Polo

No vi ningún tema sobre este deporte en el que somos potencia y apasiona a tantos argentinos. Así que, cualquier cosa relacionada al polo, las comentan acá

No vi ningún tema sobre este deporte en el que somos potencia y apasiona a tantos argentinos. Así que, cualquier cosa relacionada al polo, las comentan acá

La lógica no se dejó atrapar por las sorpresas. Fiel a su costumbre, por undécima vez consecutiva, La Ellerstina se convirtió en finalista del Abierto de Hurlingham. Con mucha contundencia, haciendo valer la diferencia de hándicap y la calidad de la caballada, derrotó a La Dolfina Polo Ranch por 14 a 7 y el próximo sábado, en la cancha 1 de Palermo, irá en busca del tetracampeonato en la edición 126° del segundo torneo más importante del mundo.

Pensado en los compromisos futuros, el cuarteto de General Rodríguez aprovechó la menor jerarquía del rival de este sábado para ensayar algunos cambios posicionales y darle rodaje a los mejores caballos. Y las cosas le salieron muy bien, aunque no dejó ser una sorpresa que Facundo, habitualmente back, ayer haya vuelto a jugar de 1, convirtiéndose en el goleador del partido. “Fue una decisión de todo el grupo. Para mí, Facu es el mejor N°1 de este deporte en todo el mundo y me pone orgulloso que lo refrende con goles”, expresó Pepe Heguy, uno de los técnicos junto a Héctor Guerrero, de la Z.

De la mano de Facundo Pieres, goleador del partido con nueve tantos (tres de penal), Ellerstina logró sacarse con mucha comodidad a un rival que siempre suele complicarlo. Desde el arranque dejó en claro la jerarquía de sus jugadores y logró mantenerse arriba en el marcador durante todo el partido. Más allá del gran trabajo de Diego Cavanagh y de Alejo Taranco, los de casaca blanca nunca pudieron descontar la diferencia de seis goles que le sacó la Zeta en el arranque del quinto chukker.

La Dolfina Polo Ranch, ilusionado con lograr la hazaña, trató de acortar la diferencia con todo en los minutos final del último chukker. Pero otra vez apareció Facundo Pieres y con tres goles de muy buena calidad sentenció el resultado 14 a 7 a favor de la formación con base en General Rodríguez. “No estábamos cómodo con el funcionamiento que veníamos teniendo y decidimos volver a las posiciones anteriores para ver si podemos llegar afilados a los compromisos que se nos vienen. Con Nico de 4 y yo mas suelto nos sentimos muy bien. Por suerte nos quedan dos finales antes de arrancar el Abierto de Palermo”, analizó Facundo.

En lo que va de la Triple Corona, el equipo de los Pieres viene desplegando un juego defensivo aún más sólido del que marca su ADN. La novedad es la menor contundencia que evidencia en su ataque. “Lo más impresionante es que no nos están pudiendo meter muchos goles. Nunca más de ocho o nueve”, confirmó Nicolás Pieres. “Es algo que nos propusimos: tratar de manejar nosotros el ritmo del partido, no enredarnos. Somos cuatro jugadores con características muy ofensivas y nos tuvimos que acostumbrar a marcar”, agregó, en consonancia, Polito.

Con el triunfo ante La Dolfina Polo Ranch, Ellerstina continúa invicto en la temporada (5 triunfos) y se aseguró por undécima vez consecutiva jugar la final del segundo Abierto más importante del mundo. El próximo sábado, en la cancha N°1 de Palermo, se enfrentará al ganador del duelo que hoy, desde las 16.30, protagonizarán La Dolfina y Las Monjitas. “No importa el rival, para salir campeones debemos ganarle al que sea”, expresó el capitán de la Z, Facundo Pieres.

Síntesis
Ellerstina Johor: Facundo Pieres 10 (7, dos de penal y uno de córner), Gonzalo Pieres (h) 9 (4), Pablo Pieres 10 (2) y Nicolás Pieres 10 (1). Total: 39.
La Dolfina Polo Ranch: Guillermo Terrera (h) 8 (1), Juan Britos (h) 8, Diego Cavanagh 8 (5, dos de penal y uno de córner) y Alejo Taranco 8 (1). Total: 32.
Ellerstina Johor: 2-1, 3-2, 6-2, 7-3, 9-3, 10-5 y 14-7.
Jueces: Guillermo Villanueva (h) y José I. Araya.
Árbitro: Gastón Lucero.

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Venia a poner la misma imagen jaj

https://www.lanacion.com.ar/deportes/polo/la-dolfina-fue-mejor-ellerstina-recupero-abierto-nid2305048

Único deporte donde cualquier campeonato argentino destruyen en mil pedazos al Mundial, que tiene un handicap reducido para que Argentina no los viole reiteradamente a todos.

Siempre me pareció un deporte interesante, más allá de lo elitista, lo que significa la cría de caballos de polo y la destreza que hay que tener arriba del mismo. Y me sorprende la grandísima diferencia que hacen los polistas argentinos contra el resto del mundo, porque no hay ni punto de comparación. Nadie podría formar tantos equipos con 40 de handicap como acá.

Me gustaría entender más el por qué de tanta diferencia cuando ingleses o norteamericanos tranquilamente podrían pelearnos si quisieran.

CAMPEONES CARAJO :cool:

La Dolfina no para de hacer historia: heptacampeón del Argentino Abierto de Polo de Palermo

En 2013 gritó “dale Campeón”. Un año después, ya se usó la palabra “bicampeón”. En 2015: “tricampeón”. Y en 2016 se empezó a complicar cuando llegó al “tetracampeón”. Un año después, en 2017, siguieron con la que cantaban los brasileros en el Mundial 2014: “¡Pentacampeón!”. Pero hay más: 2018, ¡Hexacampeón! Y lo que sigue, hay que buscarlo en Google: “¿Cómo se dice siete veces campeón?”. Y, más allá del término que utilicemos para definirlo, la respuesta es siempre la misma: La Dolfina campeón del 126 Argentino Abierto de Palermo por séptima vez consecutiva. Sí, ¡Heptacampeón! del torneo de polo más competitivo del planeta.

Y sí, el equipo de Adolfo Cambiaso, lo hizo de nuevo. Desde que decidió romper filas allá por 2011 con su anterior formación, el mejor jugador del mundo se propuso buscar al mejor back del planeta (Juan Martín Nero) y quizá a los mejores dos (David Pelón Stirling, el motor del equipo) y tres (Pablo McDonough) para armar este tremendo equipo de La Dolfina que sólo conoce una palabra: ganar.

Es que, sus números impresionan: los de Cañuelas llegaron a la final del Abierto con un sprint de 38 encuentros ganados y apenas uno perdido allá por 2012. Hoy ya pueden decir que jugaron 40 partidos en la Catedral del polo y apenas perdieron uno, con ocho títulos – ¡siete consecutivos!– en su haber. ¿De dónde sacan la motivación para seguir ganando? “Si vos jugás en Palermo no te queda otra que motivarte. Este es el torneo más importante de polo del mundo. Lo que pasa con La Dolfina es increíble, nunca lo hubiéramos soñado”, le dice David Stirling a Infobae. Y así fue.

A las 17 de este sábado nublado, las tribunas de la Cancha Uno de Liberador y Dorrego están repletas con más de quince mil personas. Se ven la caras La Dolfina y Ellerstina (los hermanos Facundo y Gonzalito Pieres, su primo Pablo alias Polito y Nicolás, el tercer hermano) igual que en once de las últimas trece finales. Como ocurre cada año, la Platea A hace fuerza por el batacazo aunque –también como casi siempre– va a terminar aplaudiendo a Adolfo Cambiaso. Enfrente, la Dorrego del lado de Libertador, repleta de uruguayos –motivados por el crédito charrúa, Pelón Stirling– que alientan a La Dolfina y los de la Z que se ubican más cerca de Cerviño.

¿El trámite del match? Un partido accidentado (con un par de caídas de Pelón, otra de McDonough y un tremendo golpe de Juan Martín Nero que vio como el cuarto clon de la histórica Cuartetera le pasaba por arriba) pero con un dominio de punta a punta de La Dolfina. Una para el futbolero: si tienen que elegir un equipo, los jugadores de La Dolfina se sienten identificados con el Barcelona. Y en ese esquema, Nero es el mejor Dani Alves posible; los del medio son Iniesta y Busquets y, obviamente, Adolfo Cambiaso no podría ser otro que Lionel Messi.

Aunque ayer, por momentos, fue un “Lionel” como en aquella final de Champions en Roma, jugando bien de 9, tanto que en muchas de sus anotaciones le tocó acompañar el final de la jugada. Vale decirlo, en esta tarde histórica, también jugó de back. De toda la cancha.

En el primer tramo, AC anotó cuatro de cinco goles para poner a su equipo cinco a uno. Y, más allá de un amague de Ellerstina por remontar (se puso a un punto) el primer tiempo terminó en un cómodo 9 a 5. En el chukker cinco, todo pintaba para paliza. Cambiaso seguía aprovechando contras y facturando al por mayor. Lo mismo que Pablo Mc Donough (que se quedaría con el MVP) y el partido pintaba para paliza con siete goles de distancia. Mientras en La Dolfina está todo claro, los primos hacen tripa y corazón para acomodarse lo mejor posible en la cancha. Lo primero es la familia, es cierto, aunque eso implique desperdiciar a un tremendo delantero como Polito Pieres para mandarlo al medio. “Tratamos de acomodarnos de la mejor manera y ellos vienen jugando así hace años”, marca la diferencia entre un equipo y otro, el capital de Ellerstina, Facu Pieres.

Pero en este clásico de clásicos (un espectáculo único en el mundo para el que cientos de millonarios programan sus vacaciones cada diciembre para visitar esta mítica cancha comparable con Wimbledon) las cosas nunca están dichas. Y en los últimos chukkers Ellerstina empezó a arrimar la bocha y terminan el sexto tiempo a tres goles de La Dolfina. Faltan tres minutos cuarenta para que se vaya el séptimo chukker y las tribunas se quedan sin respiración. Juan Manuel Nero lleva la bocha arriba de la Cuartetera 04 (sí, el clon de la famosa yegua de Adolfo Cambiaso que también desde ese lugar marca el timming de estos tiempos) cuando lo cruza Nico Pieres. Entonces la yegua se patina y no lo aplasta de milagro cuando sus cuatrocientos kilos vuelan por encima del back de La Dolfina que yace en el piso. Unos minutos después, Nero se va a bajar de la ambulancia para volver a la cancha pero enseguida se da cuenta que no puede seguir jugando.

Entonces se viene otra nota de color: el brasilero Rodrigo Ribeiro Andrade será el primer brasilero en jugar la final del Argentino Abierto de Palermo y hay tiempo para algo de jogo bonito. Cerca de la campana final, Adolfo Cambiaso habilita al carioca con un backhunder que pasa entre las patas de todos los caballos y Ribeiro anota su golazo en la final de Palermo. Acto seguido, el mejor jugador del mundo recupera la bola post throw in, la lleva durante 130 metros y, antes de anotar, tira una sutileza hacia atrás para que el brasilero marque el último gol del partido. El final es 16-12 y La Dolfina corre al palenque a celebrar como pocas veces. Se escuchan los redoblantes de una murga uruguaya, se canta “dale campeón” y se tirá champagne al techo. Es que, siete títulos consecutivos no es poca cosa. Y este equipo que en 2019 cumplió veinte años (y jugó 19 finales) no para de hacer historia.