A 44 días del accidente, Buonanotte se entrenó cerca de sus compañeros. Hizo ejercicios de piernas y abdominales, y mañana lo esperan en Ezeiza. Gigante…
Había pasado a saludar por Benavídez, durante la pretemporada. Había estado en el predio de Ezeiza, la semana pasada, para charlar unos minutos con el doctor Seveso. También había dicho, pedido, prácticamente suplicado, volver a formar parte del grupo. Pero para Astrada era pronto. Por eso no lo dejó viajar a Mar del Plata para el primer superclásico del año. Tampoco a Mendoza, para la revancha contra Boca. Pero él no se conformó e insistió. Por eso se lo vio en el vestuario antes del debut en el torneo contra Banfield. Y también el último domingo, en el empate ante Central. Pero lo que Diego Buonanotte más deseada lo vivió ayer, exactamente 44 días después del accidente que le cambió la vida, cuando entró al Monumental para encarar una nueva etapa de su rehabilitación, para volver a entrenarse con el plantel. Ahí sí, su sonrisa fue inmensa. Y la del cuerpo técnico también. Sabían que el Enano estaba dando los primeros pasos para volver a jugar.
No, no hay que perder la calma. Para que a Buonanotte efectivamente se lo pueda ver con la 30 en la espalda, dentro de un campo de juego, todavía falta. Y mucho. Tal vez no los siete meses que pronosticaron los médicos que lo atendieron después del choque que sufrió el 26 de diciembre del año pasado y en el que murieron los tres amigos que lo acompañaban. Tampoco en 19 días, cuando se cumplan los dos meses de inactividad que imaginó Daniel Passarella. Pero todos saben que su integración al trabajo grupal significa un envión anímico importantísimo para el petiso de Teodelina. De hecho, desde el vestuario del Monumental, contaron que ayer lo vieron sonriente y que disfrutó de cada uno de los trabajos que realizó bajo la supervisión del kinesiólogo Fabio Alvarez. ¿Qué hizo? Ejercicios de piernas para fortalecer los músculos tras estar tantos días parado y abdominales. Un menú livianito, pero efectivo. El mismo que repetirá mañana mismo, ya que el Enano fue citado para seguir entrenándose en el predio de Ezeiza, lo que le servirá como complemento ideal para la otra parte de su recuperación: la psicológica, que también continúa a paso firme con Mara, su terapeuta personal, aunque siempre bajo la supervisión del cuerpo médico del club.
Todavía con el corset que lo acompaña desde que dejó el Sanatorio de Los Arcos, el Enano se fue a su departamento de Belgrano minutos antes del mediodía. Sonriente, sí, quizá por sentir que su sueño ya está un poquito más cerca de cumplirse
A 44 días del accidente, Buonanotte se entrenó cerca de sus compañeros. Hizo ejercicios de piernas y abdominales, y mañana lo esperan en Ezeiza. Gigante…
Había pasado a saludar por Benavídez, durante la pretemporada. Había estado en el predio de Ezeiza, la semana pasada, para charlar unos minutos con el doctor Seveso. También había dicho, pedido, prácticamente suplicado, volver a formar parte del grupo. Pero para Astrada era pronto. Por eso no lo dejó viajar a Mar del Plata para el primer superclásico del año. Tampoco a Mendoza, para la revancha contra Boca. Pero él no se conformó e insistió. Por eso se lo vio en el vestuario antes del debut en el torneo contra Banfield. Y también el último domingo, en el empate ante Central. Pero lo que Diego Buonanotte más deseada lo vivió ayer, exactamente 44 días después del accidente que le cambió la vida, cuando entró al Monumental para encarar una nueva etapa de su rehabilitación, para volver a entrenarse con el plantel. Ahí sí, su sonrisa fue inmensa. Y la del cuerpo técnico también. Sabían que el Enano estaba dando los primeros pasos para volver a jugar.
No, no hay que perder la calma. Para que a Buonanotte efectivamente se lo pueda ver con la 30 en la espalda, dentro de un campo de juego, todavía falta. Y mucho. Tal vez no los siete meses que pronosticaron los médicos que lo atendieron después del choque que sufrió el 26 de diciembre del año pasado y en el que murieron los tres amigos que lo acompañaban. Tampoco en 19 días, cuando se cumplan los dos meses de inactividad que imaginó Daniel Passarella. Pero todos saben que su integración al trabajo grupal significa un envión anímico importantísimo para el petiso de Teodelina. De hecho, desde el vestuario del Monumental, contaron que ayer lo vieron sonriente y que disfrutó de cada uno de los trabajos que realizó bajo la supervisión del kinesiólogo Fabio Alvarez. ¿Qué hizo? Ejercicios de piernas para fortalecer los músculos tras estar tantos días parado y abdominales. Un menú livianito, pero efectivo. El mismo que repetirá mañana mismo, ya que el Enano fue citado para seguir entrenándose en el predio de Ezeiza, lo que le servirá como complemento ideal para la otra parte de su recuperación: la psicológica, que también continúa a paso firme con Mara, su terapeuta personal, aunque siempre bajo la supervisión del cuerpo médico del club.
Todavía con el corset que lo acompaña desde que dejó el Sanatorio de Los Arcos, el Enano se fue a su departamento de Belgrano minutos antes del mediodía. Sonriente, sí, quizá por sentir que su sueño ya está un poquito más cerca de cumplirse
creo q ahbria q ver como esta del marote… porq ahora dice esto y se entrena todos los dias y eso es en lo unico q piensa en entrenar recuperarse y volver… hay q ver si realmente ha hecho un analisis de lo q le paso… es muy dificil recuperarse animicamente y mentalmente de algo asi… y en cuanto a lo fisico es algo q los especialistas evaluaran
ojo no digo q no queiro q no vuelva porq es evidente q se lo necesita urgentemente… pero q esta urgencia no derive en un apresuramiento por traerlo de vuelta y en un bajon del enano cuando le caiga la ficha
Recien hizo algunos ejercicios simples, no es que ya esta entrenando formalmente con el resto. Me parece lógico que quiera ocuparse la cabeza minimamente con algo, pero para q vuelva a jugar le falta mucho todavía.
River necesita de un jugador con problemas de alcoholismo serios y de un pibe q sufrio una tragedia terrible e irreparable o de una vez por todas podemos ser un club serio y dejar de escudarnos atras de las figuras?