El cambió más inentendible: Trezeguet, al banco
Aguanta de espaldas y de frente, cabecea en su área y en la de enfrente, juega y hace jugar, asiste, entiende el juego, hace lo que la jugada le pide. Lleva 8 goles en 11 partidos, muchos de ellos sin jugar los ’90 completos, regaló artesanías (vs Ferro) y oportunismo (vs Merlo). Fue campeón del Mundo en Francia 1998 y, dos años después, ganó la Eurocopa. Se mantuvo diez años en la Primera de la Juventus, jugó con Alex Del Piero y Zinedine Zidane, entre otras estrellas. Ese jugador tiene River en la B Nacional. Ese jugador, por decisión de Matías Almeyda, no juega contra Huracán. Ahora sí, explíquelo, fiel lector, si es que puede.
Ahora sí, de verdad, no se entiende. Dicen los que Almeydistas –que hay muchos- que el DT optó por preservar a David por varios factores, a saber: estado del campo de juego y el frágil físico del francés, potenciar, otra vez, a Fernando Cavenaghi y Alejandro Domínguez –la dupla de la primera rueda- y, de yapa, sumar una variante por si la tarde ante Huracán no es todo lo tranquila que debería ser.

Trezeguet mastica bronca. ¿Ahora también?
Ahora, en la otra mano, la que no entienden el cambio –entre los que se cuenta quien escribe esta nota-. ¿Cómo sacar al jugador más regular del plantel en este año? Y, si la decisión era sacar y que David no juegue frente a Huracán. ¿Por qué salió durante el partido frente a Quilmes, entonces? Inentendible.
Para peor, los “rumores” detrás del cambio se encuadran dentro de lo imperdonable en este momento de River. Uno habla de una sugerencia de Daniel Passarella, aunque suena medio descabellado. Otro fue que tanto Cavenaghi como Domínguez habrían hablado con Almeyda y le habrían sugerido volver al 4-4-2. En ese sentido, el DT habría respetado el orden de llegada de los jugadores y, por eso, se habría inclinado por Cave-Chori.
El tema es que, en este año, el franco-argentino suma 8 goles –uno sólo de penal- en 11 juegos. Bastante más alto que Cavenaghi, que hizo uno ante Almirante Brown, uno ante Independiente de Mendoza y dos frente a Deportivo Merlo. Además que no jugó por Copa Argentina este año (no viajó frente a Sportivo Belgrano ni tampoco ante Quilmes). Sin embargo, el Torito, que jugó toda la temporada, pelea el cetro de goleador de la categoría.
Si todo se reduce a la actualidad, hoy David es más que él. ¿Qué sería de Trezeguet si hubiese jugado toda la temporada? Imposible saberlo. Quizás, el que debería salir, sería Domínguez. El Chori, hace varios partidos que no da pie con bola y el DT se lo hizo notar (lo sacó con Ferro temprano y con Atlanta en el entretiempo).
¿Qué sin él River no tiene fútbol? Cierto, pero un Ponzio con un medio más equilibrado puede generar juego, y lo mismo el propio Trezeguet que, cómo ya se dijo, hace jugar. Incluso Ocampos, si River tiene un “circuito” podría sumarse. La insistencia con el Chori, porque genera juego, se cae ante estos argumentos. Y, el argumento que más hace tambalear esa “bandera” es…¿Cuánto juego tuvo River con el Chori de enlace? Cero. Es verdad, su posición es la que va a jugar mañana, ante el Globo.
Almeyda se juega una apuesta fuerte. Saca al mejor del equipo por rendimiento y números y apuesta a pacificar a Cavenaghi-Domínguez, renovándoles la confianza y haciéndolos jugar donde mejor saben y cómo mejor saben: juntos. ¿Cómo le saldrá la apuesta al DT? Quizás con el diario del lunes, la historia cambie. Pero con el diario del viernes la variante asoma como la más inentendible del fútbol argentino, por lo menos, en este 2012.
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