Alexis es imparable
Inquieto, el chileno Sánchez le pidió permiso a Borghi y ya se entrenó dos veces con Colo Colo. “Me dieron muchos días de vacaciones…”, explicó. ¡Qué Maravilla!

Insistió para volver con Banfield. Ahora, “descansa” entre picados y fútbol-tenis con sus ex.
Es como un perrito nuevo: lo único que le importa es jugar". Hace ya un año, con su labia colorida, Claudio Borghi entregaba esta frase para definir a Alexis Sánchez, entonces uno de sus dirigidos en el Colo Colo que se consagraba tricampeón de Chile con el Niño Maravilla como símbolo de la desfachatez.
Y lo único que le importa es jugar: por eso taladró los oídos de los integrantes del cuerpo médico de River, con la idea innegociable de que lo dejaran reaparecer en la última fecha, contra Banfield, pese a que la lógica y el contexto —a fines de septiembre había sido operado de la rotura del ligamento lateral externo de su tobillo izquierdo— indicaban que lo mejor era esperar hasta el año que viene.
“¿Qué va a pasar con Alexis Sánchez en el 2008?”, le preguntaron los periodistas chilenos el domingo, cuando llegó a Santiago. “Quiero salir campeón en River”, contestó a la pasada, poco afecto a hablar con la prensa. Tenía, entonces, 24 días de vacaciones por delante. Pero “el perrito” estaba como loco, y entonces…
“Me pidió si podía entrenarse con nosotros, me dijo que era porque tenía muchos días de vacaciones…”, relató Borghi ayer al mediodía, después de que el delantero practicara por segundo día consecutivo con sus ex compañeros de Colo Colo. No, no hizo fútbol formal porque hoy el Cacique disputará el choque de ida por la semifinal del torneo Clausura, pero Alexis sí se prendió en la actividad como uno más: media horita de trote, luego un picadito informal y cerró la mañana con un fútbol-tenis. Y no sólo eso: fue el último del grupo en meterse en el vestuario para ducharse, porque se quedó ensayando remates al arco desde el borde del área grande del estadio Monumental. Pero claro, no el de Núñez, sino el de Santiago…
Diego Simeone apuesta a un River que destile calidad con el fútbol de Alexis Sánchez y Ortega, y que se sostenga por la recuperación de individualidades como Belluschi, Rosales, Augusto y Ponzio. Mientras, el Niño Maravilla, inquieto, sabe que hay mucho por hacer, y por jugar, para soñar con el título.
se sale de la vaina por jugar este pibe, que se ponga bien a punto asi la rompe en el 2008