Actitud desequilibrada, mensaje equivocado...

Podríamos resumir todo en la excusa de los goles psicológicos. Nos supieron lastimar desde el vestuario y nos dejaron grogui y sin reacción de entrada, es cierto. No conformes con eso nos volvieron a dar un cachetazo en la última jugada del primer tiempo y en el comienzo del segundo, también es innegable. Podríamos resumir todo en la excusa del parcialismo absoluto de Abal en las divididas y en la repartición de tarjetas para el lado de Estudiantes, sobre todo cuando el partido desde el resultado (desde el juego lo estuvo desde el minuto 3) no estaba del todo definido. Pero reducir lo nefasto que se vio hoy solamente a knock outs anímicos promovidos por el árbitro o por los rivales me parece erróneo.

Existen dos maneras de jugar con actitud esta clase de partidos: La equilibrada o la desequilibrada, en resumidas cuentas, la positiva o la negativa. Dejar todo sin pensar, por el simple hecho de mostrar guapeza y personalidad con una patada o una discusión, no sirve de nada. Y eso es lo que hicimos.

¿Cuál era la necesidad de salir con la mente tan desequilibrada al campo de juego? Sabiendo que la victoria de Vélez en Liniers era casi un hecho de antemano, ¿No debería haber sido Estudiantes el que en algún momento se debiese enloquecer para salir a buscar un resultado si el trámite no lo acompañaba? Puntos necesitábamos los dos, pero ellos sabiendo que no tenían márgenes de error en lo inmediato para cumplir su objetivo. Nosotros veníamos en alza desde lo anímico y en solidez desde lo futbolístico como para afrontar el desafío de otra manera, sabiendo que nuestra misión termina en junio y no el domingo que viene. Cuando habíamos encontrado una ruta tranquila para manejar despacio, decidimos desviarnos y pisar el acelerador fuerte para chocar de frente contra el primer árbol. El frentazo de Desábato fue muy tempranero, es cierto, pero ya previo a ese tiro libre de Benítez el equipo daba señales evidentes de que había salido a jugar el partido equivocado.

Cuando la locura se adueña de la cabeza del futbolista, el cerebro no interpreta bien las órdenes y se cometen los mayores pecados e inocencias dentro de la cancha. Que ese estado sea particular y puntualizado en un jugador es remediable, pero ya cuando afecta desde el primer momento a todo el equipo se convierte en un gol en contra o en el jugador número 12 del rival. Una locura que, por ejemplo, llevó a Ferrero esta tarde a jugar el peor partido de su vida, o a que tengamos que presenciar como Almeyda (que hoy fue el cacique que marcó el camino del enloquecimiento general) corría cual atleta de prueba de resistencia por cada uno de los panes de pasto del Monumental sin ningún sentido, o a que Maidana se haga expulsar de una manera totalmente infantil, entre tantísimas otras cosas. El único que marcó el camino y entendió como debía jugarse el partido fue Lanzini en el segundo tiempo, y de allí se contagió un poco Lamela. El resto deambuló en su demencia.

Justo ante Estudiantes, los que tienen un Máster en fabricar telarañas para enmarañar los partidos, a nosotros se nos ocurrió plantarnos de esta manera. Les servimos el juego en bandeja, les simplificamos todos los inconvenientes. Nuestras cabezas calientes enfriaron a las de ellos, después bastó con su oficio y experiencia para aprovecharse de eso y sacar tamaña ventaja. Aquel 0-1 indirectamente había bajado las persianas, la mente de nuestros futbolistas no estaba en sus cabales para remontar diferencia alguna.

No hay muchas vueltas para explicar esto. O se entendió mal el mensaje o el mensaje fue equivocado. Lamentablemente pareció haber pasado lo segundo. Duele la derrota por sí misma, pero trae consigo mucha más bronca por las formas. Era un encuentro perdible en los papeles, pero una actuación de estas nos hace replantearnos muchas cosas y como siempre, nos corta el chorro de poder soñar con una evolución futbolística asentada y regular.

Tiempo para digerirla no hay demasiado. El lunes hay que venirse con puntos desde el Sur para cumplir con el objetivo de este semestre. Ojalá que los jugadores hayan captado el mensaje equivocado de hoy para no repetirlo nunca más…

Podríamos resumir todo en la excusa de los goles psicológicos. Nos supieron lastimar desde el vestuario y nos dejaron grogui y sin reacción de entrada, es cierto. No conformes con eso nos volvieron a dar un cachetazo en la última jugada del primer tiempo y en el comienzo del segundo, también es innegable. Podríamos resumir todo en la excusa del parcialismo absoluto de Abal en las divididas y en la repartición de tarjetas para el lado de Estudiantes, sobre todo cuando el partido desde el resultado (desde el juego lo estuvo desde el minuto 3) no estaba del todo definido. Pero reducir lo nefasto que se vio hoy solamente a knock outs anímicos promovidos por el árbitro o por los rivales me parece erróneo.

Existen dos maneras de jugar con actitud esta clase de partidos: La equilibrada o la desequilibrada, en resumidas cuentas, la positiva o la negativa. Dejar todo sin pensar, por el simple hecho de mostrar guapeza y personalidad con una patada o una discusión, no sirve de nada. Y eso es lo que hicimos.

¿Cuál era la necesidad de salir con la mente tan desequilibrada al campo de juego? Sabiendo que la victoria de Vélez en Liniers era casi un hecho de antemano, ¿No debería haber sido Estudiantes el que en algún momento se debiese enloquecer para salir a buscar un resultado si el trámite no lo acompañaba? Puntos necesitábamos los dos, pero ellos sabiendo que no tenían márgenes de error en lo inmediato para cumplir su objetivo. Nosotros veníamos en alza desde lo anímico y en solidez desde lo futbolístico como para afrontar el desafío de otra manera, sabiendo que nuestra misión termina en junio y no el domingo que viene. Cuando habíamos encontrado una ruta tranquila para manejar despacio, decidimos desviarnos y pisar el acelerador fuerte para chocar de frente contra el primer árbol. El frentazo de Desábato fue muy tempranero, es cierto, pero ya previo a ese tiro libre de Benítez el equipo daba señales evidentes de que había salido a jugar el partido equivocado.

Cuando la locura se adueña de la cabeza del futbolista, el cerebro no interpreta bien las órdenes y se cometen los mayores pecados e inocencias dentro de la cancha. Que ese estado sea particular y puntualizado en un jugador es remediable, pero ya cuando afecta desde el primer momento a todo el equipo se convierte en un gol en contra o en el jugador número 12 del rival. Una locura que, por ejemplo, llevó a Ferrero esta tarde a jugar el peor partido de su vida, o a que tengamos que presenciar como Almeyda (que hoy fue el cacique que marcó el camino del enloquecimiento general) corría cual atleta de prueba de resistencia por cada uno de los panes de pasto del Monumental sin ningún sentido, o a que Maidana se haga expulsar de una manera totalmente infantil, entre tantísimas otras cosas. El único que marcó el camino y entendió como debía jugarse el partido fue Lanzini en el segundo tiempo, y de allí se contagió un poco Lamela. El resto deambuló en su demencia.

Justo ante Estudiantes, los que tienen un Máster en fabricar telarañas para enmarañar los partidos, a nosotros se nos ocurrió plantarnos de esta manera. Les servimos el juego en bandeja, les simplificamos todos los inconvenientes. Nuestras cabezas calientes enfriaron a las de ellos, después bastó con su oficio y experiencia para aprovecharse de eso y sacar tamaña ventaja. Aquel 0-1 indirectamente había bajado las persianas, la mente de nuestros futbolistas no estaba en sus cabales para remontar diferencia alguna.

No hay muchas vueltas para explicar esto. O se entendió mal el mensaje o el mensaje fue equivocado. Lamentablemente pareció haber pasado lo segundo. Duele la derrota por sí misma, pero trae consigo mucha más bronca por las formas. Era un encuentro perdible en los papeles, pero una actuación de estas nos hace replantearnos muchas cosas y como siempre, nos corta el chorro de poder soñar con una evolución futbolística asentada y regular.

Tiempo para digerirla no hay demasiado. El lunes hay que venirse con puntos desde el Sur para cumplir con el objetivo de este semestre. Ojalá que los jugadores hayan captado el mensaje equivocado de hoy para no repetirlo nunca más…

Nos rompieron el orto.

Estudiantes es como un gran boxeador, con la primer piña te deja grogui, y con la segunda te manda a la lona y sabe aprovechar los errorer del contrario. Y después, con el partido a su merced, con el rival bajando las brazos y con un jugador menos, hizo lo que quiso. No es un equipo vistoso, ES UN EQUIPO EFECTIVO Y PRÁCTICO, que es como se juega al fútbol hoy.

turco, marca en negrita lo más importante, mucha paja leer tanto a esta hora (?)

es verdad, no supimos jugarlo. Me hizo acordar en muchos aspectos a Argentina - Alemania en Sudáfrica. Lo que no puedo entender es cómo con un jugador menos, dejando espacios por todos lados, el cuarto gol llega … de pelota parada. Eso dice algo. Las desatenciones defensivas fueron evidentes

Este equipo juega al ritmo de Almeyda. Si Almeyda muestra oficio y serenidad, el equipo también. Pero como el Pelado estaba histérico por salir a ajusticiar a todos, se volvió loco y bueh, después pasa lo que decís vos.

Para mí Verón se hizo amonestar para quitarle presión al equipo. La verdad que River salió a jugar el partido como vos bien decis Turco, con ánimos de trompear al rival en lugar de jugar. Ellos jugaron a lo suyo y les salió muy bien.

Interesante planteo turco. Creo que esa actitud negativa, o esa locura diría yo, terminó por fatigar al equipo rápidamente, se desconcentró, perdió todo compromiso y a partir de ese conjunto de condiciones negativas terminó transmitiendo una imagen pobre desde lo futbolístico y desde lo emocional. El mensaje que desde la cancha los jugadores mandaron al banco fue muy fulero.

excelente texto la verdad,coincido en todo.salimos a jugar el partido equivocado,tanto en lo mental como en lo futbolistico,y asi nos fue

Es que la actitud tiene que estar acompañada de futbol, con actitud solamente no llegas muy lejos.

Igual el partido de hoy no merece calificación alguna, el equipo salio dormido desde el primer minuto nomas con el remate en el palo y todos mirando, nos hicieron los goles mas boludos.

Y otra cosa importante jugamos contra un equipo mucho mejor la nuestro, desde el vamos River aun no es un equipo y el pincha si, ya desde el vamos arrancamos abajo, y despues no hay nada mas que hablar.

Una lastima el papelon, estuve en la cancha y fue feito lo de River, habíamos dejado de ser un equipo papelonero para pasar a ser un equipo medio pelo tirando a normal, casi todo un torneo sin papelones y no hubo caso che, volvimos a dar vergüenza y de local, yo pensé que esa epoca había terminado pero no.

Exacto,para colmo no ajusticio a nadie. Menos mal q no jugo Enzo Perez.

Así de simple. La pura y triste realidad.

River salió con una mentalidad “peleadora” en vez de “salir a jugar” + errores básicos en las faltas y pelotas paradas, llevó como consecuencia a que los análisis se vayan a la mierda a los 2min del partido.

Coincido en un 99%. Para mí Lamela entendió el partido aun sin Lanzini en cancha. Y la otra: dudo mucho que J.J. haya pedido jugar el partido así. Los jugadores, con el abanderado que marcaste, fueron grandes responsables.

Coincido Matías. Y en virtud de eso no se si coincidís en mi parecer de que el mensaje que le mandaron los jugadores al DT fue muy pero muy fulero.

Encima eso.

Ah, hoy escuchando Estudio Fútbol Mariano Almada tiró un dato interesante: tomando en cuenta el informe y lo que declaró el árbitro de Independiente-Estudiantes (calificó la patada de Pérez como que fue con los dos pies para adelante, o sea plancha), la sanción a Pérez debió haber sido de, mínimo, 3 partidos en adelante…

Digo, para los hinchas de Estudiantes que hablan de falta de peso en la AFA…

No coincido Turco, el equipo no salio desequilbrado a la cancha, salio con una paja tremenda, primera jugada del partido Fernandez tira con 2 tipos encima y ninguno le sale a marcar, la pelota ante la atenta mirada de Carrizo pega en el palo. A los 2 minutos nos hacen un gol boludisimo de pelota parada. Eso no es desequilibrio

Hoy los jugadores de River me hicieron acordar al partido con Tigre, la ultima fecha del campeonato pasado, que en el entretiempo nos fuimos 4 a 0 ajoba.Entramos DORMIDISIMOS.Si algo no habia que hacer eran faltas a los costados, es lo que mas hicimos.Despues tampoco nos ayudo la suerte, ni el arbitro, pero bueno, ellos nos pasaron por encima, no hay excusas.

No sé, su majestad. En un plantel casi sin referentes, si el más capo sale a hacer la suya, es lógico que el rebaño lo siga. Tampoco les da demasiado la cabeza. Así como transmitió un mensaje positivo ante Boca, hoy priorizó su “hombría” por sobre los intereses del equipo. Y el tema es el contexto. Equivocarse ahora es muy complicado. Se sabía que Huracán perdía con Vélez, por eso nunca entendí eso de “me da igual si gana” Tigre o salir a matar o morir contra Estudiantes, que si algo tiene es paciencia e inteligencia.

De Almeyda me banco la cantidad de declaraciones sin sentido que hace, porque después, como ya sucedió, es capaz de taparme la boca con rendimientos, pero cometer una torpeza como la de hoy es algo que no se puede soslayar.

Yo creo que la paja esta aliada a la falta de actitud, y para mi a River hoy no le faltó actitud sino interpretar como implementarla en cancha y en sus cabezas. Puede ser que hayamos arrancado algo dormidos, pero el gol de Desábato te puede pasar aunque seas el equipo más concentrado del mundo, es una jugada típica de esa dupla ejecutante-cabeceador.

Por otra parte, y hablando puntualmente de esa jugada, me parece que hay que cambiar la forma de marcar cuando se tiene un ejecutante como Benítez y un arquero dubitativo en las alturas como Carrizo desde esa distancia. Parecería que es opinar con el diario del lunes, pero si vos tenés toda la defensa más cerca del arquero le sacás referencia a los que están acostumbrados a venir de frente y a su vez no permitís que queden tan libres. Es un método más riesgoso, pero quizás más efectivo para neutralizar…