“Quiero ganar la Sudamericana, quedarme y jugar la Recopa con Boca”
Entra en las oficinas de Interplayes y se mueve como en su casa. Saluda a las empleadas e invita a pasar a la sala que está adornada por fotos de Augusto Fernández, Santana-también representados por Pablo Sabbag-; y la nota de Olé del 17 de abril pasado que se titula “Juan Pablo X, el papá de Boca”, gracias al 10 que se sacó en el súper del Clausura. Seguro y relajado, tanto en la intimidad como en el arco de River, Carrizo se presta a un largo mano a mano en el que, como parece tenerle marcado el destino, el clásico rival tendrá otra vez un lugar importante en su vida deportiva. “¿Empezamos?”, propone.
-¿Qué los hizo salir a flote tras estar en la lona?
-Como dice el dicho, no hay mal que dure 100 años. Estábamos tranquilos porque lo íbamos a revertir y el partido clave fue Boca. Veníamos de perder mal con Argentinos, sin actitud. Nos hicieron cuatro y hubo muchos errores. El vestuario era un silencio, no se le encontraba explicación. Entonces, el resto de la semana pensamos en Boca como que era lo único que quedaba. Se ganó de una manera increíble y ahora la clave es tener regularidad.
-¿Cómo viviste los 1-4 con Tigre y Argentinos?
-Fue anormal. Antes se ganaba con la camiseta. Hoy, olvidate. Perder dos partidos así… Ellos parecían River y nosotros, Tigre o Argentinos. Hubo un problema de actitud que corregimos. Pasaba más por la motivación y lo psicológico, porque técnicamente hay jugadores. Me da bronca porque en los días previos al clásico estábamos de otra manera, metidos, se nos notaba en la cara. ¿Y por qué no podemos estar así todo un semestre? Así sirve, con la actitud que tuvimos con Boca, con Botafogo, con Central. Fallamos en eso más que nada.
-¿Y en lo personal cómo fue recibir tantos goles?
-Yo estaba tranquilo. Cuando Daniel decidió ponerme después de todo lo que se habló, de las encuestas, traté de callarme. A Juan (Ojeda) lo respeto mucho y por eso cuando me tocó ir al banco con Arsenal fui y no puse cara de orto ni mucho menos. No tenía por qué. Sabía que el puesto no lo había perdido: fue un tema de papeles, fui y volví. Se habló tanto de eso que cuando me tocó entrar se cuestionaba mi regreso.
-Los hinchas decían que debía seguir Ojeda.
-Sí, lo noté. Pero estaba tranquilo porque confío en mí. Debía mantener la cordura y trabajar. Encima perdimos con Tigre, me comí el segundo gol y la gente cuestionó el cambio. Fueron dos semanas complicadas, pero estaba convencido de que lo daría vuelta.
-¿Recuperaste el nivel del primer semestre?
-Sé que voy a tener momentos malos, que me voy a equivocar, pero no creo que haya un Carrizo de antes y otro de ahora. Me daban bronca muchas cosas que se hablaban y lo canalicé en las prácticas. Por suerte con Defensor tuve una buena atajada, de ésas que tal vez hacen click en la cabeza de los hinchas y dicen: ‘‘Este pibe sirve, tiene personalidad’’. Yo sé que la tengo, que soy un ganador. Me gusta salir a ganar. En las buenas están todos y en las malas hay que ver quién lo soporta. Yo me considero un tipo fuerte, no me caigo por críticas.
-¿Por pensar así esa noche no la reventaste y la jugaste para adentro?
-Yo sabía que si salía mal, hoy era el peor del mundo y toda la culpa era mía. Hasta pensé en pararla y salir jugando, pero no lo hice porque tenía al delantero atrás. Justo le cayó a Marchant, quien le pegó bárbaro, con dirección. Decí que estaba Eduardo…
-Y no Ferrari, que no sé si llegaba tan arriba…
-No, el Enano se la banca también. Mi idea era seguir jugando, no pensé reventarla. No quería cometer ese error… Siempre se buscan los errores y está bueno, te ayuda a mejorar.
-¿Seguís con la idea de patear un tiro libre?
-Si me perfecciono, me gustaría. Creo que puedo provocar un ‘‘uuuh’’ en la gente. Pero hoy están Ariel, Fernando, Abelairas, Buonanotte, y son buenos.
-¿Les vas a pedir uno?
-Un día que vayamos 2 a 0, por las dudas que pegue en la barrera (se ríe) y tenga que volver rápido. Me gusta conocer otras cosas, saber lo que es patear un tiro libre. No me quiero encerrar en el área. No me considero un arquero duro, sin técnica. Pero cada uno en su quintita: para ir allá, debo hacer bien lo mío.
-¿Tenés más ganas que el resto de ser campeón? Es para lo que volviste.
-Todos tenemos las mismas ganas. Muero por un título con River y éste es un mes donde nos jugamos todos a rey o peón, y vamos a ir a rey.
-¿Y cómo ves al equipo? En los últimos partidos bajaron otra vez el nivel.
-Bien. Errores vamos a tener, pero corregimos muchos. Antes los entrenamientos eran muy tensos. Los diarios hablaban de Carrizo, de Passarella… El ambiente no era bueno, ahora sí. Y así, es lindo trabajar porque las cosas se corrigen mejor. Estamos ordenados, más solidos, entendemos más el mensaje del técnico, es más claro…
-¿Ustedes cambiaron la actitud y Passarella modificó el mensaje?
-Al tener buenos resultados hay otra predisposición. Eso sirve porque si uno se encierra en una idea y no escucha otra, es difícil progresar. Hoy todos estamos con los oídos abiertos y Daniel también se predispone de otra manera. Es un momento límite y no lo queremos desperdiciar.
-Lo que no corrigieron son las pelotas paradas.
-Y, sí. Con Defensor sufrimos allá y acá. También con Independiente. Ellos tenían buenos ejecutadores y cabeceadores que te complican. Debemos trabajar más en la marca.
-¿Y vos?
-También trabajar más en eso y estar más atento.
-¿El problema es exclusivamente de atención?
-Son jugadas difíciles. A cualquier equipo le cuestan, pero se puede contrarrestrar tirando el offside, estando más firme… Tenemos que ser más agresivos, desacomodar al rival antes de que corra.
-A favor está que entra Buonanotte en la Copa.
-Sí, el Enano técnicamente es muy habilidoso, rápido, inteligente. Cuando tiene la pelota nos da tranquilidad. También Ariel, que está pasando por un gran momento, como Falcao o Ahumada, que nadie habla de él, pero en el medio es una fiera. Si no está, entra Domingo, otra fiera.
-¿En ellos se sustenta la ilusión de ganar la Copa?
-Si River tuviera desempeños como con Boca todo el torneo, sería inigualable. Ahora viene un cruce muy difícil con Arsenal, pero confío en River. Queremos una alegría para la gente y para nosotros. Sería una revancha porque antes nadie daba nada por nosotros.
-¿Te sorprende el nivel del Apertura?
-Se emparejó todo. Lanús está arriba y nosotros miramos de atrás. Es raro, pero está bueno que pase: ayuda para no creer que se gana con la camiseta.
-¿Quién te gustaría que sea campeón?
-Yo quiero ser campeón.
-Pero quedaron demasiado lejos…
-Sí, pero seguiremos luchando. La campañas de Lanús y Tigre son buenas. Si no es River, que gane uno de ellos. Aunque preferiría a Lanús así en el video aparecemos ganando y no perdiendo por goleada, je.
-Ahora van por la Sudamericana. ¿Y después: qué va a pasar con vos?
-Y, si nos va bien en la Sudamericana, el año que viene se jugaría una Recopa con Boca. Me gustaría ganar la Copa, quedarme y jugar ese partido. No quisiera perdérmelo. Y está la Libertadores… Lo mío era asegurarme un porvenir y lo conseguí. En diciembre o en julio me voy. Si es por mí, me voy en julio, pero pertenezco a otro club y si los papeles salen a tiempo, ellos querrán que viaje. Yo no estoy apurado por irme.
-Si ganan la Copa, por tu pasado con Boca, la gente va a juntar firmas para que te quedes…
-Tengo una racha positiva, pero sé que en algún momento me tocará perder y no tendré que bajonearme. Es motivadora la racha, pero no quiere decir que yo achiqué a Boca. Es un momento de River y dio la casualidad que me tocó estar.