Una mala…muy mala
Un disgusto
Augusto sufrió un desgarro en la zona abdominal y podría perderse seis partidos. El espera menos…
No doy más… Me duele acá, al costado. Espero que descansando un poco mejore". Cuando bajó del Buquebús que trajo al plantel de regreso a la Argentina, a Augusto Fernández el tema ya lo preocupaba. El rodillazo que había recibido a los 2 minutos del partido ante Gimnasia, en La Plata, le había dejado un hematoma importante y casi afuera del encuentro frente a Defensor. Y su temor tenía fundamentos, ya que para poder jugar frente a los uruguayos lo habían tenido que infiltrar dos veces: antes de salir a la cancha y en el entretiempo. Eso le daba la pauta de que algo no andaba bien y que debajo del moretón que se le había formado justo arriba de la cintura había algo más. Y lo terminó de confirmar ayer, cuando la ecografía que le realizaron confirmó que sufrió un desgarro de ¡siete centímetros! en el músculos oblicuo mayor del abdomen. Lo que automáticamente lo marginó de la revancha del martes por la Sudamericana, lo que también le haría perder el clásico ante Independiente y lo que, según le contó a Olé, literalmente le borró la sonrisa: “Estoy triste. Es un bajón. No puedo hacer nada que ya me tira. Me río, por ejemplo, y me duele”.
Doblado por el pinchazo constante, con alguna molestia para caminar normalmente, el volante no pudo disimular su fastidio al llegar a la práctica que realizaron, en el Monumental, los que habían competido del otro lado del charco (los que no jugaron se entrenaron en el predio de Ezeiza). Por eso, inmediatamente se le indicó que se limitara a hacer ejercicios de kinesiología. Algo que repetirá sin pausa en los próximos días y que debido a la importancia de la lesión hasta le recomendaron seguir realizando en su domicilio. Por eso, antes de irse a casa le entregaron un electroestimulador portátil que le servirá para intensificar la recuperación y que al menos, ya alcanzó para arrancarle una mini sonrisa al jugador. “Aunque llevamos pocas horas juntos, ya es como un hermanito. Lo tengo acá. No nos separamos ni un minuto, ja”, contó el pibe de Pergamino y apenas 21 años.
Saber cuándo podrá volver a ponerse los cortos para salir a la cancha es la pregunta que se hacen muchos. Si bien Augusto espera volver rápido y hasta advirtió que todavía se siente en carrera para recibir a Independiente, hay tiempos médicos que parecen inevitables y que, como en cualquier desgarro, hacen pensar en no menos de dos semanas de inactividad. Más ante esos siete centímetros de herida en una lesión que habitualmente se mide en milímetros… Aunque el Negro, no se entrega y cruza los dedos: “Por lo que me explicaron, es una zona en la que el tejido se regenera más rápido. Así que no debería esperar tanto. Y es lo que quiero. Nunca me gusta salir del equipo. Y menos por este tipo de cosas”. Y sabe de lo que habla. Un mes atrás, por ejemplo, sufrió un esguince en el tobillo izquierdo por el que primero lo infiltraron y después, al ver que la situación empeoraba, debió frenar.
El parate por las Elecciones, ahora, al menos le da un poco más de aire a su ilusión de volver a ponerse pronto la camiseta número 28. Pero si el milagro no se produce y debe esperar los 21 días habituales, se perdería los partidos ante Independiente, Huracán y Colón, por el Apertura; y la revancha ante Defensor y las dos hipotéticas semifinales frente a Arsenal, por la Sudamericana.
Sí, un disgusto.