Consumado el papelón del Jueves el pueblo millonario repartió las culpas entre los responsables. Todos los protagonistas se llevaron su parte pero, como pocas veces, los cañones apuntaron a los dirigentes. Tal distribución de culpas se prolongó al Domingo y con el mismo tenor. Con el equipo puntero y ganando 4 a 2, tronaron los reclamos contra esta nefasta gestión en tanto los “buenos muchachos” trataban de silenciar las voces de protesta con el “aguante” de siempre. Los “medios amigos” también jugaron su parte bajando el ambiente y haciendo oídos sordos al reclamo de la gente. Había estallado la bronca acumulada de tanta frustración. El hincha de River reaccionó como reaccionó no por el hecho puntual del Jueves, sino porque el papelón del 8M resultó la gota que colmó un vaso lleno fracasos deportivos e institucionales de una gestión de espanto.
Ante el veredicto casi unánime del pueblo riverplatense a la hora de sentenciar a los culpables, veredicto que se hacía presente en la calle, en el bar, en los foros, comienza a desviarse la atención buscando cambiar el objetivo de los cañones de la furia. “La mejor forma de ocultar la derrota es empezar otra guerra” dijo alguna vez un alto mando del polígono de 5 lados. Razón no le faltaba y parece que algunos optaron por esa estrategia.
Pero como poner en marcha esa estrategia? Los medios es la respuesta. Los mismos que se encargan de magnificar tanto las victorias como las derrotas. Los mismos capaces de desviar el foco de atención hacia pequeñeces mientras se cuecen los grandes estofados.
Cuando las casualidades son demasiadas uno empieza a dudar de la cualidad de casual de lo sucedido. De pronto se hacen correr rumores de enfrentamientos entre cuerpo técnico y referentes. Se plantea una dicotomía absurda entre Simeone y Ortega. Terminado el partido con CASLA, periodistas conocedores de la situación vivida por Ariel en los días previos, con “inocencia” se preguntaban “el partido no pedía el ingreso de Ortega?” cuando bien sabían que el chango no estaba ni en condiciones de cantar el arroz con leche. Los primeros que quieren a Ortega lejos de River son los dirigentes pero no quieren pagar el costo político de su salida. Que mejor que matar dos pájaros de un tiro pasando por la guillotina al técnico “hereje” que margina al ídolo ( y que de paso rompe mas de la cuenta con que no le desarmen el equipo de cara al próximo semestre) y sacarse de encima al hijo pródigo pero descarriado de quien nunca les importó un cuerno su salud mas que les sacara las papas del fuego cuando se quemaba el rancho.
Los “medios amigos” se desvivieron por desligar a los dirigentes de toda responsabilidad pero … no alcanzó. Entonces se decidieron por llevar al límite la magnitud del enfrentamiento. Y ahi aparecieron en escena los lengua larga pero escasamente dotados de materia gris para meterse en el fragor del combate. “Que les cuesta muchachos? Si Ustedes se las toman en Junio? Porque no bardean a la gente en los medios amigos asi se olvidan un poquito de nosotros? Ándale dale di que si … Siiiiiiiiii?” Será que alguien le sugirió esto a los referentes de cartón que darán las hurras en pocos meses? Sino poco se entienden las declaraciones de Carrizo y principalmente las de Ahumada casi que culpando a la gente por la derrota del Jueves y estableciendo comparaciones “inocentes” con los rivales de siempre.
Para completar el kit, el bueno de “José María” sale con su retórica de cotillón, esa que cualquier perdiodista independiente podría dejar sin argumentos en no mas de 5 minutos ( sino preguntenlé a Victor Hugo ), a minimizar todo y victimizarse en los medios lacayos con entrevistadores que, hay que reconocerlo, meten mejores centros que el chileno.
Que esta movida “inteligente” no nos haga perder la razón. Sabemos bien quienes son los responsables ineludibles de tantos años de frustración inagotable. Que el rebuznar de algunos culpables no desvíe los cañones de nuestra bronca.
Saludos!
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