Cuando el sueño de llegar a Primera se transforma en una pesadilla

Cuando el sueño de llegar a Primera se transforma en una pesadilla

                                    [b]Muchos chicos intentan convertirse en jugadores  profesionales pero las estadísticas asustan: sólo uno de cada cien que  empieza en novena división logra vivir del fútbol; deserción escolar, el  principal problema de los miles de anónimos olvidados por los clubes        [/b]

12 de Abril de 2011 - 23:52
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¿Qué pasa con el chico que dejó el colegio, apostó todo al fútbol y perdió?
Por Guido Molteni
De la Redacción de canchallena.com
gmolteni@lanacion.com.ar
Twitter: @gmolteni5

La historia es conocida. Los nombres propios cambian pero el mensaje es el mismo. Cualquiera escuchó alguna vez acerca del pibe del barrio humilde que con esfuerzo llegó a Primera, le compró una casa a sus padres y le dio a sus hijos la educación que él no pudo tener. Pero también existen otras historias. Las no tan conocidas. Las de los que quedan en el camino, los anónimos, los nadies. Las de los que el sistema perverso del fútbol escupe y olvida.
“La estadística es cruel. De cien chicos que empiezan en novena división de AFA, que ya es una elite, sólo uno llega a vivir del fútbol”, revela a canchallena.com el ex psicólogo deportivo de los seleccionados juveniles, Marcelo Roffé. La cifra impacta y obliga a poner el foco en los que no pudieron lograrlo. ¿Qué pasa con el chico que dejó el colegio, apostó todo al fútbol y perdió? ¿Cuál es su futuro? ¿Qué responsabilidad tienen los clubes?
“Es fundamental que en inferiores se fomente el estudio como una exigencia para poder jugar. El problema es que hay mucha hipocresía en los cuerpos técnicos. La mayoría te va a decir que sí, que es importante, pero generalmente lo único que buscan es que el chico juegue y haga goles”, explica Roffé, autor de siete libros en los que se entrecruzan la psicología y el deporte.
Miguel Angel Tojo, ex integrante del cuerpo técnico de José Pekerman en los seleccionados juveniles y actual coordinador de las inferiores de San Lorenzo, se defiende: “Es clave el tema de los padres. Nosotros estamos cerca, hacemos lo que podemos, pero la familia es la que tiene que acompañar, la que tiene que estar detrás del chico para que estudie”.
La deserción escolar de los chicos en las inferiores crece a medida que avanzan de división y sienten que están cerca del objetivo. Pablo González, que pasó más de diez años de su vida en Vélez, desde infantiles hasta la reserva, lo describe de la siguiente manera: “De chicos íbamos la mayoría al colegio, pero en la secundaria fue cuando se dio la mayor baja. Hasta novena y octava aguantamos varios, pero de séptima en adelante éramos cuatro o cinco, en un plantel de 30”.
Pablo cuenta que la realidad de su división (categoría 88) también se veía en las otras camadas, pero las razones eran las mismas. “Muchos vivían lejos del club y entre el cansancio del viaje y del entrenamiento decidían largar. Otros tenían problemas económicos en sus casas y tampoco podían seguir con ese ritmo. Y además, varios entrenadores que tuve, sin decirlo, te hacían saber que mucho no les gustaba esto de que sigamos con el estudio”, explica González, que mientras jugaba en Vélez siguió la carrera de contador en la Universidad de Buenos Aires.
Gabriel Hauche, delantero de Racing, se recibió de profesor de educación física - Foto: - Rodrigo Néspolo

Diego Perotti, volante de Sevilla, estudia criminología - Foto: Archivo -

Sebastián Neuspiller, ex goleador del ascenso con Fenix, se recibió de ginecólogo - Foto: Archivo -

                            Foto 1 de 13

Un problema federal

       En el interior de la Argentina, el problema de la deserción  escolar y el fútbol se multiplica. El histórico preparador físico de  los seleccionados juveniles, Gerardo Salorio, sigue ligado a la AFA pero  de otra manera: recorre el país observando cómo trabajan en inferiores  los clubes de las provincias para después armar selectivos. "En el  interior la problemática se refuerza. Muchos chicos son empujados,  tienen muchas presiones, y cuesta hacerles entender que por más que seas  un crack, si no estudiás estás inválido", dice el Profe. 
       "Hoy los chicos vienen con un montón de problemas y vos los  tenés que contener. La responsabilidad para que estudien es un combo  que se tiene que dar entre la familia y los clubes. Y otra cosa: cada  vez veo más el discurso de que [i] podés estudiar y jugar  pero si sólo jugás es mejor, [/i] y eso hay que cortarlo de raíz", sentencia Salorio con firmeza. 
       [b]Un parche necesario [/b]

       Desde Futbolistas Argentinos Agremiados reconocen la  problemática pero no se quedan quietos. Crearon una fundación en la que  se les da las facilidades a los jugadores para que puedan terminar el  secundario y seguir la carrera que quieran. "Tratamos de bajar la idea  de que si bien el fútbol es importante, también hay que estudiar porque  te sirve para el juego y para la vida", comenta a [b] canchallena.com [/b] el titular de la entidad, Sergio Marchi. 
       En el plan de adultos, que se dedica al secundario, hay  anotados 80 futbolistas. En el de las becas para seguir una carrera, 89.  "Tenemos un programa para que puedan estudiar a distancia y además los  ayudamos para que puedan hacer cursos o ir a la universidad. Hace casi  diez años que estamos con este proyecto y de a poco va dando sus frutos.  Cada vez que alguno se recibe, es reconfortante", cuenta Marchi. 
       [b]En el fútbol, como en la vida [/b]

       Muchos lo intentan pero unos pocos llegan. En las  inferiores, un sistema en el que de antemano se sabe que está hecho para  el éxito de una minoría y el "fracaso" de la mayoría, los clubes  también se tienen que ocupar de los que quedan en el camino. Olvidados, a  los anónimos los dejan libres y deambulan por el otro sistema en el que  las reglas son las mismas, pero si no tuvieron la suerte de terminar el  secundario, sus armas para hacerle frente serán menores. Y esta vez no  habrá un gol que los salve ni una atajada que les permita no perder.  Porque en el partido de la vida, hasta que no se cambien las reglas, los  pocos que ganan serán siempre los mismos. Y los muchos que pierden,  también. 
                    [b]Passarella y su visión sobre las inferiores [/b]

         El presidente de River, conciente del bajo porcentaje de  chicos que puede vivir del fútbol, busca alternativas para asegurar el  futuro de los que no lo logran. [En una entrevista con LA NACION Deportiva,](http://www.canchallena.com/1363820-estamos-jugando-tres-campeonatos-arriba-abajo-y-el-economico)  explicó: "Cuando llega un pibe de 14 o 15 años al club, es mucho más  difícil meterlo en el colegio. Por eso quiero hacer un grupo elite de  entre 14 y 17 años que haga cursos de inglés, de computación, que tengan  una cultura alimenticia diferente a la que están acostumbrados. La  realidad es que llegan muy pocos a Primera y encima, de esos pocos,  ¿Cuántos generan ganancias como para sobrevivir siempre? Ponele un 2%, y  no sé si no es mucho. Por eso creemos que es bueno que aprendan inglés,  computación y tengan una disciplina de cumplir horarios".

http://www.canchallena.com/1364954-cuando-el-sueno-de-llegar-a-primera-se-transforma-en-una-pesadilla

Cuando el sueño de llegar a Primera se transforma en una pesadilla

                                    [b]Muchos chicos intentan convertirse en jugadores  profesionales pero las estadísticas asustan: sólo uno de cada cien que  empieza en novena división logra vivir del fútbol; deserción escolar, el  principal problema de los miles de anónimos olvidados por los clubes        [/b]

12 de Abril de 2011 - 23:52
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¿Qué pasa con el chico que dejó el colegio, apostó todo al fútbol y perdió?
Por Guido Molteni
De la Redacción de canchallena.com
gmolteni@lanacion.com.ar
Twitter: @gmolteni5

La historia es conocida. Los nombres propios cambian pero el mensaje es el mismo. Cualquiera escuchó alguna vez acerca del pibe del barrio humilde que con esfuerzo llegó a Primera, le compró una casa a sus padres y le dio a sus hijos la educación que él no pudo tener. Pero también existen otras historias. Las no tan conocidas. Las de los que quedan en el camino, los anónimos, los nadies. Las de los que el sistema perverso del fútbol escupe y olvida.
“La estadística es cruel. De cien chicos que empiezan en novena división de AFA, que ya es una elite, sólo uno llega a vivir del fútbol”, revela a canchallena.com el ex psicólogo deportivo de los seleccionados juveniles, Marcelo Roffé. La cifra impacta y obliga a poner el foco en los que no pudieron lograrlo. ¿Qué pasa con el chico que dejó el colegio, apostó todo al fútbol y perdió? ¿Cuál es su futuro? ¿Qué responsabilidad tienen los clubes?
“Es fundamental que en inferiores se fomente el estudio como una exigencia para poder jugar. El problema es que hay mucha hipocresía en los cuerpos técnicos. La mayoría te va a decir que sí, que es importante, pero generalmente lo único que buscan es que el chico juegue y haga goles”, explica Roffé, autor de siete libros en los que se entrecruzan la psicología y el deporte.
Miguel Angel Tojo, ex integrante del cuerpo técnico de José Pekerman en los seleccionados juveniles y actual coordinador de las inferiores de San Lorenzo, se defiende: “Es clave el tema de los padres. Nosotros estamos cerca, hacemos lo que podemos, pero la familia es la que tiene que acompañar, la que tiene que estar detrás del chico para que estudie”.
La deserción escolar de los chicos en las inferiores crece a medida que avanzan de división y sienten que están cerca del objetivo. Pablo González, que pasó más de diez años de su vida en Vélez, desde infantiles hasta la reserva, lo describe de la siguiente manera: “De chicos íbamos la mayoría al colegio, pero en la secundaria fue cuando se dio la mayor baja. Hasta novena y octava aguantamos varios, pero de séptima en adelante éramos cuatro o cinco, en un plantel de 30”.
Pablo cuenta que la realidad de su división (categoría 88) también se veía en las otras camadas, pero las razones eran las mismas. “Muchos vivían lejos del club y entre el cansancio del viaje y del entrenamiento decidían largar. Otros tenían problemas económicos en sus casas y tampoco podían seguir con ese ritmo. Y además, varios entrenadores que tuve, sin decirlo, te hacían saber que mucho no les gustaba esto de que sigamos con el estudio”, explica González, que mientras jugaba en Vélez siguió la carrera de contador en la Universidad de Buenos Aires.
Gabriel Hauche, delantero de Racing, se recibió de profesor de educación física - Foto: - Rodrigo Néspolo

Diego Perotti, volante de Sevilla, estudia criminología - Foto: Archivo -

Sebastián Neuspiller, ex goleador del ascenso con Fenix, se recibió de ginecólogo - Foto: Archivo -

                            Foto 1 de 13

Un problema federal

       En el interior de la Argentina, el problema de la deserción  escolar y el fútbol se multiplica. El histórico preparador físico de  los seleccionados juveniles, Gerardo Salorio, sigue ligado a la AFA pero  de otra manera: recorre el país observando cómo trabajan en inferiores  los clubes de las provincias para después armar selectivos. "En el  interior la problemática se refuerza. Muchos chicos son empujados,  tienen muchas presiones, y cuesta hacerles entender que por más que seas  un crack, si no estudiás estás inválido", dice el Profe. 
       "Hoy los chicos vienen con un montón de problemas y vos los  tenés que contener. La responsabilidad para que estudien es un combo  que se tiene que dar entre la familia y los clubes. Y otra cosa: cada  vez veo más el discurso de que [i] podés estudiar y jugar  pero si sólo jugás es mejor, [/i] y eso hay que cortarlo de raíz", sentencia Salorio con firmeza. 
       [b]Un parche necesario [/b]

       Desde Futbolistas Argentinos Agremiados reconocen la  problemática pero no se quedan quietos. Crearon una fundación en la que  se les da las facilidades a los jugadores para que puedan terminar el  secundario y seguir la carrera que quieran. "Tratamos de bajar la idea  de que si bien el fútbol es importante, también hay que estudiar porque  te sirve para el juego y para la vida", comenta a [b] canchallena.com [/b] el titular de la entidad, Sergio Marchi. 
       En el plan de adultos, que se dedica al secundario, hay  anotados 80 futbolistas. En el de las becas para seguir una carrera, 89.  "Tenemos un programa para que puedan estudiar a distancia y además los  ayudamos para que puedan hacer cursos o ir a la universidad. Hace casi  diez años que estamos con este proyecto y de a poco va dando sus frutos.  Cada vez que alguno se recibe, es reconfortante", cuenta Marchi. 
       [b]En el fútbol, como en la vida [/b]

       Muchos lo intentan pero unos pocos llegan. En las  inferiores, un sistema en el que de antemano se sabe que está hecho para  el éxito de una minoría y el "fracaso" de la mayoría, los clubes  también se tienen que ocupar de los que quedan en el camino. Olvidados, a  los anónimos los dejan libres y deambulan por el otro sistema en el que  las reglas son las mismas, pero si no tuvieron la suerte de terminar el  secundario, sus armas para hacerle frente serán menores. Y esta vez no  habrá un gol que los salve ni una atajada que les permita no perder.  Porque en el partido de la vida, hasta que no se cambien las reglas, los  pocos que ganan serán siempre los mismos. Y los muchos que pierden,  también. 
                    [b]Passarella y su visión sobre las inferiores [/b]

         El presidente de River, conciente del bajo porcentaje de  chicos que puede vivir del fútbol, busca alternativas para asegurar el  futuro de los que no lo logran. [En una entrevista con LA NACION Deportiva,](http://www.canchallena.com/1363820-estamos-jugando-tres-campeonatos-arriba-abajo-y-el-economico)  explicó: "Cuando llega un pibe de 14 o 15 años al club, es mucho más  difícil meterlo en el colegio. Por eso quiero hacer un grupo elite de  entre 14 y 17 años que haga cursos de inglés, de computación, que tengan  una cultura alimenticia diferente a la que están acostumbrados. La  realidad es que llegan muy pocos a Primera y encima, de esos pocos,  ¿Cuántos generan ganancias como para sobrevivir siempre? Ponele un 2%, y  no sé si no es mucho. Por eso creemos que es bueno que aprendan inglés,  computación y tengan una disciplina de cumplir horarios".

ningun boludo neuspiller, toca conchas y le pagan

JAJAJAJAJA ginecologo jajaja.

Sí igual los que estudian o se recibieron y juegan al fútbol fíjense que se desempeñan en el ascenso o se iniciaron en categorías inferiores a la Primera. Incluso Perotti que juega en Europa, arrancó en Deportivo Morón.
Esto de todas maneras resalta más el mérito que tienen.

Mi viejo es ginecologo, por cada 100 gordas feas te toca 1 mas o menos rescatable. Te la regalo.

Saludos

Sí, igual el artículo tenía la idea de generar reflexiones un poco más serias e inteligentes que esa pelotudez de si tal o cual es ginecólogo o no…

y por como festejaba los goles ya tenía futuro de ginecologo :mrgreen:

El problema de la desercion escolar se podria solucionar. Por ejemplo si no vas o dejas el colegio no podes jugar o no te podes anotar en ningun Club. Es un problema que no solo los clubes sino la AFA tendria que ponerle fin de manera urgente ( ya se tendria que haber hecho hace muuucho tiempo ).

Clubes como River ofrecen la posibilidad de estudiar paralelamente al desarrollo de la carrera futbolística en juveniles, en el mismo establecimiento. Pero claro, no todos los clubes son como River. Por eso destaqué el mérito que tiene un tipo que juega en Fénix o Deportivo Paraguayo y se recibe de abogado, ya sea por necesidad o por vocación (convengamos que el fútbol no es un laburo de 10 horas por jornada tampoco)

Si yo fuese dirigente de un club, trataría de armar un convenio con colegios privados o una universidad privada para que los pibes puedan ir estudiando, que les acomoden los horarios y todo lo posible.

El tema según la nota, es que muchas veces los alientan indirectamente para que dejen, o mejor termino, los desalientan a seguir con el estudio…

Nico Domingo esta recibido tambien de Dirigente Deportivo o algo asi, estudio en River.

Pasa que con lo que ganás en Fénix o Deportivo Paraguayo eso te motiva para estudiar una carrera y tratar de ganar un sueldo digno.

Disculpame por tanta falta de respeto, te dejo el camino libre para que sigas iluminando el pensamiento de los foristas.

Saludos

No es un problema del futbol, es un problema de la sociedad, la diferencia está en que estos pibes dejan la escuela con la excusa del futbol y realmente creen que llegar es facil y que todos los jugadores de futbol tarde o temprano se van a Europa… si a eso le sumas padres boludos… Bingo.
Y la solucion de que aprueben el año escolar para pasar de division o que tengan buenas notas para jugar sirve, pero a los dirigentes tampoco les importa, creen que si en septima division Lamela no aprobaba una materia lo iban a dejar sin jugar? ningun dirigente piensa en un pibe antes que en la guita que le puede hacer ganar, y si el pibe no llega, tampoco les importa su futuro. Además, la mayoria de los clubes no tienen instituto como tiene River, y ahi es mas dificil controlar la educacion de los pibes, los que juegan en River tienen un millon de facilidades, pero anda a jugar en las inferiores de Almirante Brown… (por decir algun equipo chico)


Tal cual, muchos pibes hablan del enorme sacrificio de jugar al futbol… yo entiendo que a los 15 años viajar 2 hs para ir a entrenar te puede parecer la muerte, pero hay gente que viaja eso y llega a una fabrica a trabajar 10 hs, los pibes entrenan un par de horas, que aparte les hace bien a la salud (es la actividad fisica que otra gente hace en su tiempo libre) y listo, y los sabados o domingos juegan al futbol… se supone que es algo que les gusta, que disfrutan, y pueden tener mas o menos facilidades, pero tampoco la pavada…:roll:

Si, pero no podes no admitir que es mas divertido hablar de lo otro…

Obvio.:slight_smile:

Estoy de acuerdo. A mi modo de ver preparar bién su futuro después del Futbol es muy importante para un jugador si no sigue en el deporte.

Esto es otra cosa q se podria regular desde la AFA. No me parece muy loco obligar a que los clubes les banquen la escuela a sus juveniles.