El argentino es muy inmaduro emocional y mentalmente hablando, muchos no superan los quince años a nivel cabeza. Si a eso le sumás que encima se encuentra en la victoria o años dulces, se pone aún más insoportable.
En vez de hacer mea culpa o mejorar, no le interesa demostrar clase, todo se resume a: “chúpala que nosotros ganamos y vos no”. Todo es una cuestión de bajeza y falta de valores, se ve reflejado en muchas personas, hasta en los mismísimos jugadores que son profesionales. Después nos quejamos que nos ven como nos ven.