[ Ole ] Nota a Astrada 16/01

“Tenemos que ser deportivo ganar”

Astrada confía en su River, habla del trabajo mental que viene haciendo con los más chicos, valora el aporte de los psicólogos pero reniega de la terapia grupal. Un Jefe imperdible.
EZEQUIEL COGAN | ecogan@ole.com.ar

¿Hablás muy seguido con Passarella?

-Lo necesario. Ahora, en estos diez días de pretemporada, hablo todos los días para saber si hay alguna novedad en cuanto a los refuerzos.

-¿Te sentís respaldado?

-Sí. Daniel me dijo: “Aunque pierdas diez partidos seguidos, conmigo no vas a tener ningún problema”. Yo le contesté que, primero, no pienso perder diez partidos y, segundo, que en el momento que vea que las cosas no funcionan, voy a ser el primero en descomprimir.

-Firmó Díaz y cerraron con Ferrero. ¿Le vas a pedir que rompa el chanchito para conseguir el refuerzo que falta?

-La situación del club hace que tengamos que seguir esperando, aunque no tengo dudas de que va a llegar el nueve que pretendemos. Los dirigentes saben que es necesario para potenciar al grupo. Es cierto que de la primera lista no tuve la posibilidad de traer a nadie y por eso debí ser más amplio. Quiero un jugador de experiencia que se pueda acomodar rápido.

-¿Por qué cuesta tanto?

-Porque no hay puntas. Fijate que todos terminan buscando un goleador y cuando se nombra a uno van tres equipos atrás. Entonces el jugador negocia con todos y va al que más le paga. No es que dice “quiero jugar en River pese a perder un 20% de dinero”. Está pensando más en la plata que en ponerse esta camiseta.

-¿Eso lo notás solamente con River?

-No, pasa en todos lados. Cambió el mercado y cambió la cabeza del jugador. Hoy los futbolistas pretenden jugar diez partidos bien para irse a Europa y estar salvados económicamente. Y muchas veces se apuran y terminan participando poco porque no están preparados para jugar en Europa. Por eso creo que el jugador tendría que ser un poquito más inteligente y pensar que si tiene que quedarse tres años en la Argentina y madurar, aunque el dinero no sea el mismo, lo debe hacer porque después durará más tiempo en Europa. Pero tiene mucha gente alrededor que lo confunde.

-¿Hablás de esto con los más chicos de River?

-Sí, hablo con ellos. Lo primero que hicimos fue meterles en la cabeza que no tienen que jugar un año en River sino que tienen que permanecer durante varios años y una vez que estén preparados, darles la posibilidad de salir.

-¿Y lo entienden?

-No sé si lo entienden… Lo que yo no quiero es que un jugador salga de las Inferiores y diga “mi ambición es jugar en tal equipo de Europa”. Tu ambición tiene que ser triunfar en River.

-¿Se vive con una carga distinta la previa a este torneo?

-River tiene la misma carga de siempre. No podemos estar entre los cinco últimos. Tenemos que prepararnos para estar peleando bien arriba, al menos hasta que falten dos fechas.

-¿No te asusta la posibilidad de tener que pelear por no descender?

-No pensamos en eso. El tema es encontrar una regularidad que hace tiempo no se consigue para lograr ese protagonismo que podemos tener. No es que nos vamos a conformar con ganar un partido, empatar al siguiente y perder el otro… Nuestra ambición es mejorar día a día. River tiene que ser deportivo ganar. Si estamos convencidos nos vamos a tener que olvidar de lo que es la palabra Promoción, la palabra descenso… Y al contrario: el ánimo será mejor y nos vamos a acostumbrar a lo que es pelear un campeonato.

-Vos ya tenés experiencia, pero los jugadores no y quizá les afecte de otra manera el tema del descenso.

-Hablamos permanentemente y lo que intentamos hacerles entender es que este grupo no es menos que nadie. Aunque sabemos que el gran problema de este plantel es que mentalmente termina siendo más débil que otros.

-¿Por qué?

-Por las situaciones que se fueron acumulando en los últimos tiempos en cuanto a resultados y a que en varios momentos no pudo sobrepasar la presión.

-Como que al primer golpe todo se derruba…

-Sí, sí. Totalmente.

-¿Y pensaste en sumar un psicólogo al grupo?

-Hay muchos chicos que están yendo por su cuenta y les fui viendo una mejoría importante. Yo no creo en la terapia grupal, pero si veo algún caso que necesita determinada ayuda, aconsejo que vaya al psicólogo y que a partir de ahí tenga una rutina semanal para salir del inconveniente que tiene y lo lleva a no rendir el domingo como en las prácticas.

-¿Por qué no crees en el psicólogo en conjunto?

-Porque tiene que ser una persona de mucha confianza. En dos o tres casos que hubo un psicólogo grupal terminó habiendo problemas. Al jugador le cuesta expresarse adelante del grupo y no termina de confiar en la persona en la cual tiene que descargar.

-¿Vos te analizás?

-Hoy no. Me analicé en un momento, después del secuestro de mi papá. Fui porque mi mujer me decía que yo tenía que sacar adelante el problema que había tenido: entonces, conté mi historia, cómo estaba, pero lo tomé como algo normal. No es que no crea, pero veía que no lo necesitaba. Soy una persona bastante positiva en cuanto a los problemas. Fui durante tres meses hasta que la psicóloga me dijo que no siguiera yendo porque ella me veía bien. Aunque eso no quiere decir que dentro de un mes, dos meses o un año tenga que ir.

-¿Cómo lo encontraste a Diego Buonanotte?

-Lo vi bien. El tema es que hay que estarle encima porque es muy complicado lo que le pasó y deberá sobrellevarlo por el resto de su vida. Por momentos tendrá altibajos y lo importante es contar con la familia y el apoyo de nosotros. Pero, claro, todo con la ayuda de un psicólogo.

-Ni pensás en cuándo podría volver a jugar.

-Eso es lo peor que se puede hacer con Diego. Yo no estoy pendiente de cuándo va a volver. Seguro que a él le hace bien estar con nosotros y por eso consultamos con el médico si podía venir a visitarnos… Ahora, Diego nos pidió viajar a Mar del Plata y vamos a ver con el doctor si es conveniente o no.

-¿Ortega es otro caso que hay que acompañar?

-A Ariel siempre se lo acompañó. Lo que tratamos de hacerle entender es que tiene que disfrutar el tiempo que le queda como jugador. Estando bien, él sigue siendo distinto. Cuando juega un buen partido, el día a día se le hace mucho más fácil. Tanto él como Marcelo (Gallardo) y Matías (Almeyda) son fundamentales para el grupo. Aunque hoy deberían estar disfrutando, no pueden porque sufren más que el resto este mal momento de River. Entre todos los que nacimos acá tratamos de potenciar a los chicos, que se enteren de cuál es la historia de River y se den cuenta la camiseta que visten.

-¿Te bancás la presión que puede significar llevar a Ortega al banco?

-Hay cosas que tengo que saber manejar. Yo sé que es una bomba de tiempo tener a Ariel en el banco. Pero si veo que Ortega no está mejor que otro, jugará el que esté mejor. Ya lo hablamos y él lo entendió. Nunca nos impuso el “yo tengo que jugar”; ni él ni Gallardo ni Almeyda.

-¿Quién elige capitán?

-El capitán acá es Gallardo, Almeyda u Ortega. El orden es indistinto, ellos no están pendientes. Pero sí, lo elijo yo porque sé la ascendencia que tiene cada jugador y lo representativo que puede ser. No es un problema ni una situación difícil de resolver.

-¿Y cuál fue la situación más difícil que tuviste como DT?

-La de Ameli y Tuzzio. Yo recién llevaba un año como entrenador y creo que ninguno está preparado para vivir eso. En su momento pensé en lo futbolístico, en lo que le podía servir a River, y no conseguimos nada. Si me pasara algo igual, hoy diría “no, primero el grupo”. El resto se acomoda. El grupo no.

“Tenemos que ser deportivo ganar”

Astrada confía en su River, habla del trabajo mental que viene haciendo con los más chicos, valora el aporte de los psicólogos pero reniega de la terapia grupal. Un Jefe imperdible.
EZEQUIEL COGAN | ecogan@ole.com.ar

¿Hablás muy seguido con Passarella?

-Lo necesario. Ahora, en estos diez días de pretemporada, hablo todos los días para saber si hay alguna novedad en cuanto a los refuerzos.

-¿Te sentís respaldado?

-Sí. Daniel me dijo: “Aunque pierdas diez partidos seguidos, conmigo no vas a tener ningún problema”. Yo le contesté que, primero, no pienso perder diez partidos y, segundo, que en el momento que vea que las cosas no funcionan, voy a ser el primero en descomprimir.

-Firmó Díaz y cerraron con Ferrero. ¿Le vas a pedir que rompa el chanchito para conseguir el refuerzo que falta?

-La situación del club hace que tengamos que seguir esperando, aunque no tengo dudas de que va a llegar el nueve que pretendemos. Los dirigentes saben que es necesario para potenciar al grupo. Es cierto que de la primera lista no tuve la posibilidad de traer a nadie y por eso debí ser más amplio. Quiero un jugador de experiencia que se pueda acomodar rápido.

-¿Por qué cuesta tanto?

-Porque no hay puntas. Fijate que todos terminan buscando un goleador y cuando se nombra a uno van tres equipos atrás. Entonces el jugador negocia con todos y va al que más le paga. No es que dice “quiero jugar en River pese a perder un 20% de dinero”. Está pensando más en la plata que en ponerse esta camiseta.

-¿Eso lo notás solamente con River?

-No, pasa en todos lados. Cambió el mercado y cambió la cabeza del jugador. Hoy los futbolistas pretenden jugar diez partidos bien para irse a Europa y estar salvados económicamente. Y muchas veces se apuran y terminan participando poco porque no están preparados para jugar en Europa. Por eso creo que el jugador tendría que ser un poquito más inteligente y pensar que si tiene que quedarse tres años en la Argentina y madurar, aunque el dinero no sea el mismo, lo debe hacer porque después durará más tiempo en Europa. Pero tiene mucha gente alrededor que lo confunde.

-¿Hablás de esto con los más chicos de River?

-Sí, hablo con ellos. Lo primero que hicimos fue meterles en la cabeza que no tienen que jugar un año en River sino que tienen que permanecer durante varios años y una vez que estén preparados, darles la posibilidad de salir.

-¿Y lo entienden?

-No sé si lo entienden… Lo que yo no quiero es que un jugador salga de las Inferiores y diga “mi ambición es jugar en tal equipo de Europa”. Tu ambición tiene que ser triunfar en River.

-¿Se vive con una carga distinta la previa a este torneo?

-River tiene la misma carga de siempre. No podemos estar entre los cinco últimos. Tenemos que prepararnos para estar peleando bien arriba, al menos hasta que falten dos fechas.

-¿No te asusta la posibilidad de tener que pelear por no descender?

-No pensamos en eso. El tema es encontrar una regularidad que hace tiempo no se consigue para lograr ese protagonismo que podemos tener. No es que nos vamos a conformar con ganar un partido, empatar al siguiente y perder el otro… Nuestra ambición es mejorar día a día. River tiene que ser deportivo ganar. Si estamos convencidos nos vamos a tener que olvidar de lo que es la palabra Promoción, la palabra descenso… Y al contrario: el ánimo será mejor y nos vamos a acostumbrar a lo que es pelear un campeonato.

-Vos ya tenés experiencia, pero los jugadores no y quizá les afecte de otra manera el tema del descenso.

-Hablamos permanentemente y lo que intentamos hacerles entender es que este grupo no es menos que nadie. Aunque sabemos que el gran problema de este plantel es que mentalmente termina siendo más débil que otros.

-¿Por qué?

-Por las situaciones que se fueron acumulando en los últimos tiempos en cuanto a resultados y a que en varios momentos no pudo sobrepasar la presión.

-Como que al primer golpe todo se derruba…

-Sí, sí. Totalmente.

-¿Y pensaste en sumar un psicólogo al grupo?

-Hay muchos chicos que están yendo por su cuenta y les fui viendo una mejoría importante. Yo no creo en la terapia grupal, pero si veo algún caso que necesita determinada ayuda, aconsejo que vaya al psicólogo y que a partir de ahí tenga una rutina semanal para salir del inconveniente que tiene y lo lleva a no rendir el domingo como en las prácticas.

-¿Por qué no crees en el psicólogo en conjunto?

-Porque tiene que ser una persona de mucha confianza. En dos o tres casos que hubo un psicólogo grupal terminó habiendo problemas. Al jugador le cuesta expresarse adelante del grupo y no termina de confiar en la persona en la cual tiene que descargar.

-¿Vos te analizás?

-Hoy no. Me analicé en un momento, después del secuestro de mi papá. Fui porque mi mujer me decía que yo tenía que sacar adelante el problema que había tenido: entonces, conté mi historia, cómo estaba, pero lo tomé como algo normal. No es que no crea, pero veía que no lo necesitaba. Soy una persona bastante positiva en cuanto a los problemas. Fui durante tres meses hasta que la psicóloga me dijo que no siguiera yendo porque ella me veía bien. Aunque eso no quiere decir que dentro de un mes, dos meses o un año tenga que ir.

-¿Cómo lo encontraste a Diego Buonanotte?

-Lo vi bien. El tema es que hay que estarle encima porque es muy complicado lo que le pasó y deberá sobrellevarlo por el resto de su vida. Por momentos tendrá altibajos y lo importante es contar con la familia y el apoyo de nosotros. Pero, claro, todo con la ayuda de un psicólogo.

-Ni pensás en cuándo podría volver a jugar.

-Eso es lo peor que se puede hacer con Diego. Yo no estoy pendiente de cuándo va a volver. Seguro que a él le hace bien estar con nosotros y por eso consultamos con el médico si podía venir a visitarnos… Ahora, Diego nos pidió viajar a Mar del Plata y vamos a ver con el doctor si es conveniente o no.

-¿Ortega es otro caso que hay que acompañar?

-A Ariel siempre se lo acompañó. Lo que tratamos de hacerle entender es que tiene que disfrutar el tiempo que le queda como jugador. Estando bien, él sigue siendo distinto. Cuando juega un buen partido, el día a día se le hace mucho más fácil. Tanto él como Marcelo (Gallardo) y Matías (Almeyda) son fundamentales para el grupo. Aunque hoy deberían estar disfrutando, no pueden porque sufren más que el resto este mal momento de River. Entre todos los que nacimos acá tratamos de potenciar a los chicos, que se enteren de cuál es la historia de River y se den cuenta la camiseta que visten.

-¿Te bancás la presión que puede significar llevar a Ortega al banco?

-Hay cosas que tengo que saber manejar. Yo sé que es una bomba de tiempo tener a Ariel en el banco. Pero si veo que Ortega no está mejor que otro, jugará el que esté mejor. Ya lo hablamos y él lo entendió. Nunca nos impuso el “yo tengo que jugar”; ni él ni Gallardo ni Almeyda.

-¿Quién elige capitán?

-El capitán acá es Gallardo, Almeyda u Ortega. El orden es indistinto, ellos no están pendientes. Pero sí, lo elijo yo porque sé la ascendencia que tiene cada jugador y lo representativo que puede ser. No es un problema ni una situación difícil de resolver.

-¿Y cuál fue la situación más difícil que tuviste como DT?

-La de Ameli y Tuzzio. Yo recién llevaba un año como entrenador y creo que ninguno está preparado para vivir eso. En su momento pensé en lo futbolístico, en lo que le podía servir a River, y no conseguimos nada. Si me pasara algo igual, hoy diría “no, primero el grupo”. El resto se acomoda. El grupo no.

Pierde 10 partidos seguidos y se lo cuelga de las bolas en el hall, que respaldo ni respaldo… que mire el tema del promedio.

va a tener que hacer magia el negro…

con 3 partidos seguidos que pierda, voy y le doy un voleo en el orto

y si son los 3 primeros… mamita

Aca perdes 2 seguidos y ya preparan la bota.

Rescato esto

-¿Eso lo notás solamente con River?

-No, pasa en todos lados. Cambió el mercado y cambió la cabeza del jugador. Hoy los futbolistas pretenden jugar diez partidos bien para irse a Europa y estar salvados económicamente. Y muchas veces se apuran y terminan participando poco porque no están preparados para jugar en Europa. Por eso creo que el jugador tendría que ser un poquito más inteligente y pensar que si tiene que quedarse tres años en la Argentina y madurar, aunque el dinero no sea el mismo, lo debe hacer porque después durará más tiempo en Europa. Pero tiene mucha gente alrededor que lo confunde.

-¿Hablás de esto con los más chicos de River?

-Sí, hablo con ellos. Lo primero que hicimos fue meterles en la cabeza que no tienen que jugar un año en River sino que tienen que permanecer durante varios años y una vez que estén preparados, darles la posibilidad de salir.

-¿Y lo entienden?

-No sé si lo entienden… Lo que yo no quiero es que un jugador salga de las Inferiores y diga “mi ambición es jugar en tal equipo de Europa”. Tu ambición tiene que ser triunfar en River

bueno…entonces que empiece a ganar hoy… bueno…bien por lo de empezar a ganar…

Para pretender que un pibe se quede años en River mínimamente hay que empezar por mostrarle un Club serio, hoy ninguno va a querer quedarse en un equipo que no juega ninguna copa internacional y en el local jugamos casi por la promo, y con el agravante que ni siquiera le pagan en término.