Por el freno a la importación, comienzan a cerrar locales

Te respondi, el dia que haya control de calidad como la gente voy a cambiar ese criterio…

¿O sea que vos decís que no existe dicho crecimiento y es un dibujo?


No, lo que vos no entendés es que en caso que se suceda el supuesto despido, este tipo en esta coyuntura de incentivo a el empleo puede conseguir donde se le cante la tacho.


¿Vos pensás que me voy a poner a analizar por que prohiben el ingreso de Salmón en el país? Seamos buenos.

La nota que comenté hablaba de una recaudación con superavit. Lo del sushi lo mencionó Prowler…

No por el salmón en particular, sino por las trabas en general.

Yo le hago caso a la presidenta, el pais necesita ingenieros.

No es muy difícil de deducir. Se pone trabas para incentivar el desarrollo y la producción acá. El proteccionismo es más viejo que el tío Sam. Los productos que todavía no se fabriquen en el país es donde hay que darle tiempo al modelo.

Desconocés la tradición farmacéutica argentina por lo visto…

mira vos yo pensaba que lo de los oncologicos adulterados habia sido en este gobierno

Usa Atenolol hecho en francia y uno aca…misma dosis.

Y sobre qué pensás aplicar el control de calidad si no se abren plantas productoras ?

Elea que es? Si producis basura y no tenes competencia, vas a seguir produciendo basura.

Desgraciadamente para algunos, la medicación crónica que tomo para la hipertensión es de Pfizer y hay una planta en Argentina. Sin embargo, hay médicos que hacen recetas y cuando el paciente va a buscar su remedio resulta que no lo encuentra. Esto pasa hoy, y no se qué ha pasado que no se ha previsto esta situación…

si queres pasame el remedio y le pregunto a mi hermana si sabe algo

He logrado algo histórico en este foro. Estoy orgulloso.

No pierdas más el tiempo prowler, es un delirante este pibe. Es una máquina de reproducir consignas, más allá de que me caiga simpático.

Te dejo una notita del turco, tiene un par de meses, pero igual es valida.

Calzoncillos sí, Libros no

ASIS CULTURAL: Un millón y medio de libros secuestrados en la Aduana.
escribe Carolina Mantegari
Editora del Asís Cultural,
especial para JorgeAsísDigital
Lo que patrióticamente se propone Guillermo Moreno, el admirable Secretario de Comercio Interior, es equilibrar el déficit de la balanza comercial. Cuenta con el riguroso aval de la señora Presidente. Moreno tiene licencia para pegar.
El libro, para la cuestión comercial, es, en definitiva, un producto como cualquier otro.
Aquí la diferencia, a favor de los libros que se importan, de los que se exportan, es de 60 millones de dólares.
Entonces Moreno tiene la abnegada faena de equiparar. Empatarle.
Con el objetivo de evitar el desequilibrio, con lejanas influencias ideológicas de Procusto, Moreno tomó la vibrante determinación de amontonar, indefinidamente, los libros que desembarquen.
Desde hace algo más de un mes, un millón y medio de libros, y de primorosos fascículos, se encuentran secuestrados en los depósitos fiscales de la Aduana. En Ezeiza.
Los importadores, editores de ramos generales, tienen que pagar, aparte, el estacionamiento por tenerlos inútilmente depositados.
El alboroto trasciende la marginalidad de las cámaras respectivas. Y los importadores, con su negocio paralizado, no logran destrabar el conflicto.
La más larga

Cuentan que Jorge Coscia, el meritorio secretario de Cultura, intentó mediar, inspirado en su enorme prestigio. Pero-según la indagación- le corresponde no meterse.
“En el Comercio -para el morenismo-, la Cultura nada tiene que ver”.
Es otra pugna para saber quién tiene más larga influencia en el gobierno.
Pero detrás de la patriada de Moreno se encuentra, según nuestras fuentes, el eficaz lobby de los impresores locales. Nucleados en la Federación Argentina de Industriales Gráficos. La FAIGA.
“Es la banda de Morvillo, la que mete presión”, confirma otra Garganta.
Significa que FAIGA la tiene más larga que la CAP (es la Cámara Argentina de Publicaciones).
Para que se entienda: abundan los libros, amontonados en Ezeiza, que proceden de España, y que inspiran la acción constante del Embajador Estrella.
“Libros que jamás nadie va a publicar aquí”, confirman.
Consolidan la oferta cultural de detectadas librerías que trafican la vocación universalmente elitista.
Pero también hay centenas de miles de libros que proceden de Colombia, de Chile, de Uruguay. Y consta que algunas miles de publicaciones, con ilustraciones adorables, llegaron primorosamente impresas desde China. Se trata de otra vuelta de tuerca. La lícita ventajita de los editores argentinos. Los que prefieren imprimir, razonablemente, en el exterior. Por una cuestión de precio y, duele admitirlo, también de calidad.
“Es un 40 por ciento más barato imprimir en España, en Colombia, que aquí”, nos confirma otra Garganta.
Se entiende entonces la presión sectorial de FAIGA. Influye en el patriotismo editorial de Moreno. Y de su larga influencia.
Listas negras

“Ustedes traiganmé un proyecto de equiparación y dejen de quejarse y de j…”, les dijo Moreno, según nuestras fuentes, a los pudorosos representantes de las distintas Cámaras embocadas. Como la citada Cámara Argentina de Publicaciones. La CAP. la que nuclea a los editores valientes que suelen jugarse, fervorosamente, por la libertad de comercio. Pero que se suelen resistir, ante los atropellos, a “hacer denuncias” individuales. O unas miserables declaraciones. Por el temor a que Morenito les estalle de furia y les mande la AFIP. A través de la vía solidaria (y también patriótica) del recaudador Echegaray. Con el reflejo condicionado de una irritante “integral”.
O por el temor a que no puedan efectuar, en adelante, ningún embarque, nunca más. Ni para enviar o recibir.
Otros, más pragmáticos, van a los bifes, y no denuncian los atropellos, ni declaran nada, porque temen ingresar a la virtual lista negra. Les imposibilitaría el deporte cómodo de hacer negocios con el Estado. Venderles libros para los ministerios. O salvarse con las bibliotecas populares de la CONABIP.
“Por mí, vayan y compren calzoncillos en La Salada para exportarlos”, les dijo Morenito, inspirado para encontrar la solución. “Y exporten los calzoncillos, para compensar, como sea”.
Sostuvo Moreno, con su cuestionable hilaridad. Y ante la severa perplejidad, según nuestras fuentes, de camaristas venerables. De la magnitud de Di Marco. O del distante Ligtower. Incluso del distinguido señor Rubinzal.
Sistema Barter

Hasta el cierre del despacho, que se sepa, los importadores por conveniencia aún no optaron por adoptar la ética febril de los calzoncillos. O por algún otro mecanismo que determinado diplomático, de la zona euro, que toma a los argentinos con equivocada seriedad, denomina técnicamente “Sistema Barter”.
“Modalidad del viejo trueque que gustaba, Carolina, en los países del área soviética. Y también le gustaba a Hitler, pero no sirve para nada”.
Sin considerar aún el recurso de los calzoncillos de La Salada, nuestros importadores prefieren limitarse a la escenografía menos íntima del libro. Se disponen a preparar el proyecto que conforme, en parte, al hiperactivo Moreno. Y a los localistas confabulados de FAIGA.
Pero se tensó excesivamente el conflicto. Trasciende hacia la indolencia del ámbito diplomático.
Para impresionarlo al impenetrable Moreno, se pone en movimiento la acción conjunta de los embajadores de la Unión Europea. Están unificados, según nuestras fuentes, alrededor del embajador Estrella. Es el lúcido blogger de España. Y sobre todo alrededor de su activo consejero comercial, al que difícilmente logren cercarlo con las “integrales” de la AFIP de Echegaray.
“No es casualidad que Estados Unidos avance más”, confirma otra Garganta. “Que veten la renovación de créditos a la Argentina, en instituciones multilaterales”.
Sin embargo, el proverbial sentido de la diplomacia no alcanza, aún, para convencerlo a Moreno.
Fuentes anónimas, de la burbuja editorial, transmiten, en voz sigilosamente baja, que, de continuarse con las trabas comerciales, prospera la idea de abstenerse, en bloque, de participar en la próxima Feria del Libro de Buenos Aires.
Los camaristas se esfuerzan, temerosamente, en complacer a Morenito. Sugieren, a los editores, abandonar la conveniencia de imprimir los productos en el exterior. Los gráficos de la patria necesitan “defender sus fuentes de trabajo”.
Otra fórmula, aún en estudio, para equiparar la balanza comercial, consiste en incentivar las extraordinarias ventas de libros de los autores de la causa. Promover a los escritores subsidiados, para la exportación. Textos liminares de Osvaldo Bayer, Ricardo Forster, Aníbal Fernández, Horacio González, Vicente Battista, Sandra Russo, Orlando Barone, José Pablo Feinmann o Mario Goloboff. Y hasta del viajero frecuente Noe Jitrik. Y de otros choripaneros ligeramente conmovidos con la agencia de turismo que la señora Magdalena Faillace supo instalar en la cancillería de Timerman.
Son autores canónicos que, aparte de equilibrar la balanza comercial, pueden perfectamente imponerse entre los lectores europeos, hoy necesitados de conocer las claves secretas del modelo transformador. Para aplicarlas en regiones menos aventajadas del universo.

Lo hacen para evitar la fuga de dólares. Con esos dólares pueden pagar, por ejemplo, el déficit energético que tiene el país y que hay que importar.

Te falta enrolarte en el Fap y la hiciste completita.


Calzoncillos sí, Libros no

ASIS CULTURAL: Un millón y medio de libros secuestrados en la Aduana.
escribe Carolina Mantegari
Editora del Asís Cultural,
especial para JorgeAsísDigital
Lo que patrióticamente se propone Guillermo Moreno, el admirable Secretario de Comercio Interior, es equilibrar el déficit de la balanza comercial. Cuenta con el riguroso aval de la señora Presidente. Moreno tiene licencia para pegar.
El libro, para la cuestión comercial, es, en definitiva, un producto como cualquier otro.
Aquí la diferencia, a favor de los libros que se importan, de los que se exportan, es de 60 millones de dólares.
Entonces Moreno tiene la abnegada faena de equiparar. Empatarle.
Con el objetivo de evitar el desequilibrio, con lejanas influencias ideológicas de Procusto, Moreno tomó la vibrante determinación de amontonar, indefinidamente, los libros que desembarquen.
Desde hace algo más de un mes, un millón y medio de libros, y de primorosos fascículos, se encuentran secuestrados en los depósitos fiscales de la Aduana. En Ezeiza.
Los importadores, editores de ramos generales, tienen que pagar, aparte, el estacionamiento por tenerlos inútilmente depositados.
El alboroto trasciende la marginalidad de las cámaras respectivas. Y los importadores, con su negocio paralizado, no logran destrabar el conflicto.
La más larga

Cuentan que Jorge Coscia, el meritorio secretario de Cultura, intentó mediar, inspirado en su enorme prestigio. Pero-según la indagación- le corresponde no meterse.
“En el Comercio -para el morenismo-, la Cultura nada tiene que ver”.
Es otra pugna para saber quién tiene más larga influencia en el gobierno.
Pero detrás de la patriada de Moreno se encuentra, según nuestras fuentes, el eficaz lobby de los impresores locales. Nucleados en la Federación Argentina de Industriales Gráficos. La FAIGA.
“Es la banda de Morvillo, la que mete presión”, confirma otra Garganta.
Significa que FAIGA la tiene más larga que la CAP (es la Cámara Argentina de Publicaciones).
Para que se entienda: abundan los libros, amontonados en Ezeiza, que proceden de España, y que inspiran la acción constante del Embajador Estrella.
“Libros que jamás nadie va a publicar aquí”, confirman.
Consolidan la oferta cultural de detectadas librerías que trafican la vocación universalmente elitista.
Pero también hay centenas de miles de libros que proceden de Colombia, de Chile, de Uruguay. Y consta que algunas miles de publicaciones, con ilustraciones adorables, llegaron primorosamente impresas desde China. Se trata de otra vuelta de tuerca. La lícita ventajita de los editores argentinos. Los que prefieren imprimir, razonablemente, en el exterior. Por una cuestión de precio y, duele admitirlo, también de calidad.
“Es un 40 por ciento más barato imprimir en España, en Colombia, que aquí”, nos confirma otra Garganta.
Se entiende entonces la presión sectorial de FAIGA. Influye en el patriotismo editorial de Moreno. Y de su larga influencia.
Listas negras

“Ustedes traiganmé un proyecto de equiparación y dejen de quejarse y de j…”, les dijo Moreno, según nuestras fuentes, a los pudorosos representantes de las distintas Cámaras embocadas. Como la citada Cámara Argentina de Publicaciones. La CAP. la que nuclea a los editores valientes que suelen jugarse, fervorosamente, por la libertad de comercio. Pero que se suelen resistir, ante los atropellos, a “hacer denuncias” individuales. O unas miserables declaraciones. Por el temor a que Morenito les estalle de furia y les mande la AFIP. A través de la vía solidaria (y también patriótica) del recaudador Echegaray. Con el reflejo condicionado de una irritante “integral”.
O por el temor a que no puedan efectuar, en adelante, ningún embarque, nunca más. Ni para enviar o recibir.
Otros, más pragmáticos, van a los bifes, y no denuncian los atropellos, ni declaran nada, porque temen ingresar a la virtual lista negra. Les imposibilitaría el deporte cómodo de hacer negocios con el Estado. Venderles libros para los ministerios. O salvarse con las bibliotecas populares de la CONABIP.
“Por mí, vayan y compren calzoncillos en La Salada para exportarlos”, les dijo Morenito, inspirado para encontrar la solución. “Y exporten los calzoncillos, para compensar, como sea”.
Sostuvo Moreno, con su cuestionable hilaridad. Y ante la severa perplejidad, según nuestras fuentes, de camaristas venerables. De la magnitud de Di Marco. O del distante Ligtower. Incluso del distinguido señor Rubinzal.
Sistema Barter

Hasta el cierre del despacho, que se sepa, los importadores por conveniencia aún no optaron por adoptar la ética febril de los calzoncillos. O por algún otro mecanismo que determinado diplomático, de la zona euro, que toma a los argentinos con equivocada seriedad, denomina técnicamente “Sistema Barter”.
“Modalidad del viejo trueque que gustaba, Carolina, en los países del área soviética. Y también le gustaba a Hitler, pero no sirve para nada”.
Sin considerar aún el recurso de los calzoncillos de La Salada, nuestros importadores prefieren limitarse a la escenografía menos íntima del libro. Se disponen a preparar el proyecto que conforme, en parte, al hiperactivo Moreno. Y a los localistas confabulados de FAIGA.
Pero se tensó excesivamente el conflicto. Trasciende hacia la indolencia del ámbito diplomático.
Para impresionarlo al impenetrable Moreno, se pone en movimiento la acción conjunta de los embajadores de la Unión Europea. Están unificados, según nuestras fuentes, alrededor del embajador Estrella. Es el lúcido blogger de España. Y sobre todo alrededor de su activo consejero comercial, al que difícilmente logren cercarlo con las “integrales” de la AFIP de Echegaray.
“No es casualidad que Estados Unidos avance más”, confirma otra Garganta. “Que veten la renovación de créditos a la Argentina, en instituciones multilaterales”.
Sin embargo, el proverbial sentido de la diplomacia no alcanza, aún, para convencerlo a Moreno.
Fuentes anónimas, de la burbuja editorial, transmiten, en voz sigilosamente baja, que, de continuarse con las trabas comerciales, prospera la idea de abstenerse, en bloque, de participar en la próxima Feria del Libro de Buenos Aires.
Los camaristas se esfuerzan, temerosamente, en complacer a Morenito. Sugieren, a los editores, abandonar la conveniencia de imprimir los productos en el exterior. Los gráficos de la patria necesitan “defender sus fuentes de trabajo”.
Otra fórmula, aún en estudio, para equiparar la balanza comercial, consiste en incentivar las extraordinarias ventas de libros de los autores de la causa. Promover a los escritores subsidiados, para la exportación. Textos liminares de Osvaldo Bayer, Ricardo Forster, Aníbal Fernández, Horacio González, Vicente Battista, Sandra Russo, Orlando Barone, José Pablo Feinmann o Mario Goloboff. Y hasta del viajero frecuente Noe Jitrik. Y de otros choripaneros ligeramente conmovidos con la agencia de turismo que la señora Magdalena Faillace supo instalar en la cancillería de Timerman.
Son autores canónicos que, aparte de equilibrar la balanza comercial, pueden perfectamente imponerse entre los lectores europeos, hoy necesitados de conocer las claves secretas del modelo transformador. Para aplicarlas en regiones menos aventajadas del universo.

¿Y el Cuco dónde está?

[LEFT]por Leandro Palazzo

[/LEFT]
Cuántas veces se habló acerca de lo malvado y tétrico que es el secretario de Comercio Interior de la Nación, Guillermo Moreno. Un hombre, aparentemente sin escrúpulos, que avasalla a pobres empresarios y los amenaza en cada encuentro con cortarles la cabeza. Cuántas veces escuchamos las barbaridades que este funcionario del gobierno cometió durante su polémica gestión, en la que solo le importa hacer el mal. Guillermo Moreno es el demonio kirchnerista (Ojo, sólo para los que no lo conocen).

Cabe destacar, aunque es sabido, que su tarea al mando de la Secretaría de Comercio no es sencilla. Moreno tiene que lidiar constantemente con los intereses propios y ajenos, y eso no siempre es una tarea cómoda. A decir verdad, nunca es fácil. Su cargo es de vital importancia para que el mecanismo de la economía argentina marche correctamente, en el sendero de políticas que traza la Presidenta. Y en un mundo dominado por los intereses capitalistas, luchar para conseguir lo que se busca a nivel interno requiere de, como dirían los españoles, muchos cojones.

“Moreno es una topadora”. Esta contundente frase la dijo Eduardo Sturla, gerente general de una las fábricas de mayor producción para consumo interno del país, la emblemática Cristalería Rigolleau, ubicada en Berazategui, la capital nacional del vidrio. Si a la expresión con la que se inicia este párrafo la sacáramos de contexto – quizás eso harían otros medios – puede malinterpretarse fácilmente. Lo cierto es que Sturla lo dijo como una cualidad positiva del Secretario de Comercio, con el que trata habitualmente, y además agregó: “El secretario Moreno cuando se pone un objetivo, hace todo para concretarlo”.


La Cristalería Rigolleau produce la mayoría de las botellas de cervezas, licores y gaseosas; los recipientes de cafés, mayonesas y mermeladas; los frascos y elementos medicinales de casi todos los laboratorios; los recipientes de cocina y las vajillas, además de los cientos de productos de vidrio que poseemos los argentinos en nuestras casas, entre otras cosas. No es una empresa menor, su fundación data de 1882 y en su trayectoria atravesó numerosos gobiernos de distintos signos políticos e ideológicos. Por este motivo, la palabra de su gerente, que negocia desde 2006 mano a mano con Moreno, es una fuente calificada para hablar del peculiar Secretario.

“Nos hemos reunido en diversos contextos, por temas relacionados al aumento de los precios, incremento de producción, la situación de producción durante la crisis de 2009, entre otros motivos. Mantenemos un dialogo fluido, permanente. No se puede negar que es un funcionario particular, que sabe lo que quiere y avanza en esa dirección. Pero a su vez es muy serio, respetuoso, circunspecto. Al contrario de lo que se dice de él, es una persona con la que se puede dialogar, y para nosotros eso es muy importante, porque nos brinda respuestas sin problemas”, afirmó el empresario.

Desmitificar el personaje impuesto de funcionario-monstruo no parece importarle mucho a Guillermo Moreno, que mantiene más bien un perfil bajo y difícilmente responde a las numerosas acusaciones que se le adjudican a menudo. “Moreno tiene objetivos claros, es preciso y metódico, sabe lo que hace y hacia donde va. Cuando traza el objetivo, Moreno es una topadora”, esta es la declaración completa de Sturla, que para este 2012 avizora un buen año en calidad de producción y oportunidades, en consonancia con la “impronta característica de la fábrica a través de sus años”. Según estima el gerente de Rigolleau, gracias a las políticas de la Secretaría de Comercio, este año su producción crecerá un 30 % y les permitirá dar trabajo a 300 personas de forma directa. ¿Y el Cuco dónde está?

Yo, por lo menos, no culpo a Moreno, ni creo que sea un mal dirigente. Realmente no tengo herramientas para juzgarlo. Sí me parecen absurdas muchas medidas que se están tomando, y que con seguridad deben responder a políticas macroeconómicas que dependen más del Presidente o del Ministro de Economía. Si a Moreno le piden “conseguí que se vaya la menor cantidad posible de dólares”, el tipo va a hacer lo que esté a su alcance para conseguirlo.

Que tiempo hay que darle al modelo para que le den creditos blandos a las pymes para que fabriquen los productos que no hay??? por que creditos al 24% anual no son precisamente baratos

Ahora que salió la reforma de la carta del central preparate que se vienen los créditos más blandos que la marca del yorugua Díaz…

¿Para vos, de cuánto es la inflación real? De eso depende si el 24% es barato o no