Y encima, [SIZE=7]Enzo no quiere jugar[/SIZE]
Como cree que su presencia puede potenciar la bronca, Francescoli se bajó y el duelo de veteranos se suspendió. SANTIAGO GOMEZ | santiagogomez@ole.com.ar
Era tentador. Era creer que el tiempo no había pasado. Era ir a la cancha a aplaudir. A entusiasmarse. A olvidarse por un rato, de la expulsión de Buonanotte, de este Fabbiani light, y de, otra dolorosa eliminación. Era ver a Alonso y Francescoli juntos, en una cancha, demostrando cómo es eso de ponerse la camiseta y hacerla que brille. Pero como si las pálidas fueran pocas, lo que era un sueño, fue pesadilla, ya que después de intuir que el clima iba a estar caldeado, Enzo avisó que no iba a concurrir y el preliminar entre los veteranos de River y los de Independiente, que se iba a jugar antes del partido ante Gimnasia de Jujuy, se suspendió.
“El Club Atlético River Plate informa que, debido a problemas de índole personal que impiden la presencia de algunas figuras convocadas el partido quedó postergado hasta nuevo aviso”. Formal y cortés, el comunicado del club vio la luz cerca de las tres de la tarde, pero la realidad es que el amistoso se había caído exactamente cinco minutos después de que Pipo y compañía se quedaban sin defensas en el Defensores del Chaco. Más precisamente, cuando Francescoli agarró su celular y se excusó de participar. ¿El motivo? “Enzo sabe que si va, podría potenciar el enojo de los hinchas con los muchachos de Primera”, le contó a Olé una allegado al uruguayo, quien ya había tomado una postura similar el año pasado, cuando no quiso jugar antes de que el equipo de Simeone se coronara campeón del Clausura 08 para “no opacarles la fiesta a los jugadores”. La determinación del Príncipe les cayó bárbaro a los directivos que saben el clima hostil que habrá el domingo y, ante eso, también entendían que la presencia del uruguayo podía jugarles más en contra que a favor.
Obviamente, los grandes perjudicados, otra vez, fueron los hinchas. Y van…
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Si algo me faltaba para terminar de odiar a Francescoli, acá agregó la perlita que le faltaba.
Abrazos, Martín.