El “Chori” Domínguez explotó porque Passarella se esconde
Le llegó el tiempo a Funes Mori, injustamente resistido y proyecto de crack, de tener la suya en un partido así con un gol clave. Luego de una semana en la que el ciclotímico de Almeyda juntó a los referentes para decirles que se sentía solo y que se iba luego del campeonato, se arrepintió: ganó Quilmes y ahora se tiene fe. De ahí, el “estamos solos” del Chori Domínguez contra todos menos el grupo, cuerpo técnico incluído
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[b]Ese "estamos solos" del [/b][i][b]Chori[/b],[/i] uno de los que no sintió la pelota como si fuera fuego contra el Boca correntino, f[b]ue contra la dirigencia y la gente[/b]. Es injusto que el [i]Chori[/i] se sienta como verdad a medias: [b]Passarella y su grupo estuvieron lejos en toda esta increíble situación[/b] (salvo Turnes y algunos más). Pero [b]la otra mitad de la denuncia involucró a la gente[/b], que lleva años de frustración y sufrimiento adentro. [b]El [i]Chori[/i] no fue partícipe del fatídico 26 J pero los hinchas realmente no pueden más[/b]. Y vivieron el 2-1 frente a Boca Unidos como si fuera un partido de esos que no se olvidarán. [b]Será quizás el del famoso medio ascenso en el futuro. [/b]
El gol de Funes Mori fue gritado como pocos. No se recuerda en el Monumental semejante desahogo en los últimos años. Ni el gol de Maidana a Boca. Es que el del “Melli” fue el primero que River liga a favor y gana sin merecer, jugando mal y luego de recibir el enésimo empate casi sobre el final. Y puede llegar a ser el que permita la vuelta a casa, al lugar del que River no se debió ir si no hubieran existido un tal José María Aguilar y un Daniel Alberto Passarella.
El Chori habló en caliente y es verdad que la presión de la gente es terrible, que hace que las piernas pesen y que los jugadores jueguen a toda velocidad sin pensar para olvidar lo que está pasando. Y así los correntinos lo perdonaron, y en una por primera vez la pierna de Vega lo salva del cadalso.
Es imperioso que se entienda que el ámbito de la gente es el estadio. No tienen un día a día con los jugadores y menos con los dirigentes, que cavan pozos y se esconden en las malas. Las explosiones que sufrieron Cavenaghi con la San Martín hace 45 días y la del Chori el domingo son lógicas. Muy lógicas. Ellos volvieron porque quisieron, a pesar de un presidente que no los quiere. Pero la gente se muestra en la cancha con los partidos, no en foros universitarios teóricos de 8 horas a cero revolución. Tienen razón todos.
River debería respetar a sus ídolos (por ahí deambula Ortega rogando el partido despedida) y mantener a Cavenaghi y Domínguez.
Pero Passarella parece querer ser la tapa del gran libro del escritor paraguayo Augusto Roa Bastos: “Yo el Supremo”.
Si River sube aparecerá, si no se convertirá en el mejor de los fantasmas. Se siente por encima de River: los enojos de los delanteros que vinieron por menos a Núñez con el equipo en la segunda categoría, se deberían reeenviar a quien corresponde. Y los de la gente también.
Pero ellos sólo se encuentran cara a cara en el Monumental, y ahí hay alguien que no está.
[b]Gonzalo Mozes
El “Chori” Domínguez explotó porque Passarella se esconde – PlayFútbol
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En algunas cosas no coincido pero bastante acertada la nota.
