más confusiones y más rebusques futbolísticos…