Gorosito me colmó las pelotas… Las pelotudeces que dice son inigualables, además de que no puede armar una puta formación, ni mantener una idea de juego… Pero fuera del equipo, es un pelotudo por lo que dice y por lo que también no dice, porque calla en situaciones en las que no debería callar, y cuando no calla, dice cualquier huevada… Se compara con Dios, eso es imperdonable, no podés decir que no tenés unanimidad porque es imposible, porque Dios tampoco la tuvo… es imperdonable. El resto, puro cassette…
“Si ni Dios tuvo unanimidad…”
Aunque aceptó que hay directivos que no lo quieren, Gorosito aseguró que tiene el respaldo del presidente Aguilar y el aval de Israel y Cuiña, la cúpula de River, y que se quedará a cumplir su contrato hasta diciembre. “Por mi cabeza no se me cruza irme”, avisó. Además, dijo que está todo bien con el plantel y bancó a la gente.
Tomó el micrófono con la seguridad del alumno que está frente a la mesa de examen pero que, desde antemano, conoce lo que le preguntarán. Así, las respuestas, por más duras que parezcan, habrán pasado por el tamiz de la falsa sorpresa. Néstor Raúl Gorosito sabía lo que se le venía. Arrancó la temporada con refuerzos de signos interrogantes, dos derrotas (1-2 ante Lanús por la Sudamericana, 0-2 contra Banfield por el Apertura), jugadores disconformes por no jugar, jugadores armando valijas con la competición comenzada y, tal vez lo peor, con el fantasma de la renuncia dando vueltas… Sin embargo, Pipo clavó los rumores en el ángulo. Su discurso, sólido y bien armado por él, lo dejó bien parado sobre una cornisa de club grande, esas que mantienen la estructura según la marcha de la presión interna…
“En ningún momento pensé en renunciar. Por la cabeza no se me cruza irme”, arremetió en Ezeiza tras la primera pregunta, en un set de prensa atiborrado. Ya habían pasado los 35 minutos de monólogo con el plantel. También el fútbol reducido (ya sin Ortega ni Augusto Fernández, quien se retiró temprano para terminar de negociar su pase al Saint Etienne). Sí, a pesar del bla bla bla, de los insultos de la popular riverplatense en el Sur del Gran Buenos Aires, del descontento de buena parte de la Comisión Directiva, Pipo se hizo fuerte. Bah, se arropó en los dirigentes de peso. “Por lo menos, José María (Aguilar), Mario (Israel) y Fito (Cuiña) me manifiestan el apoyo de forma constante. Son los que me fueron a buscar… Me dicen que trabaje tranquilo, que tengo que cumplir el contrato hasta diciembre”, aseguró.
Dice Gorosito haber entendido el estado de situación. Lo politizó. Aunque no le dio mucha importancia al boca de urna… “Uno sabe. En el fútbol se sabe todo. Uno no puede tener unanimidad. No la tuvo Dios, menos la voy a tener yo. Habrá mucho de estas cosas. Es época de elecciones”, manifestó.
Y quiso dejar en claro que, aun con el enojo de Buonanotte por no jugar el domingo, con el plantel está todo bien. “Hablamos en mitad de cancha. Cosas nuestras, cosas del grupo que deben quedar ahí. Yo siento el apoyo de ellos. Siento que tenemos una buena relación. Después, el que juega y el que no juega… Cuando yo era jugador y no jugaba no estaba contento. Lo malo es que trascienda…” Igual, le tiró flores a la gente, la misma que atacó de palabra a los jugadores desde el tablón. “A la hinchada no hay nada para reclamarle. Recibió muy bien al equipo. Después, lógico, si perdés…”, sumó.
OK. Clarito. Hasta diciembre… Y si el domingo contra Chacarita… ¿Se entiende, no? “Cualquiera hubiese sido el resultado contra Banfield o contra Lanús, a Chacarita igual había que ganarle. River siempre tiene que ganar. El resultado anterior no te cambia nada. Ganar ganar ganar. Así es el fútbol argentino…”, reflexionó Pipo. Creyó que el examen lo tenía aprobado.
Por su parte, la redacción de Olé, una mierda… como siempre…