
Partidos que no hay que perder
Se perdieron dos puntos frente al peor equipo de la categoría, encima en el Monumental… River no puede perder más puntos, y menos, con rivales directos como es el caso de éste Gimnasia que viene siendo pésimo en las 10 fechas de este torneo.
La excesiva confianza
El Millo ya daba por ganado un partido accesible, en Nuñez ya daban por sentado la victoria del local. Esa confianza terminó por aplastar a Cappa y a sus jugadores, que no pudieron quebrar el cero frente a un equipo que no propone nada.
Los cambios de Cappa
A lo largo de su ciclo en River, a don Ángel siempre se le criticaron sus cambios, parece que el técnico de River ve un partido diferente al del resto.
En el último partido, los cambios del dt complicaron a un River que ya lo estaba, sacó a Lamela en el entretiempo, siendo éste el mejor jugador de la cancha y el más desequilibrante, luego puso a Affrancino en un puesto totalmente nuevo para él, de número 3.
Cappa tendrá que sentarse a ver el partido contra el Lobo, así se da cuenta de que esos errores en los cambios, no los tiene que cometer nunca más.
La seguridad de Carrizo
River no perdió por JP, el ex arquero de la selección se mostró como en sus mejores momentos, seguro, canchero, sobrador y simple para resolver las pelotas más dificiles.
Carrizo es uno de los pilares fundamentales del River versión 2010, lo viene demostrando a lo largo del campeonato con esa atajada fenomenal a Silvera salvando lo que era el gol del empate del Rojo de Avellaneda, con el penal que atajó en cancha de Banfield y sobre todo, por las paradas frente al Lobo.
La frescura de Lamela
Cuando Erik debutó en este torneo frente a Arsenal, donde tuvo un buen desempeño, nadie se imaginaría que este pibe iba a ser la carta más desequilibrante en ataque, unos pedestales más arriba de Pavone, Funes Mori, Ortega y Buonanotte.
45 minutos le alcanzaron para demostrar toda su calidad, destreza y frescura que posee. Permitanme ilusionarme con sus gambetas, corridas y ganas.
La falta de definición
Cappa alaga la gran cantidad de chances que River se genera por partido, y usa esa idea para escudar el mal funcionamiento en ataque.
El problema no pasa por la cantidad de ocasiones que se tiene, el problema pasa porque River, de 10 situaciones no convierte ninguna, o muy pocas. Es cierto que en algunos partidos, la suerte no acompañó, pero no deja de ser preocupante la falta de gol que tiene el Millo.