En la víspera de lo que será un año difícil y lleno de vivencias nuevas para todos, quería compartir con ustedes un texto que escribí al respecto…
Estación terminal
Este viaje por el tren fantasma en el cual hemos arribado hace prácticamente una década ha llegado a la estación terminal. Una travesía donde las miles de piedras que suelen formar parte del decorado de las vías estuvieron posadas sobre los rieles, formando casi una fila interminable y sinuosa. Esas piedras puntiagudas y filosas que día a día nos penetraban, poniéndonos trabas, disgustos y malestares una y otra vez; entorpeciendo nuestro camino, atentando contra nuestro progreso y profundizando éste caos del cual no tenemos muy en claro si algún día sacaremos adelante.
El ciego e inoperante maquinista que tomó el mando en el 2001 y condujo hasta aquí, junto con todos los mal nacidos que lo secundaron en el recorrido, nos guiaron por el peor de los caminos, nos llevaron por las más tenebrosas tinieblas, nos enceguecieron y condujeron a éste tren por el medio de todas las tormentas y temporales posibles, eligieron a los peores pasajeros para representar nuestros colores y jamás supieron llevar a la formación por la vía de la transparencia, la seriedad y el compromiso, descarrilando una y otra vez hasta dejarnos en un coma profundo y doloroso. Las estaciones “devastación”, “destrucción”, “crisis” y “debacle”, fueron moneda corriente en el transcurso del trayecto, visitadas una y otra vez en un camino interminable transitado en círculos viciosos.
River ahora esta sentado en el andén, extenuado por semejante trajín, con escasas energías, y agonizando y suplicando por algún respirador que le de un poco de aire. Los altavoces anuncian que solo queda un tren de retorno y que para subir a él se necesitan dar 38 pasos esenciales, donde solo un leve tropiezo lo margina del mismo. A pesar de todo, aún queda una oportunidad. Y todas las patas que formamos parte debemos levantarlo de allí y de alguna manera hacerlo llegar a destino.
Al cuerpo técnico y jugadores: Valentía para ponerle el pecho al momento y sobrellevar cada partido de la mejor manera, personalidad para que la presión no los arrolle, y compromiso con los colores, la historia y la camiseta que van a defender. No menospreciar el contexto, no sobrar la situación, no perder la concentración, no desviarse ni confundirse en la búsqueda de los verdaderos y necesarios objetivos futbolísticos que tenemos por delante.
A la dirigencia: Cordura y equilibrio en las decisiones e inteligencia para comenzar a estabilizar las balanzas y generar una cuna sólida y esperanzadora para empezar a crecer desde cero. De nada servirá si se tapan baches con cinta de papel, de nada servirá si se sigue barriendo la mugre debajo de la alfombra.
Al hincha de corazón: Esperanza (nunca la perdamos), optimismo, exigencia y presencia. Quizás hemos cometido nuestros errores, nos dejamos estar, nos dejamos lastimar fácilmente sin establecer demasiada oposición, pero no es momento para remover el pasado, ahora más que nunca debemos colaborar desde nuestro lugar.
Y todos debemos adoptar al realismo como una nueva religión. Solamente si todas las patas somos conscientes 100% de la situación podemos empezar a construir las paredes necesarias para la nueva construcción futbolística e institucional. Necesitamos saber y tener muy en claro que si llegamos a subir a ese tren solo será el comienzo de un largo viaje a las raíces, a nuestro renacer. Confío ciegamente en que se va a hacer todo lo posible desde cada uno de los costados del mundo River y que la capacidad y la voluntad de todos los que formamos parte nos va a ayudar
Estamos a punto de dar el silbatazo inicial a un año que será muy difícil para todos nosotros, las sensaciones y los sentimientos se entrelazan en nuestros interiores formando un cocktail explosivo e indescriptible. Tengo temor, no puedo evitarlo, de la misma manera que tengo esperanza y expectativa en que se puede salir de ésta alcantarilla. El esfuerzo realizado en éste mercado de pases fue importante y digno de destacar, ojalá que haya sido suficiente.
Hay gran parte de una historia fantástica de 109 años en juego en los próximos 38 partidos. A juntar fuerzas y a batallar, a sufrirlo y a sobrellevarlo de la mejor manera posible. Ojalá que en un año éstas sensaciones hayan desaparecido y de una vez por todas comencemos a izar nuevamente a la camiseta más importante y más linda hacia lo más alto del mástil.
Por favor River, subamos juntos a ese tren, tenemos que volver a casa…