Futbol, periodistas y representantes

Esta columna es de un jugador uruguayo que jugo en nueva chicago y comenta algo interesante sobre el mundo del futbol y de la relacion de los representates y los periodistas…Es una historia interesante


Cuando volví del Cruz Azul de México en el año 2004, pasé por Peñarol y luego me fui a jugar a Nueva Chicago de Buenos Aires. El Torito de Matadero, así le llaman al equipo del barrio de la carne, acababa de descender a la B Nacional de dicho país y necesitaba imperiosamente volver a la A. Al menos eso fue lo que me dijo el presidente a la hora de contratarme.
Armaron un gran equipo con muchos jugadores de renombre, y yo.
Gracias a mi trayectoria, venía de jugar en un equipo grande de México y en uno de los más grandes de Uruguay, se había cernido mucha expectativa sobre mí.
Comenzó el campeonato y jugué los primeros dos partidos para el olvido. La gente comenzaba a rumorear si yo realmente estaba para ser titular. En el tercer partido anduve un poquito mejor pero todavía distaba mucho de ser ese jugador que la gente esperaba y que, debo reconocer, nunca llegó en todo el año.
Pero en la cuarta fecha, tuve un segundo de inspiración, tomé la pelota y corrí con ella hacia el arco, me enfrenté al arquero, se la toqué por un costado y éste me derribó haciendo que el árbitro se llevara el pito a la boca sancionando el penal.
Fue lo mejor que hice en el partido y yo creo que en el año. La máxima pena la ejecutó un coterráneo, Uriel Pérez, y con ese gol ganamos el partido uno a cero.
En lo personal, creo que ese había sido el peor partido que había jugado de los cuatro que llevaba. Tan solo me habían hecho un penal, luego había perdido todas las pelotas y la gente en el estadio había reiniciado los rumores de si yo debía ser titular o salir del equipo.
Esto lo escuchó el representante argentino que me había llevado allí diciéndole al presidente de la institución: “ Este pibe uruguayo es un fenómeno, te hace gambetas y goles como ninguno” Una mentira importante, ja!. Pero el presiente mordió el anzuelo y mi representante logró que me pagaran un salario más que digno.
Luego del partido, salí del estadio y me estaba esperando con cara sonriente.

  • Buena, Dani –festejaba- grande fenómeno.
    Yo estaba con bronca. Había jugado mal y venía jugando, a mi juicio, cada vez peor.
  • Pero fui lamentable –me quejé- de hecho me sacaron a los veinte minutos del segundo tiempo.
  • No pasa nada –contestó- dejame a mí que esta semana te llevo al estrellato.
    Resultó ser que mi representante tenía amigos periodistas y estos se ofrecían favores mutuamente.
    Esa noche me llamó al celular: “Dani, mañana compra el diario tal que ya hablé con un amigo. Vas a ver”.
    Al otro día me levanté temprano y salí al quiosco a comprar el diario. El amigo de mi representante no había ido al partido pero igual aseguraba que yo había sido el mejor jugador, y me había puesto 8 puntos. Decía: “Gracias a la endemoniada velocidad del uruguayo, Nueva Chicago consiguió los tres puntos en Matadero”. No mencionó en ningún momento que me habían sacado de la cancha y mucho menos que la gente me cuestionaba severamente si yo debía ser titular en ese equipo.
    Durante la semana, mi representante armó notas con amigos periodistas que me ponían por las nubes. Ese jueves salió una nota con el titulo: “Pichón de Alzamendi”. Pobre hormiga, yo estaba jugando espantoso.
    Mi representante me llamó el viernes y me dijo: “Dani, esto es así, la prensa manda. Ya estoy escuchando comentarios de que el uruguayo Baldi anda volando. La gente lee la prensa y se olvida de si realmente jugaste bien o mal”.
    Yo no lo podía creer. Estaba en uno de mis peores momentos.
    Al domingo siguiente, cuando salí a jugar, increíblemente fui uno de los jugadores más aplaudidos.
    Ahora pienso, ¿qué locura, no? Por suerte acá en Uruguay no tenemos representantes que manejen medios de comunicación ni tengan periodistas amigos.
    ¿Qué? ¿Por qué me miran así?

Un mundo poco conocido IV - Daniel Baldi www.freeway.com.uy

Daniel BaldiDaniel Baldi, jugó al fútbol en Uruguay, México e Italia. Actualmente es entrenador de fútbol y promueve la formación integral de los futbolistas en diversos proyectos. Escritor, tiene nueve libros publicados, entre ellos “La Botella F.C.” y “Mi mundial”, libro de oro 2010 y 2011.

Esta columna es de un jugador uruguayo que jugo en nueva chicago y comenta algo interesante sobre el mundo del futbol y de la relacion de los representates y los periodistas…Es una historia interesante


Cuando volví del Cruz Azul de México en el año 2004, pasé por Peñarol y luego me fui a jugar a Nueva Chicago de Buenos Aires. El Torito de Matadero, así le llaman al equipo del barrio de la carne, acababa de descender a la B Nacional de dicho país y necesitaba imperiosamente volver a la A. Al menos eso fue lo que me dijo el presidente a la hora de contratarme.
Armaron un gran equipo con muchos jugadores de renombre, y yo.
Gracias a mi trayectoria, venía de jugar en un equipo grande de México y en uno de los más grandes de Uruguay, se había cernido mucha expectativa sobre mí.
Comenzó el campeonato y jugué los primeros dos partidos para el olvido. La gente comenzaba a rumorear si yo realmente estaba para ser titular. En el tercer partido anduve un poquito mejor pero todavía distaba mucho de ser ese jugador que la gente esperaba y que, debo reconocer, nunca llegó en todo el año.
Pero en la cuarta fecha, tuve un segundo de inspiración, tomé la pelota y corrí con ella hacia el arco, me enfrenté al arquero, se la toqué por un costado y éste me derribó haciendo que el árbitro se llevara el pito a la boca sancionando el penal.
Fue lo mejor que hice en el partido y yo creo que en el año. La máxima pena la ejecutó un coterráneo, Uriel Pérez, y con ese gol ganamos el partido uno a cero.
En lo personal, creo que ese había sido el peor partido que había jugado de los cuatro que llevaba. Tan solo me habían hecho un penal, luego había perdido todas las pelotas y la gente en el estadio había reiniciado los rumores de si yo debía ser titular o salir del equipo.
Esto lo escuchó el representante argentino que me había llevado allí diciéndole al presidente de la institución: “ Este pibe uruguayo es un fenómeno, te hace gambetas y goles como ninguno” Una mentira importante, ja!. Pero el presiente mordió el anzuelo y mi representante logró que me pagaran un salario más que digno.
Luego del partido, salí del estadio y me estaba esperando con cara sonriente.

  • Buena, Dani –festejaba- grande fenómeno.
    Yo estaba con bronca. Había jugado mal y venía jugando, a mi juicio, cada vez peor.
  • Pero fui lamentable –me quejé- de hecho me sacaron a los veinte minutos del segundo tiempo.
  • No pasa nada –contestó- dejame a mí que esta semana te llevo al estrellato.
    Resultó ser que mi representante tenía amigos periodistas y estos se ofrecían favores mutuamente.
    Esa noche me llamó al celular: “Dani, mañana compra el diario tal que ya hablé con un amigo. Vas a ver”.
    Al otro día me levanté temprano y salí al quiosco a comprar el diario. El amigo de mi representante no había ido al partido pero igual aseguraba que yo había sido el mejor jugador, y me había puesto 8 puntos. Decía: “Gracias a la endemoniada velocidad del uruguayo, Nueva Chicago consiguió los tres puntos en Matadero”. No mencionó en ningún momento que me habían sacado de la cancha y mucho menos que la gente me cuestionaba severamente si yo debía ser titular en ese equipo.
    Durante la semana, mi representante armó notas con amigos periodistas que me ponían por las nubes. Ese jueves salió una nota con el titulo: “Pichón de Alzamendi”. Pobre hormiga, yo estaba jugando espantoso.
    Mi representante me llamó el viernes y me dijo: “Dani, esto es así, la prensa manda. Ya estoy escuchando comentarios de que el uruguayo Baldi anda volando. La gente lee la prensa y se olvida de si realmente jugaste bien o mal”.
    Yo no lo podía creer. Estaba en uno de mis peores momentos.
    Al domingo siguiente, cuando salí a jugar, increíblemente fui uno de los jugadores más aplaudidos.
    Ahora pienso, ¿qué locura, no? Por suerte acá en Uruguay no tenemos representantes que manejen medios de comunicación ni tengan periodistas amigos.
    ¿Qué? ¿Por qué me miran así?

Un mundo poco conocido IV - Daniel Baldi www.freeway.com.uy

Daniel BaldiDaniel Baldi, jugó al fútbol en Uruguay, México e Italia. Actualmente es entrenador de fútbol y promueve la formación integral de los futbolistas en diversos proyectos. Escritor, tiene nueve libros publicados, entre ellos “La Botella F.C.” y “Mi mundial”, libro de oro 2010 y 2011.

como se llama el representante de almeyda?

Me acordé de la nota que habían subido acá sobre un arquero de las inferiores de River que lo terminaron limpiando por no sé qué cosa turbia.

No hace más que corroborar lo que venía pensando del periodismo…

la botella fc me acuerdo una vez que jugue el evita que habia un equipo que se llamaba sportivo la bolsa

Caso emblematico, Palermo.

FM9

Santiago Hirsig, el ex jugador de San Lorenzo (campeon con Ramón) y Quilmes.

El representante de Lezcano como se llama? estemmmm…Pechotta?