No te pierdas la tapa del día bajo la óptica particular de El Contra. ¡Imperdible!
Les pasó a Cristo, a Galileo, a Einstein… Los grandes hombres nunca fueron comprendidos de una por la parva de mediocres que convivieron con ellos. Hoy, los apuntados son el Sopa Aguilar y Aníbal Hay, dos tipos llamados a cambiar el fútbol argentino a partir de su intachable honestidad. Al Sopa lo tratan de traidor por haber abandonado a los cinco grandes. Nada que ver: el tipo puso a River en el lugar que le corresponde, junto a los equipos chicos. Y Passarella lo avala: si sólo quedan cinco grandes y hacen un campeonato aparte, entran todos a la Copa. Así Boquita, el club de los amores del Kaiser, tiene el repechaje asegurado.
Del negro Hay dicen que quiso arreglar un partido, favorecer a San Lorenzo contra Atlético Tucumán. ¿Y? ¡Está perfecto! ¿Para qué existen los tucumanos? Para irse al descenso como los mendocinos, los cordobeses, los jujeños… ¿Qué hizo Aníbal? Acelerar un poquito los pasos, evitarle el sufrimiento como un alma humanitaria. ¿Si ayer también arregló? No, ése era muy fácil.
PD: al cierre de la edición, no se habían apagado las luces del Gasómetro. Esperaban a Ibarra, que todavía no había vuelto de una excursión ofensiva.
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Les pasó a Cristo, a Galileo, a Einstein… Los grandes hombres nunca fueron comprendidos de una por la parva de mediocres que convivieron con ellos. Hoy, los apuntados son el Sopa Aguilar y Aníbal Hay, dos tipos llamados a cambiar el fútbol argentino a partir de su intachable honestidad. Al Sopa lo tratan de traidor por haber abandonado a los cinco grandes. Nada que ver: el tipo puso a River en el lugar que le corresponde, junto a los equipos chicos. Y Passarella lo avala: si sólo quedan cinco grandes y hacen un campeonato aparte, entran todos a la Copa. Así Boquita, el club de los amores del Kaiser, tiene el repechaje asegurado.
Del negro Hay dicen que quiso arreglar un partido, favorecer a San Lorenzo contra Atlético Tucumán. ¿Y? ¡Está perfecto! ¿Para qué existen los tucumanos? Para irse al descenso como los mendocinos, los cordobeses, los jujeños… ¿Qué hizo Aníbal? Acelerar un poquito los pasos, evitarle el sufrimiento como un alma humanitaria. ¿Si ayer también arregló? No, ése era muy fácil.
PD: al cierre de la edición, no se habían apagado las luces del Gasómetro. Esperaban a Ibarra, que todavía no había vuelto de una excursión ofensiva.