Búnker fue la palabra de moda en el domingo electoral. Según el diccionario, es un refugio subterráneo contra bombardeos. Ahora bien, ¿por qué los partidos políticos decidieron bautizar a esa especie de sala de espera con este nombre? Ojalá que nunca lluevan bombas y que siempre haya urnas… De todas maneras, en esta historia futbolera no hubo ningún búnker, ni salones de hoteles cinco estrellas. Los equipos tuvieron el día libre para relajar la mente en esta recta final. El campeonato espera por un dueño y, al igual que en el país, candidatos sobran… ¿Habrá ganador en primera vuelta como en la presidencial? Parece que no. Olé armó una elección virtual para ir de la mano con este invalorable derecho democrático para saber quién será el campeón del Apertura. Tranquilos, no hubo bocas de urnas, tampoco manos mágicas que hicieran desaparecer las boletas, ni presidentes de mesa, ni colas. En total, votaron 87.995 personas, que se jugaron por River (se llevó 21.025 adhesiones).
Sí, ese equipo que antes del clásico ante Boca estaba en una crisis histórica hoy pica en punta. Viene dulce, desde atrás y eso generó temor… Esto, claro, puede deducirse del gusto popular que se realizó vía Internet. Como no todos tienen computadora (desde estas humildes líneas comprometemos a Cristina Fernández de Kirchner para que haya una en cada casa, además de educación, salud, trabajo, mejores salarios, menos inflación…) la encuesta se amplió con un cara a cara en Puerto Madero, el Obelisco y Constitución. Y la calle tuvo bastante sintonía con la tecnología: ganó Independiente muy pegadito a River, Boca y Lanús. ¿Cuánto puede influir el lugar geográfico? Analicen: en el coqueto Puerto M. ganó el Diablo, en el famoso obelisco, el Grana y en la cosmopolita Constitución, Boca…
Ojo, hay otra faceta muy jugosa: Olé también quiso saber qué piensan los que saben de esto, que no son otros que los jugadores. Hubo una ronda club por club y el resultado fue bastante curioso. Hubo un quiebre total con los hinchas. Ellos, los que salen a la cancha, tienen otro candidato: Lanús, que terminó arriba de Boca e Independiente. ¿Y River? Apenas tuvo un voto. En general, los clubes grandes se votaron a sí mismos. La fácil.
El Grana está arriba. A sólo un puntito vienen el Rojo y Tigre, a tres unidades Boca, a cuatro Argentinos y a cinco River. Este final es lo más parecido a una fiesta de 15 en un monoambiente. La gente tiene a sus candidatos. Los jugadores, a otros. Las elecciones nacionales nos obsequiaron una presidenta en primera vuelta. En cambio, en el fútbol hay ballottage.
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A nadie puede extrañar que los hinchas de fútbol voten por la candidatura de River. Es la referencia del fútbol argentino, es la marca del buen juego, es el mejor plantel, es el que más títulos tiene. Se lo vota de corazón, confirmándose que son más los corazones con Banda Roja que los que se reparten otros colores. Y también se lo vota por el fútbol: al verlo recuperado y con envión después de ganar tan fácilmente el clásico, hay unos cuantos que le tienen terror a la arremetida. No por nada, en estos últimos años de changüí, el equipo que va segundo en la tabla de campeonatos aún se ubica diez abajo de River.
Pero la mano viene brava. Son 15 puntos por jugar y una gran desventaja matemática respecto de otros equipos. Todo hay que demostrarlo en la cancha, pero incluso con un gran final de campeonato parece muy difícil que esta vez River pueda superar a Lanús o a Tigre. A los demás se los puede devorar a todos.[/i] LEONARDO FARINELLA
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ESTO NO ES TIRARNOS TODA LA PRESIÓN ENCIMA?