RIVER: ASI JUEGAN EL IDOLO Y EL MINICRACK
La doble B
[i]El Burrito y Buonanotte se buscaron 17 veces en la práctica de ayer, armaron un golazo, se sienten bien creando juntos y ya preparan la segunda función oficial: es el domingo, contra Gimnasia en La Plata.[/i]
El Enano anda de acá para allá con la vista en alto, relojeando hacia los costados, buscando. Se mueve, intenta no estacionarse. Pero donde se encuentre, observa y hace foco. Siempre en Ariel Ortega, su socio futbolístico, su compadre de la cancha de este River súper animado tras el superclásico, recargado de fútbol desde que Passarella se decidió a incluirlo a él, a Diego Buonanotte, para armar la doble B. Doble enlace. Doble fútbol.
La apuesta del técnico para el partido con Boca salió bien. Y, se sabe, todo lo que sale bien es palabra santa para el Kaiser, como ocurrió en su momento con el 4-4-2. Pero en este caso hay más que conformidad. La decisión es generosa para el espectáculo, atractiva al paladar negro del hincha, peligrosa para los rivales, productiva para el equipo y bien recibida por los intérpretes. “Para mí es un sueño jugar al lado de Ariel”, regala el menor, de 19 años. “Diego no se esconde, pide la pelota, tiene personalidad. Y recién empieza”, devuelve el ídolo de 33 años.
El pack reúne los mejores condimentos ante la necesidad de fútbol. Con ellos, River tiene gambeta, picardía y experiencia en el Burrito; y velocidad, habilidad y juventud en el Enano. Un diestro y un zurdo. Uno que juega por la gloria final y otro que busca lustre para el primer brillo. Los dos cuentan con la clase necesaria para asistir. La idea busca el equilibrio justo: no recargar el peso sobre el ídolo ni esperar el milagro del pequeño. “Nos entendemos, y eso que no jugamos tanto. Trato de buscarlo siempre porque él te soluciona todos los problemas”, describe Diego.
Es como dice. Ayer, en un nuevo ensayo en Ezeiza, compartieron casi una hora y demostraron que no es puro bla-bla. Buonanotte buscó nueve veces a Ortega (una no le llegó) y Ortega buscó ocho veces a Buonanotte: en dos de éstas la pelota quedó en los pies rivales y el Burrito se fastidió y se insultó. Una señal de que no le da lo mismo ganar o perder ni en las prácticas. Y un ejemplo.
La sociedad dio frutos en un par de dobles paredes y en la brillante asistencia del jujeño —en cortada entre los centrales— para el santafesino, que eludió a Ojeda y definió de zurda. La movilidad de ambos le quitó mayor protagonismo a la fórmula, aunque no efectividad: se buscaron con las miradas, llevaron marcas de un lado al otro y rotaron buscando espacios. Si bien el Burrito es, de los dos, el de más características de delantero, a la vez es quien más retrocede en busca de la pelota. Baja, a veces, hasta la posición de Ahumada. Recibe, descarga, sube, busca la devolución, pispea a Buonanotte y así va naciendo el fútbol de River. El Enano, mientras, ocupa alguno de los huecos del medio hacia arriba, especialmente por la derecha (como en el gol de ayer) pero también aparece por sorpresa y hasta termina de puntero izquierdo.
“Es así —explica Buonanotte—: yo juego al lado de él, je”. La broma tiene de fondo un enorme respeto. Y un profundo agradecimiento. Es que Ortega fue el que se acercó al Enano el viernes antes del superclásico para decirle que tenía chances de jugar. “Apoya mucho a los chicos”, reconoce Diego. “Que un ídolo como él le dé juego y confianza a uno que recién empieza es una satisfacción enorme. Tiene una humildad bárbara y nunca un gesto de egoísmo”, elogia sin pausa.
Elogios, enganches, fútbol. Es parte de la nueva sociedad de River. Doble B. Y satisfacción garantizada.
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Cruz al talento
El Jardinero, en una nota con un diario italiano, marcó al Enano: “Puede ser un gran jugador”.
El nombre de Diego Buonanotte empieza a cruzar las fronteras. Y sorprende el modo y hasta el protagonista del elogio. Consultado por el diario Corriere dello Sport sobre Lionel Messi, fue Julio Cruz quien mencionó las bondades del Enano. “Messi es la máxima figura del fútbol argentino”, arrancó el Jardinero, a quien enseguida le preguntaron por alguna aparición en el torneo local de un juvenil desconocido para el calcio. Y ahí fue cuando el delantero del Inter, que jugó y fue campeón en River, avisó: “Buonanotte es un verdadero talento y está perfectamente dotado para convertirse en un gran jugador”.
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Una camiseta firmada para el presidente
Néstor Kirchner recibió la visita de los dirigentes Pablo Singerman y Santiago Poblet, quienes le llevaron una plaqueta y una camiseta firmada por todo el plantel. El presidente, a pesar de ser hincha de Racing, recibió los regalos y felicitó por el triunfo ante Boca.
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Con buena memoria
Todos los jugadores se entusiasmaron con la idea de repetir la formación que le ganó a Boca. “Es importante para mantener la línea de juego”, resumió Ahumada.
Repetir es un ejercicio saludable en el fútbol. La memoria es proporcional al buen entendimiento de un equipo, a la sincronización, a la confianza. River vivió los últimos meses en una suerte de amnesia, cambiando nombres, olvidando hasta la formación de la semana anterior. Pero el superclásico añadió varios gigas de tranquilidad al disco rígido de este team. Passarella, entonces, se decidió a recordar a los 11 apellidos que consiguieron el gran triunfo del semestre. Y los jugadores, titulares y hasta suplentes, tomaron positivamente este gesto de buena memoria.
“Sirve para que nos conozcamos mejor”, asegura Nicolás Sánchez con la autoridad que le otorga ser quien más minutos jugó (1.206) en el semestre. “Te ayuda a estar equilibrado y mejor cubierto. Para mí es muy importante para mantener una línea”, aporta Oscar Ahumada. Incluso se les suma René Lima, quien quedó al margen de esta formación que se empieza a memorizar: “Para un suplente también es más cómodo entrar a un equipo que sabe a qué juega”.
Algunos de los problemas de River se vieron con lupa justamente por el círculo vicioso de la política de las modificaciones: el técnico ensayó cambios por bajos rendimientos, y los bajos rendimientos lo llevaron a necesitar más cambios. La causa y el efecto, entonces, se mezclaron confusamente en un equipo que careció de identidad. En los 14 partidos previos al superclásicos, se habían utilizado 26 futbolistas y sólo se había repetido la formación en una ocasión. Esta efímera continuidad tomó cuerpo tras el 5-0 a Vélez, pero, tres días después, la caída ante Arsenal volvió a anunciar más cambios.
Los protagonistas coinciden que no sólo hay que insistir con la formación superclásica. También, reincidir en el buen rendimiento. “Si jugamos como contra Boca, no está dicha la última palabra del torneo”, avisó Passarella tras el 2-0, y se le fueron sumando los referentes del plantel. Para repetir, eso sí, resta esperar a Falcao (Andrés Ríos lo reemplazó en la práctica), quien hoy llegará tras su participación en las Eliminatorias. Radamel no ingresó contra Bolivia, y tiene todas las chances para estar frente a Gimnasia. Para seguir en la buena (memoria).
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GRANDE CRUZ
GRANDE KIRCHNER
GRANDE ORTEGA
GRANDE BUONANOTTE