Otro samurái cordobés espantó a un ladrón con su katana.

Esta vez, el sable era de madera.
Ocurrió a una cuadra del caso de la semana pasada, cuando un hombre hirió a tres ladrones que intentaron robarle. Esta vez, un instructor de aikido sacó de su casa, en plena madrugada, a un delincuente con su arma de entrenamiento. Las vueltas de la vida, diría alguien por ahí. A sólo una cuadra de la casa cuyo dueño se defendió del ataque de tres ladrones utilizando un sable japonés (katana) hace una semana, otro vecino cordobés utilizó el mismo arma para espantar a un delincuente.
El protagonista de esta nueva y particular historia se llama Angel y enseña artes marciales. Un delincuente quiso entrar a su casa y él se defendió con lo que tenía: una espada. Ocurrió a sólo una cuadra del episodio de la semana pasada.
“Esta mañana estaba durmiendo y escuchaba ruidos. Me desperté, no sabía lo que pasaba y encontré un sujeto rompiendo la ventana de mi domicilio. Le grité y lo amenacé con mi katana de madera como para que se fuera corriendo”, relató el hombre durante la entrevista con Canal Doce de Córdoba.
Instructor de aikido desde hace 20 años, Angel recordó el episodio vivido en el barrio la semana pasada: “La zona está totalmente liberada”, concluyó al respecto, luego de comentar otros tantos hechos de inseguridad sufridos por los vecinos de esa zona de la capital cordobesa.
De acuerdo a los primeros datos publicados por medios cordobeses, Angel practica aikido desde hace dos décadas y está entrenado para usar katanas, aunque en en su cassa sólo tenía una de madera que se utiliza para entrenamiento.
Diferente fue el caso del matrimonio asaltado la semana pasada. Tenían katanas reales, aunque como parte de los adornos de la casa, y provocaron todo tipo de heridas en los tres asaltantes.
“Practico hace 20 años aikido, soy instructor de una federación. Utilizamos katanas para defendernos de un ataque, pero no para matar a nadie. Lo mejor de todo, habiendo practicado artes marciales, es reducir a la persona sin dañarla, pero hay que estar en el momento. Es la vida de uno o la del otro”, dijo esta nueva víctima de la inseguridad que, cual película de acción, tomó la decisión de ir contra el ladrón, con los riesgos que eso implica.

Esta vez, el sable era de madera.
Ocurrió a una cuadra del caso de la semana pasada, cuando un hombre hirió a tres ladrones que intentaron robarle. Esta vez, un instructor de aikido sacó de su casa, en plena madrugada, a un delincuente con su arma de entrenamiento. Las vueltas de la vida, diría alguien por ahí. A sólo una cuadra de la casa cuyo dueño se defendió del ataque de tres ladrones utilizando un sable japonés (katana) hace una semana, otro vecino cordobés utilizó el mismo arma para espantar a un delincuente.
El protagonista de esta nueva y particular historia se llama Angel y enseña artes marciales. Un delincuente quiso entrar a su casa y él se defendió con lo que tenía: una espada. Ocurrió a sólo una cuadra del episodio de la semana pasada.
“Esta mañana estaba durmiendo y escuchaba ruidos. Me desperté, no sabía lo que pasaba y encontré un sujeto rompiendo la ventana de mi domicilio. Le grité y lo amenacé con mi katana de madera como para que se fuera corriendo”, relató el hombre durante la entrevista con Canal Doce de Córdoba.
Instructor de aikido desde hace 20 años, Angel recordó el episodio vivido en el barrio la semana pasada: “La zona está totalmente liberada”, concluyó al respecto, luego de comentar otros tantos hechos de inseguridad sufridos por los vecinos de esa zona de la capital cordobesa.
De acuerdo a los primeros datos publicados por medios cordobeses, Angel practica aikido desde hace dos décadas y está entrenado para usar katanas, aunque en en su cassa sólo tenía una de madera que se utiliza para entrenamiento.
Diferente fue el caso del matrimonio asaltado la semana pasada. Tenían katanas reales, aunque como parte de los adornos de la casa, y provocaron todo tipo de heridas en los tres asaltantes.
“Practico hace 20 años aikido, soy instructor de una federación. Utilizamos katanas para defendernos de un ataque, pero no para matar a nadie. Lo mejor de todo, habiendo practicado artes marciales, es reducir a la persona sin dañarla, pero hay que estar en el momento. Es la vida de uno o la del otro”, dijo esta nueva víctima de la inseguridad que, cual película de acción, tomó la decisión de ir contra el ladrón, con los riesgos que eso implica.

si no hay fotos de sangre y pedazos de piel colgando no tiene sentido.

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