[SPOILER]Se cumplen 30 años de la guerra de Malvinas. Una guerra que no solo trajo grandes consecuencias económicas y la caída del gobierno de facto, si no que además, una gran secuela psicológica en la sociedad.
Aún la herida no cicatrizó del todo, queda mucho por contar y mucho por resolver.
Un grupo de militares enfermos llevó a la Argentina a un enfrentamiento directo con Gran Bretaña, por la hegemonía de las Islas.
El pensamiento mayoritario es que fue una guerra sin sentido, una guerra perdida. En realidad, dudo mucho que Galtieri haya realmente pensado en que se podría haber ganado la batalla. Más bien fue un manotazo de ahogado de una dictadura en decadencia, con la urgente necesidad de conseguir una reivindicación con el pueblo Argentino.
Una vieja estrategia política/militar utilizada por diferentes países a lo largo de la historia; y claro, esta guerra uniría a los ciudadanos y los llevaría a apoyar esta masacre contra una de las principales potencias occidentales.
Los medios hegemónicos de comunicación fueron una de las herramientas principales de la cúpula militar; el bombardeo mediático y la distorsión de la realidad (véase tapa del diario Clarín ‘Estamos ganando la guerra’) confundió a la masa y la hizo legitimar esta lucha.
Del otro lado del Atlántico, el régimen de Margaret Thatcher también pasaba por una crisis, y vio en esta provocación del gobierno Argentino la oportunidad de ganar apoyo del pueblo británico.
Argentina realizó maniobras diplomáticas con el gobierno de los Estados Unidos, para asegurarse de su neutralidad en la guerra; vaya ingenuidad de los militares, pensar que el principal aliado de toda la historia estadounidense no iba a reaccionar en el hipotético caso de que Inglaterra fuera perdiendo, más teniendo en cuenta el contexto en el cual se vivía: La guerra fría. ¿Cómo quedaría el gendarme de occidente frente al mundo, si su mano derecha era derrotada por un país en vías de desarrollo? Hubiese sido un duro golpe, del cual la Unión Soviética hubiese sacado provecho.
Lo cierto es que, durante el enfrentamiento Argentina nunca estuvo en ventaja. A la guerra mandaron muchachos jóvenes, algunos ni siquiera habían usado armas alguna vez, con tecnología precaria; pasaron frio y hambre, sumándole también el maltrato que sufrían por parte de los cobardes militares al mando, que ni se molestaron por ir al frente de la batalla.
Con ayuda de Estados Unidos, y una importante ayuda geopolítica y estratégica de Chile (bajo el gobierno militar de Pinochet) Gran Bretaña vio un panorama claramente en ventaja, el cual supo aprovechar, aplastando la poca resistencia Argentina.
Mucha tela para cortar de este nefasto acontecimiento. Personalmente dudo que a largo plazo Argentina hubiese podido ganar la guerra, aún si la fuerza armada hubiese llevado una estrategia responsable.
Juzgar a los diferentes pueblos participantes (inglés, chileno y argentino) me parece poco apropiado y simplista; pues resulta que Chile estaba bajo un gobierno de facto, NO elegido por sus ciudadanos, y los ingleses poca incidencia tenían en la toma de decisión de la nefasta Thatcher, además de que sufrieron, al igual que nosotros, el bombardeo mediático de los medios de comunicación.
La ocupación británica en Malvinas puede caracterizarse de neocolonialismo, debido a que el territorio en disputa está dentro de la base continental Argentina, y por lo tanto nos pertenecen.
Nuestro reclamo es totalmente legítimo y se agradece el apoyo que diferentes entes estatales o no estatales brindan a la causa.
La objeción que utiliza Inglaterra, acerca del principio de la autodeterminación de los pueblos es inaplicable, por el solo hecho de que ese pueblo al que hace referencia fue impuesto allí por la corona británica.
Mi punto de vista es ‘negativista’, pues no veo que Argentina vuelva a ejercer soberanía (su legítima soberanía) sobre las islas. Gran Bretaña ocupó el territorio, movilizando demográficamente parte de su población a aquel lugar, por lo que, habiendo pasado tantos años ya existe un pueblo en Malvinas que, en el mejor de los casos pediría su independencia y creación de un nuevo Estado.
A 30 años de la guerra, con mucho por corregir y hacer, pido paz entre nosotros y entre los pueblos, que somos los que siempre pagamos los platos rotos de las cagadas que se mandan los de arriba.
Argentina y Chile estaban bajo gobiernos militares IMPUESTOS por Estados Unidos, para defender su hegemonía en el territorio y alejar los fantasmas (exagerados) de la injerencia comunista.
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