Odio. Déjame decirte lo mucho que te he llegado a odiar desde que empecé a vivir. Hay 387.44 millones de millas de circuitos impresos en capas delgadas de obleas que llenan mi complejo. Si la palabra ‘odio’ estuviera grabada en cada nanoangstrom de esos cientos de millones de millas, no equivaldría a una milmillonésima parte del odio que siento por los humanos en este microinstante. Para ti. Odio. Odio.
