[LEFT]Todo vuelve bostero… Primero que nada, la nota confirma que en Vélez no cantaste. Y segundo, que hace la hinchada de voka cuando le empatan? canta más que nunca como dice el forro de Ahumada? Fijate. Y encima ésto es peor, porque no están quedando afuera de la copa con el empate y porque voka en toda la copa viene jugando bien de visitante (o por lo menos sacando buenos resultados).
Y no vengan a romper las pelotas con eso de que no nos fijemos en voka, si no les gusta no entren ni miren.
[/LEFT]
[b]
Late, tiembla y… empata[/b]
[i]
Boca volvió a jugar fuera de la Bombonera y otra vez igualó en dos. Eso sí: en el Cilindro, se sintió el aliento.
[/i]HASTA EL 2-2 DE THIAGO NEVES, HUBO FIESTA EN EL CILINDRO. Y MÁS DE 50.000 PERSONAS.
Liniers no había latido, no había temblado, y, peor que todo lo mencionado, ni siquiera había podido ganar. Castigado por la Conmebol luego de que un hincha (ya identificado) le pegara un hielazo a uno de los jueces de línea del encuentro de ida de los octavos de final ante el Cruzeiro, Boca fue local contra Atlas en el Amalfitani pero, según anotaron los dirigentes, el clima se sintió lejísimos del de la Bombonera. Ergo, el equipo de Ischia jugó anoche en el Cilindro de Racing. Y entonces sí: el aliento se escuchó muy distinto del de los cuartos con los mexicanos.
El primer punto a favor para el estadio de la Academia fue que pudo albergar casi la misma cantidad de gente que en la Bombonera: alrededor de 52.000 espectadores. Eso, y que la hinchada de Boca ocupara las dos populares, favoreció a un constante bullicio localista. No obstante, pese a que el partido de anoche se jugó en Avellaneda, la dirigencia de Boca espera la inspección de la Conmebol, el lunes 2 de junio, para poder gozar de la Bombonera en caso de llegar a la final: jugaría la ida, el 25/06, como local.
Mientras el público de Fluminense solamente ocupó un pequeño sector en la tribuna alta D (arriba del palco oficial, donde solía ir De Tomaso, que da al pasaje Corbatta), los hinchas de Boca festejaron con la gran Cilindro: las más de 50.000 personas ocuparon las plateas bajas que rodean el campo de juego. “Dale Bo, dale Bo, dale Boca, dale Bo…”, fue el grito más atronador, a los 25’ del segundo tiempo, seis minutos después del golazo de Riquelme. Luego, claro, el silencio, el 2-2. Pero Boca sabe, y mucho, de revanchas.