El discurso nunca se plasmó

Si bien, Cappa al frente de River numericamente tuvo una campaña mediocre, obteniendo 27 puntos en 18 partidos, en cuanto a rendimientos futbolísticos fue paupérrimo. Uno de sos principales fracasos, fue que nunca el discurso verborrágico que tiene lo pudo plasmar en cancha. Nunca pudo llevar a la práctica, su teoría.

-En teoría, los equipos Cappistas hacen de la tenencia de pelota su estilo de juego, asegurándose el manejo del balón, circulando de lado a lado, buscando el espacio y el momento justo para en ese momento romper líneas. En la práctica, River jamás dio cinco pases seguidos, nunca elaboró a partir de juego colectivo situaciones de gol, y el monopolio de la pelota fue repartida en casi todos los partidos.

-En teoría, a los equipos de Cappa no le son necesesarios ubicar futbolista de marca y roce en la mitad de cancha. Si no, buscar la recuperación de pelota a partir de ser un equipo corto, estrecho entre sus líneas. Nada de eso se vio. En la práctica, siempre se obligó a los tres volantes a correr hacia atrás y adelante permanentemente, disminuyendo su vocación ofensiva por el desgaste que les generaba. Así fue que llegando a su última partido, y sin poder encontrarle la vuelta, ubicó un horrendo doble 5, con dos tipos por las bandas sin el cambio de ritmo necesario, y que uno de ellos no siente el puesto (Lanzini), casi que se caía de maduro un equipo totalmente carente de profundiad, y así fue.

-También en teoría, sus equipos hacen del desequilibrio individual un arma más para generar peligro, no de un estilo. River nunca pudo hilvanar ataques colectivamente, y lo tuvo que suplir con algunos chispazos de Pereyra en los primeros partidos, y luego la gambeta de Lamela, jugador que Cappa se encargó de borrar, siendo el único generador de ataques.

  • Y, por último, en teoría, Cappa pregona siempre las salidas jugando desde el fondo con la pelota al piso. Sólo en teoría claro, en la práctica, River se cansó de tirar pelotazos sin sentido, cediendo la posesión de balón. Creo que por momentos ni siquiera lo intentó -por miedo seguramente-, son contadas las veces que River salió jugando por abajo en cada partido.

Se perdió un semestre, y todavía seguimos en carrera por salvarnos, debido a la mediocridad de nuestros rivales directos, y no por mérito propio. Pasarella, no puede errar más y debe poner a River por delante de su ego de una vez por todas.

Si bien, Cappa al frente de River numericamente tuvo una campaña mediocre, obteniendo 27 puntos en 18 partidos, en cuanto a rendimientos futbolísticos fue paupérrimo. Uno de sos principales fracasos, fue que nunca el discurso verborrágico que tiene lo pudo plasmar en cancha. Nunca pudo llevar a la práctica, su teoría.

-En teoría, los equipos Cappistas hacen de la tenencia de pelota su estilo de juego, asegurándose el manejo del balón, circulando de lado a lado, buscando el espacio y el momento justo para en ese momento romper líneas. En la práctica, River jamás dio cinco pases seguidos, nunca elaboró a partir de juego colectivo situaciones de gol, y el monopolio de la pelota fue repartida en casi todos los partidos.

-En teoría, a los equipos de Cappa no le son necesesarios ubicar futbolista de marca y roce en la mitad de cancha. Si no, buscar la recuperación de pelota a partir de ser un equipo corto, estrecho entre sus líneas. Nada de eso se vio. En la práctica, siempre se obligó a los tres volantes a correr hacia atrás y adelante permanentemente, disminuyendo su vocación ofensiva por el desgaste que les generaba. Así fue que llegando a su última partido, y sin poder encontrarle la vuelta, ubicó un horrendo doble 5, con dos tipos por las bandas sin el cambio de ritmo necesario, y que uno de ellos no siente el puesto (Lanzini), casi que se caía de maduro un equipo totalmente carente de profundiad, y así fue.

-También en teoría, sus equipos hacen del desequilibrio individual un arma más para generar peligro, no de un estilo. River nunca pudo hilvanar ataques colectivamente, y lo tuvo que suplir con algunos chispazos de Pereyra en los primeros partidos, y luego la gambeta de Lamela, jugador que Cappa se encargó de borrar, siendo el único generador de ataques.

  • Y, por último, en teoría, Cappa pregona siempre las salidas jugando desde el fondo con la pelota al piso. Sólo en teoría claro, en la práctica, River se cansó de tirar pelotazos sin sentido, cediendo la posesión de balón. Creo que por momentos ni siquiera lo intentó -por miedo seguramente-, son contadas las veces que River salió jugando por abajo en cada partido.

Se perdió un semestre, y todavía seguimos en carrera por salvarnos, debido a la mediocridad de nuestros rivales directos, y no por mérito propio. Pasarella, no puede errar más y debe poner a River por delante de su ego de una vez por todas.