futuro jefecito?

Sábado en la Quinta. Miércoles en la Reserva. Y al otro sábado en la Primera. Así sucedió la semana de Fabio Giménez. Una semana que culminará esta tarde, en su avant premiere en el fútbol grande. “Ya estar entre los concentrados es tremendo. Hasta hace poco pensaba que esta posibilidad no me llegaría nunca. Sería lo mejor que me pasó en el fútbol”, resume el protagonista de la historia, el pibe de 18 años que jugará de cinco ante Lanús.

Los que conocen a Giménez le tienen una fe ciega para este desafío. Su impetú es contagioso. “Me gusta meter”, declara con brillo en los ojos. Meter es parte de su lema, su vocación y el placer de quien traba con los huesos. “Eso a veces me trae un par de dolores. Sufro bastante los golpes, los pisotones y las hinchazones en los tobillos, pero trato de llevarlo de la mejor manera”.

-'Y estás preparado para meter en Primera?

-Ojalá. Me había puesto como objetivo jugar un par de partidos en Reserva antes de fin de año. Estoy entusiasmado y sorprendido, pero a la vez trato de mantener la tranquilidad.

-'Tenés algún referente con el cual te podrías comparar en la cancha?

-Y… Con Masche. Pero es difícil jugar como ese monstruo. Ojalá algún día sea la mitad de Mascherano. También me identifico con los otros cinco clásicos de River, como Astrada y Ahumada.

De 1,76 de altura, 79 kilos, rubio, macizo y con un aire a Nico Domingo, Giménez sostuvo su crecimiento en la pierna fuerte y en una personalidad granítica. Por algo es el capitán de la Quinta y llegó a lucir la cinta en Reserva. Por lo mismo, en su breve paso en Inferiores llegó a ser citado al Sub 17 y Sub 20.

Pero no fueron sencillos sus días en River. Llegó en agosto del 2006 y recién pudo fichar en marzo del año pasado. Estuvo una temporada en la Sexta de Monarriz, un tiempo en la Quinta de Valiño y, hace tres meses, casi se va al Maccabi Haifa. “El pase se cayó porque no se pudo gestionar mi préstamo, porque era menor. Menos mal”, se alivia.

La noticia sobre su inclusión en la lista de concentrados la recibió el jueves, en el predio de Ezeiza, desde la voz del Guly. “A la primera que llamé fue a mi vieja -cuenta-. Y se me largó a llorar”. Esas lágrimas cruzaron casi todo el país: la familia de Fabio vive en Puerto Madryn. Allí, en el barrio Comercio Uno, empezó su trayectoria de mediocampista. Primero estuvo en la Escuela Jota Jota Moreno, soñando con viajar algún día a Buenos Aires, compartiendo esa ilusión con un papá que no está desde el 2003 y decidido a dejar todo por el fútbol. “Un día dije que iba a ser jugador. Es un camino largo. Quiero cumplirlo”.

Sábado en la Quinta. Miércoles en la Reserva. Y al otro sábado en la Primera. Así sucedió la semana de Fabio Giménez. Una semana que culminará esta tarde, en su avant premiere en el fútbol grande. “Ya estar entre los concentrados es tremendo. Hasta hace poco pensaba que esta posibilidad no me llegaría nunca. Sería lo mejor que me pasó en el fútbol”, resume el protagonista de la historia, el pibe de 18 años que jugará de cinco ante Lanús.

Los que conocen a Giménez le tienen una fe ciega para este desafío. Su impetú es contagioso. “Me gusta meter”, declara con brillo en los ojos. Meter es parte de su lema, su vocación y el placer de quien traba con los huesos. “Eso a veces me trae un par de dolores. Sufro bastante los golpes, los pisotones y las hinchazones en los tobillos, pero trato de llevarlo de la mejor manera”.

-'Y estás preparado para meter en Primera?

-Ojalá. Me había puesto como objetivo jugar un par de partidos en Reserva antes de fin de año. Estoy entusiasmado y sorprendido, pero a la vez trato de mantener la tranquilidad.

-'Tenés algún referente con el cual te podrías comparar en la cancha?

-Y… Con Masche. Pero es difícil jugar como ese monstruo. Ojalá algún día sea la mitad de Mascherano. También me identifico con los otros cinco clásicos de River, como Astrada y Ahumada.

De 1,76 de altura, 79 kilos, rubio, macizo y con un aire a Nico Domingo, Giménez sostuvo su crecimiento en la pierna fuerte y en una personalidad granítica. Por algo es el capitán de la Quinta y llegó a lucir la cinta en Reserva. Por lo mismo, en su breve paso en Inferiores llegó a ser citado al Sub 17 y Sub 20.

Pero no fueron sencillos sus días en River. Llegó en agosto del 2006 y recién pudo fichar en marzo del año pasado. Estuvo una temporada en la Sexta de Monarriz, un tiempo en la Quinta de Valiño y, hace tres meses, casi se va al Maccabi Haifa. “El pase se cayó porque no se pudo gestionar mi préstamo, porque era menor. Menos mal”, se alivia.

La noticia sobre su inclusión en la lista de concentrados la recibió el jueves, en el predio de Ezeiza, desde la voz del Guly. “A la primera que llamé fue a mi vieja -cuenta-. Y se me largó a llorar”. Esas lágrimas cruzaron casi todo el país: la familia de Fabio vive en Puerto Madryn. Allí, en el barrio Comercio Uno, empezó su trayectoria de mediocampista. Primero estuvo en la Escuela Jota Jota Moreno, soñando con viajar algún día a Buenos Aires, compartiendo esa ilusión con un papá que no está desde el 2003 y decidido a dejar todo por el fútbol. “Un día dije que iba a ser jugador. Es un camino largo. Quiero cumplirlo”.

hay que ver como juega.

hasta ahora vamos perdiendo 1-0

porque merlo espera que le llegue la pelota al pie y se frene sola.
y vega que no marca el primer palo.

encima me parece que ya lo amonestaron

Por que son tan LO PEOR?

Que ganas de hacerme calentar que tienen eh en serio

Lo mismo con gonzalo gil AA FUTURO CRESPO?

paren un poco dios si ya de por si el hincha de futbol es pasional el hincha de futbol ARGENTINO es 10 mil veces peor

de seguro juega mal este partido y ya todos tirandole mierda

Pinta bien, aunque sea los cambios de frente los hace correctamente y tiene buena ubicación.