Educación vs. Sociedad: el caso del Profesor uruguayo

La carta del profesor uruguayo que conmueve al mundo de la educación

Se trata del periodista y académico Leonardo Haberkorn, quien renunció a seguir dando clases en la universidad ORT de Montevideo. “Me cansé de pelearle a los celulares, el Whatsapp y el Facebook”.

[LEFT]Con mi música y la Falacci a otra parte

[/LEFT]

[LEFT]Después de muchos, muchos años, hoy di clase en la universidad por última vez.[/LEFT]

[LEFT]No dictaré clases allí el semestre que viene y no sé si volveré algún día a dictar clases en una licenciatura en periodismo.
Me cansé de pelear contra los celulares, contra WhatsApp y Facebook. Me ganaron. Me rindo. Tiro la toalla.[/LEFT]

[LEFT]Me cansé de estar hablando de asuntos que a mí me apasionan ante muchachos que no pueden despegar la vista de un teléfono que no cesa de recibir selfies.[/LEFT]

[LEFT]Claro, es cierto, no todos son así.
Pero cada vez son más.[/LEFT]

[LEFT]Hasta hace tres o cuatro años la exhortación a dejar el teléfono de lado durante 90 minutos -aunque más no fuera para no ser maleducados- todavía tenía algún efecto. Ya no. Puede ser que sea yo, que me haya desgastado demasiado en el combate. O que esté haciendo algo mal. Pero hay algo cierto: muchos de estos chicos no tienen conciencia de lo ofensivo e hiriente que es lo que hacen.[/LEFT]

[LEFT]Además, cada vez es más difícil explicar cómo funciona el periodismo ante gente que no lo consume ni le ve sentido a estar informado.[/LEFT]

[LEFT]Esta semana en clase salió el tema Venezuela. Solo una estudiante en 20 pudo decir lo básico del conflicto. Lo muy básico. El resto no tenía ni la más mínima idea. Les pregunté si sabían qué uruguayo estaba en medio de esa tormenta. Obviamente, ninguno sabía. Les pregunté si conocían quién es Almagro. Silencio. A las cansadas, desde el fondo del salón, una única chica balbuceó: ¿no era el canciller?[/LEFT]

[LEFT]Así con todo. ¿Qué es lo que pasa en Siria? Silencio.
¿De qué partido tradicionalmente es aliado el PIT-CNT? Silencio.
¿Qué partido es más liberal, o está más a la “izquierda” en Estados Unidos, los demócratas o los republicanos? Silencio.[/LEFT]

[LEFT]¿Saben quién es Vargas Llosa? ¡Sí!
¿Alguno leyó alguno de sus libros? No, ninguno.[/LEFT]

Haberkorn lamenta que los jóvenes no pueden dejar el celular, ni aún en clase

[LEFT]Conectar a gente tan desinformada con el periodismo es complicado. Es como enseñar botánica a alguien que viene de un planeta donde no existen los vegetales.[/LEFT]

[LEFT]En un ejercicio en el que debían salir a buscar una noticia a la calle, una estudiante regresó con esta noticia: "todavía existen kioscos que venden diarios y revistas….[/LEFT]

[LEFT]En “La Naranja Mecánica”, al protagonista le mantenían los ojos abiertos con unas pinzas, para que viera una sucesión interminable de imágenes, veloces, rápidas, violentas.[/LEFT]

[LEFT]Con la nueva generación no se necesitan las pinzas. Una sucesión interminable de imágenes de amigos sonrientes les bombardea el cerebro. El tiempo se les va en eso. Una clase se dispersaba por un video que uno le iba mostrando a otro. Pregunté de qué se trataba, con la esperanza de que sirviera como aporte o disparador de algo.[/LEFT]

[LEFT]Era un video en Facebook de un cachorrito de león que jugaba. El resultado de producir así, al menos en los trabajos que yo recibo, es muy pobre. La atención tiene que estar muy dispersa para que escriban mal hasta su propio nombre, como pasa.[/LEFT]

[LEFT]Llega un momento en que ser periodista te juega en contra. Porque uno está entrenado en ponerse en los zapatos del otro, cultiva la empatía como herramienta básica de trabajo. Y entonces ve que a estos muchachos -que siguen teniendo la inteligencia, la simpatía y la calidez de siempre- los estafaron, que la culpa no es solo de ellos.[/LEFT]

[LEFT]Que la incultura, el desinterés y la ajenidad no les nacieron solos.
Que les fueron matando la curiosidad y que, con cada maestra que dejó de corregirles las faltas de ortografía, les enseñaron que todo da más o menos lo mismo.
[/LEFT]

[LEFT]Entonces, cuando uno comprende que ellos también son víctimas, casi sin darse cuenta va bajando la guardia.
Y lo malo termina siendo aprobado como mediocre; lo mediocre pasa por bueno; y lo bueno, las pocas veces que llega, se celebra como si fuera brillante.[/LEFT]

[LEFT]No quiero ser parte de ese círculo perverso.
Nunca fui así y no lo seré.[/LEFT]

[LEFT]Lo que hago, siempre me gustó hacerlo bien. Lo mejor posible.
Justamente, porque creo en la excelencia, todos los años llevo a clase grandes ejemplos del periodismo, esos que le encienden el alma incluso a un témpano.[/LEFT]

[LEFT]Este año, proyectando la película ‘El Informante’, sobre dos héroes del periodismo y de la vida, vi a gente dormirse en el
salón y a otros chateando en WhatsApp o Facebook.

¡Yo la vi más de 200 veces y todavía hay escenas donde tengo que aguantarme las lágrimas![/LEFT]

[LEFT]También les llevé la entrevista de Oriana Fallaci a Galtieri. Toda la vida resultó. Ahora se te va una clase entera en preparar el ambiente: primero tenés que contarles quién era Galtieri, qué fue la guerra de las Malvinas, en qué momento histórico la corajuda periodista italiana se sentó frente al dictador.[/LEFT]

[LEFT]Les expliqué todo. Les pasé el video de la Plaza de Mayo repleta de una multitud enloquecida vivando a Galtieri, cuando dijo: “¡Si quieren venir, que vengan! ¡Les presentaremos batalla!”.[/LEFT]

[LEFT]Normalmente, a esta altura, todos los años ya había conseguido que la mayor parte de la clase siguiera el asunto con fascinación.[/LEFT]

[LEFT]Este año no. Caras absortas. Desinterés. Un pibe despatarrado mirando su Facebook. Todo el año estuvo igual.[/LEFT]

[LEFT]Llegamos a la entrevista. Leímos los fragmentos más duros e inolvidables.
Silencio.
Silencio.
Silencio.
Ellos querían que terminara la clase.
Yo también.


Tremendo.

Desde ya que esto no es privativo del Uruguay ó Argentina, ni mucho menos, ha de ser un problema mundial. Lo interesante sería preguntarse si hay que entregarse mansamente a lo nuevo, ó renunciar e irse, ó qué. Yo no lo tengo muy claro, pero lo que es seguro es que algo ha pasado con la invasión de los celulares. Y cada vez es más difícil encontrar alguien que no participe de las redes sociales, afectando todo su entorno.[/LEFT]

La carta del profesor uruguayo que conmueve al mundo de la educación

Se trata del periodista y académico Leonardo Haberkorn, quien renunció a seguir dando clases en la universidad ORT de Montevideo. “Me cansé de pelearle a los celulares, el Whatsapp y el Facebook”.

[LEFT]Con mi música y la Falacci a otra parte

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[LEFT]Después de muchos, muchos años, hoy di clase en la universidad por última vez.[/LEFT]

[LEFT]No dictaré clases allí el semestre que viene y no sé si volveré algún día a dictar clases en una licenciatura en periodismo.
Me cansé de pelear contra los celulares, contra WhatsApp y Facebook. Me ganaron. Me rindo. Tiro la toalla.[/LEFT]

[LEFT]Me cansé de estar hablando de asuntos que a mí me apasionan ante muchachos que no pueden despegar la vista de un teléfono que no cesa de recibir selfies.[/LEFT]

[LEFT]Claro, es cierto, no todos son así.
Pero cada vez son más.[/LEFT]

[LEFT]Hasta hace tres o cuatro años la exhortación a dejar el teléfono de lado durante 90 minutos -aunque más no fuera para no ser maleducados- todavía tenía algún efecto. Ya no. Puede ser que sea yo, que me haya desgastado demasiado en el combate. O que esté haciendo algo mal. Pero hay algo cierto: muchos de estos chicos no tienen conciencia de lo ofensivo e hiriente que es lo que hacen.[/LEFT]

[LEFT]Además, cada vez es más difícil explicar cómo funciona el periodismo ante gente que no lo consume ni le ve sentido a estar informado.[/LEFT]

[LEFT]Esta semana en clase salió el tema Venezuela. Solo una estudiante en 20 pudo decir lo básico del conflicto. Lo muy básico. El resto no tenía ni la más mínima idea. Les pregunté si sabían qué uruguayo estaba en medio de esa tormenta. Obviamente, ninguno sabía. Les pregunté si conocían quién es Almagro. Silencio. A las cansadas, desde el fondo del salón, una única chica balbuceó: ¿no era el canciller?[/LEFT]

[LEFT]Así con todo. ¿Qué es lo que pasa en Siria? Silencio.
¿De qué partido tradicionalmente es aliado el PIT-CNT? Silencio.
¿Qué partido es más liberal, o está más a la “izquierda” en Estados Unidos, los demócratas o los republicanos? Silencio.[/LEFT]

[LEFT]¿Saben quién es Vargas Llosa? ¡Sí!
¿Alguno leyó alguno de sus libros? No, ninguno.[/LEFT]

Haberkorn lamenta que los jóvenes no pueden dejar el celular, ni aún en clase

[LEFT]Conectar a gente tan desinformada con el periodismo es complicado. Es como enseñar botánica a alguien que viene de un planeta donde no existen los vegetales.[/LEFT]

[LEFT]En un ejercicio en el que debían salir a buscar una noticia a la calle, una estudiante regresó con esta noticia: "todavía existen kioscos que venden diarios y revistas….[/LEFT]

[LEFT]En “La Naranja Mecánica”, al protagonista le mantenían los ojos abiertos con unas pinzas, para que viera una sucesión interminable de imágenes, veloces, rápidas, violentas.[/LEFT]

[LEFT]Con la nueva generación no se necesitan las pinzas. Una sucesión interminable de imágenes de amigos sonrientes les bombardea el cerebro. El tiempo se les va en eso. Una clase se dispersaba por un video que uno le iba mostrando a otro. Pregunté de qué se trataba, con la esperanza de que sirviera como aporte o disparador de algo.[/LEFT]

[LEFT]Era un video en Facebook de un cachorrito de león que jugaba. El resultado de producir así, al menos en los trabajos que yo recibo, es muy pobre. La atención tiene que estar muy dispersa para que escriban mal hasta su propio nombre, como pasa.[/LEFT]

[LEFT]Llega un momento en que ser periodista te juega en contra. Porque uno está entrenado en ponerse en los zapatos del otro, cultiva la empatía como herramienta básica de trabajo. Y entonces ve que a estos muchachos -que siguen teniendo la inteligencia, la simpatía y la calidez de siempre- los estafaron, que la culpa no es solo de ellos.[/LEFT]

[LEFT]Que la incultura, el desinterés y la ajenidad no les nacieron solos.
Que les fueron matando la curiosidad y que, con cada maestra que dejó de corregirles las faltas de ortografía, les enseñaron que todo da más o menos lo mismo.
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[LEFT]Entonces, cuando uno comprende que ellos también son víctimas, casi sin darse cuenta va bajando la guardia.
Y lo malo termina siendo aprobado como mediocre; lo mediocre pasa por bueno; y lo bueno, las pocas veces que llega, se celebra como si fuera brillante.[/LEFT]

[LEFT]No quiero ser parte de ese círculo perverso.
Nunca fui así y no lo seré.[/LEFT]

[LEFT]Lo que hago, siempre me gustó hacerlo bien. Lo mejor posible.
Justamente, porque creo en la excelencia, todos los años llevo a clase grandes ejemplos del periodismo, esos que le encienden el alma incluso a un témpano.[/LEFT]

[LEFT]Este año, proyectando la película ‘El Informante’, sobre dos héroes del periodismo y de la vida, vi a gente dormirse en el
salón y a otros chateando en WhatsApp o Facebook.

¡Yo la vi más de 200 veces y todavía hay escenas donde tengo que aguantarme las lágrimas![/LEFT]

[LEFT]También les llevé la entrevista de Oriana Fallaci a Galtieri. Toda la vida resultó. Ahora se te va una clase entera en preparar el ambiente: primero tenés que contarles quién era Galtieri, qué fue la guerra de las Malvinas, en qué momento histórico la corajuda periodista italiana se sentó frente al dictador.[/LEFT]

[LEFT]Les expliqué todo. Les pasé el video de la Plaza de Mayo repleta de una multitud enloquecida vivando a Galtieri, cuando dijo: “¡Si quieren venir, que vengan! ¡Les presentaremos batalla!”.[/LEFT]

[LEFT]Normalmente, a esta altura, todos los años ya había conseguido que la mayor parte de la clase siguiera el asunto con fascinación.[/LEFT]

[LEFT]Este año no. Caras absortas. Desinterés. Un pibe despatarrado mirando su Facebook. Todo el año estuvo igual.[/LEFT]

[LEFT]Llegamos a la entrevista. Leímos los fragmentos más duros e inolvidables.
Silencio.
Silencio.
Silencio.
Ellos querían que terminara la clase.
Yo también.


Tremendo.

Desde ya que esto no es privativo del Uruguay ó Argentina, ni mucho menos, ha de ser un problema mundial. Lo interesante sería preguntarse si hay que entregarse mansamente a lo nuevo, ó renunciar e irse, ó qué. Yo no lo tengo muy claro, pero lo que es seguro es que algo ha pasado con la invasión de los celulares. Y cada vez es más difícil encontrar alguien que no participe de las redes sociales, afectando todo su entorno.[/LEFT]

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A ese profe hay que regalarle
http://articulo.mercadolibre.com.ar/MLA-631782997-bloqueador-e-inhibidor-de-senal-celular-y-varios-4-antenas-_JM

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Esta semana en clase salió el tema Venezuela. Solo una estudiante en 20 pudo decir lo básico del conflicto. Lo muy básico. El resto no tenía ni la más mínima idea. Les pregunté si sabían qué uruguayo estaba en medio de esa tormenta. Obviamente, ninguno sabía. Les pregunté si conocían quién es Almagro. Silencio. A las cansadas, desde el fondo del salón, una única chica balbuceó: ¿no era el canciller?
Así con todo. ¿Qué es lo que pasa en Siria? Silencio.
¿De qué partido tradicionalmente es aliado el PIT-CNT? Silencio.
¿Qué partido es más liberal, o está más a la “izquierda” en Estados Unidos, los demócratas o los republicanos? Silencio.
¿Saben quién es Vargas Llosa? ¡Sí!
¿Alguno leyó alguno de sus libros? No, ninguno.

Desaprobalos a todos y fijate como se ponen a estudiar/prestar atención todos…

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Por un lado, tiene razón. Es horrible eso. Y claramente debería tratar de prohibir el uso de los celulares en clase, que los pibes los dejen en un lugar seguro al comenzar.

Por otro lado, es inevitable. La comunicación hoy tiende a eso. Y no sólo las redes sociales, sino el propio periodismo. Indignarte, hacerte reír o hacerte llorar. De pensar y leer, ni mierda. O sitios falopa que inventan boludeces para que se compartan. Leer eso, y no leer nada, es lo mismo.

Y ni hablar, los chicos no deberían tener un smartphone ni una tablet hasta como mínimo los 12 años.

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Si es Facultad, reprobalos a todos y listo. Que se vayan a cagar.

Si es en Escuelas Medias, ahi el tema es mucho mas complejo. Y los que “luchan” contra el celular, son los que más lo sufren.

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Un boludo, yo les rompo el orto en el examen y a la mierda

Tenés que quedarte hermano y aplicar el filtro. Que avancen los buenos, con ideales bien claros, porque este drama se vuelve pequeño si consideramos el papel de los medios masivos en el mundo actual. Tenés una clase llena de tipos que, una vez recibidos, van a venderse al mejor postor. Después pasarán a ser operadores de la editorial, o publicarán las notas basura de “Sociedad” o secciones igualmente pedorras (según les de la cabeza).

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Además, un pibe que no puede soltar su celular ni siquiera para intentar aprender algo de su carrera, ni bajo amenaza, es un pibe que se equivocó de carrera. Mejor cortásela por lo sano.

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Está claro que los que con tanta ligereza dicen “reprobalos y listo”, NO ENTENDIERON el VERDADERO problema: hay una mayoría ABRUMADORA en las nuevas generaciones que no tienen la capacidad de leer, redactar, asociar, investigar, analizar, etc., con la real profundidad que se requiere, más para una carrera universitaria y aún más si se trata de Periodismo. NO SE RESUELVE reprobando y ya está, es más de fondo el problema.

No sé por qué, pero cuando leo cosas como esta me viene a la cabeza el mismo recuerdo.

Una vez fuimos con mi colegio secundario a una especie de charla sobre la democracia y el papel de la prensa (creo que estabamos en 1º polimodal). Eran dos o tres expositores; uno era Nelson Castro. Él eligió como tema las elecciones en Francia de 2002 y el rol que tuvo la prensa en las mismas. Recordó que los franceses sobraron la elección y dieron por hecho que ganaban caminando los socialistas. Sucede que la cosa quedo en un mano final entre Chirac y Lepen, el padre de la actual líder del Frente Nacional (ultra derecha). Terminó argumentando que la prensa había tenido cierto rol en no haber estimulado a los franceses a ir a votar. Basicamente, pensaba que la prensa tenía que hacer todo lo posible para que la derecha no gobernara el país.

Como diez años después de esa charla, Castro le dio mucha más cobertura a las cosas negativas del gobierno anterior que al macrismo. Aclaro que no pienso que él haya militado para la victoria de Macri, labura para su medio y esta perfecto. Pero si que defraudó a varios de los que vimos tan de cerca esa doble vara suya. Derecha en Francia no, pero en Argentina sí. No hay que ser obtuso e igualar a Macri con Lepen. Pero tampoco se necesitaba ser un genio para entender que la derecha de acá es de lo peor, aunque la coloques en el centro.

El problema del periodismo es que está atravesado por intereses económicos muy fuertes. Es muy difícil hacer periodismo posta. Y eso repercute al final en la visión que la sociedad tiene de esa profesión, que tiende a empeorar. El kirchnerismo hizo bien en correr ese velo y por eso el apuro ahora por volver a ponerlo. Pero tampoco es una salida decir que hay que hacer periodismo militante. Esa es la grieta entre periodistas y me parece sano que exista, porque termina funcionando como contrapeso a la fuerte impronta ideológica que tiene la profesión por definición.

Por último, me parece irrelevante que esos estudiantes no supieran esas cosas. Yo las sé porque me interesa el panorama internacional y quiere dedicarme a cubrir eso. Es difícil medir el desinterés o apatía por la actualidad política. La tecnología va cambiando todo a grandes pasos y velozmente, eso afecta la manera misma de consumir información. Se escapan muchísimos fenómenos, como que caen las audiencias de radioescucha pero crecen quienes van a buscar los recortes que más les interesan de los programas mainstream a través de plataformas como RadioCut, por ejemplo.

Sí hay una fenómeno concreto que potencia no la apatía sino la desconexión con los medios periodísticos. Es el rol creciente de las redes como únicos canales a través de los cuales la gente se informa. Es decir, te informas a través de lo que otro colgó a su facebook, en lugar de entrar a la web de clarin. Eso es un problema para las empresas y para la profesión: ¿tenemos que ir a buscar seguidores en las redes para rescatar a las empresas de su propia invisibilidad?

De todas formas, quizás el profesor viene a la Facultad de Sociales de la UBA y queda maravillado con que cinco estudiantes sepan quién es Luis Almagro y que pasa en Venezuela.

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Personalmente, creo que esto que dice el profesor es bastante simplista. La situación que expone se podría haber reproducido hace 60 años con el advenimiento de la televisión y el entretenimiento personal.

El texto es bastante efectista, cuenta las situaciones particulares de los chicos a los que les enseña que favorecen su punto de vista y, probablemente, el punto de vista de la persona que ya tiene una opinión formada con tan solo leer el título.

Se trata de una lucha inútil contra la tecnología, que se centra en los aspectos negativos de la misma, sin siquiera mencionar los aspectos positivos.

Es un lindo texto, redondo, que probablemente demuestre que el profesor estudió periodismo en su momento. Ahora ¿es útil? ¿contesta los interrogantes necesarios para ser constructivo? ¿qué aporta?

Básicamente, creo que reafirma los prejuicios acerca de la tecnología de un determinado grupo de personas que tienen más nostalgia que razonamiento crítico.

El periodismo como se lo conoce murió hace rato y el tipo trata de escribir una crónica de esa muerte usando a su grupo de alumnos como ejemplo.

Lo peor es que muchos acá pregonan que el aplazo es la solución, cosa que demuestra que no entendieron nada; ni del texto ni de la situación que critica.

Creo que el problema pasa por la desconexión que siente un pibe que hoy estudia periodismo con el mundo real. La mayoría de los profesores de periodismo están preparados para enseñar basados en mundo que ya caducó: el medio gráfico, la revista, la web tradicional.

Sin embargo, no se ve en el texto ninguna crítica a la pedagogía periodística actual, en la cual se supone que tenés que pensar como pensaba una generación que se tuvo que adaptar al Twitter y que todavía valora al medio gráfico por sobre todas las cosas.

Seguro que va a tener un gran golpe de efecto; de hecho, acá mismo (siendo un medio alternativo) ya se le pide que repruebe gente para “solucionar” el problema, sin entender que este mismo foro es una nueva forma de periodismo, forma que no se contempla en el texto.

Pero bueno, como siempre…el facho promedio atacando síntomas sin mediar el más mínimo análisis.

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De igual manera no es mas facil decir al empezar, bueno gente si van a estar en mi hora de clases dejan el celular en esta caja, si alguno llama por emergencia se atiende sino se mira los mensajes al terminar la hora y punto?

Si bien estamos en la era de la tecnologia cuando estas en clases no podes estar mirando un video de un leoncito y cagandote de risa como dijo ese profesor, me parece una falta de respeto, no solo se perdio las ganas de estudiar y de capacitarse sino tambien los valores morales y de etica y esto pasa no solo en las escuelas, hoy vas a un lugar de atencion al publico y los tipos estan mirando sus celulares a ver que dice el face y te atienden cuando se les da la ganas, se esta desnaturalizando todo.

En mi facultad nos tenias cagando, el profesor cuando teniamos a las 7 de la mañana la teoria y si te veia medio dormido o boludeando te empezaba a preguntar de lo que estaba hablando y si no prestaste atencion quedabas como un ganso.

No pido que sea todo muy estricto pero un minimo de restricciones tienen que existir, mira si hacen lo mismo los futuros medicos, abogados y resto de profesionales, el futuro que nos espera cuando nos atienda uno de esos nuevos profesionales.

---------- Mensaje unificado a las 08:49 ---------- El mensaje anterior habia sido a las 08:33 ----------

Tampoco hay que ser tan tajante. Yo personalmente a las clases que voy no veo a nadie perderse en su telefono, por ahi se ve alguno contestando algun mensaje pero sin perder el hilo de lo que se esta hablando. Me parece un poco exagerado el cuento, aunque claro habria que ver su caso. Por lo pronto, renunciar a tu cargo porque un par de pendejos no te dan bola a mi me parece una boludes, si enseñas periodismo en una facultad de esa carrera y los pibes no te dan bola tambien podrias hacer algo de autocritica y ver que estas haciendo mal vos. Ver si tu contenido es novedoso y se adapta al mundo de hoy. Y esto lo digo porque yo he visto profesores que se han quedado en los 80 y de ahi no pasaron, se quedan estancados, son el mundo de hoy como entrar en wikipedia y listo, no spn una figura de enseñanza. Hay que adaptarse y ver las maravillas de la tecnologia (no como lisa) que nos ofrecen un mundo de posibilidades interactivas, donde podes desde armar un esquemita en un telefono hasta poder averiguar mucho mas de un evento x. Pero bueno, algunos prefieren criticar en vez de usar la herramienta

---------- Mensaje unificado a las 09:08 ---------- El mensaje anterior habia sido a las 09:03 ----------

Justemente me refiero a esto. Aplaudo de pie al ptofesor de la imagen, saber llamar la atencion de sus alumnos. Un verdadero maestro

No macho, ESE es justamente el problema que cita el profesor: el creciente y a esta altura mayoritario DESINTERES, la APATIA por el conocimiento, la investigación, el saber, la capacitación, y finalmente, la LECTURA. De irrelevante no tiene NADA.

Es más, el GRAN PELIGRO de nuestros tiempos es que la gente se termine informando de las cosas por redes sociales. Que podrá tener un correlato lógico en países con regímenes estatales y totalitarios como Venezuela, Siria, China ó Corea del Norte, pero ¿en el resto del mundo?

Sin ir más lejos, el lunes se viralizó una advertencia de inundaciones falsa por Whatsapp que generó pánico en La Plata.¿Cuál es el paso siguiente, declarar guerras a países vecinos por una foto en Facebook que no les gusta? Obviamente que el periodismo más corporativo tiene que hacer su autocrítica: abandonar la persecución de lo mediático y de lo militante, volver a las fuentes, al rigor informativo, a la verdad como horizonte. Así se recupera la credibilidad.

Que no de más clases, terrible facho enciclopedista.

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Me parece que hay una generación de docentes que no se pueden adaptar a los tiempos de hoy donde la tecnología es un factor fundamental y no saben como usarla favorablemente para la enseñanza.

Estamos en una era donde nos colapsan con información todo el tiempo (desde diarios, portales, redes sociales, televisión, radio, etc) y no llegamos a procesar bien una noticia y a verificarla que ya estamos con otra. Eso suele traer problemas ya que nos quedamos con lo que vimos en el momento y no profundizamos en el tema.

Es un tema muy complejo y profundo para debatir, no creo que la culpa la tenga el alumnado, es un tema que trasciende mas alla.

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Esta podría ser una alternativa:

Los paradigmas tecno que enfrentan los maestros

¿Qué deben tener en cuenta los docentes en su tarea de formar a los ciudadanos de un mundo nuevo e impredecible?

Por estos días se celebra en la Argentina la semana del educador: esas personas clave en el destino de las naciones. “Hombre, Pueblo, Nación, Estado: todo está en los humildes bancos de la escuela” decía Domingo Faustino Sarmiento. Pero en la Era del Conocimiento el rol del docente se vuelve aún más desafiante, multifacético y esencial.

Infobae habló de este tema con Melina Masnatta, quien es Lic. en Ciencias de la Educación (UBA), docente del área artística y Especialista y Tesista de la Maestría en Tecnología Educativa (UBA). Además, se desempeña como coordinadora del Laboratorio de Innovación Digital Fundación Huésped e Investigadora y Profesora en FLACSO y UBA. Co-fundó Chicas en Tecnología y el colectivo interdisciplinario de arte digital A.Mo.Ver. Es miembro de la red internacional de educadores Wikipedia Education Collaborative y desde hace 13 años diseña y desarrolla proyectos de innovación que articulan educación, arte y tecnología.

¿Cuál es la actitud general de los docentes frente a las herramientas que ofrece la tecnología? ¿Algunos se sienten amenazados? Antes la palabra del maestro y la del manual eran la verdad revelada. Ahora los chicos chequean la información, refutan al maestro.

Las reacciones son variadas. He visto profesores universitarios que prohíben Wikipedia, que es como prohibir el aire, en estos tiempos. Cuando converso con ellos y debatimos, entiendo las dificultades que expresan en cuanto a la incorporación de más conocimientos. A veces no se alcanza a comprender que la tarea del docente es muy difícil hoy en día. Hay que enfrentarse a un grupo de 40 ó 50 personas que aprenden de manera diferente y que tienen distintos objetivos. La verdad es que es desafiante y hay que entender que, profesionalmente, estamos en un momento de bisagra. Antes el docente decía la palabra y eso era irrefutable. Ahora el maestro debe hacer la pregunta. Cuando veo docentes que tienen buenas prácticas es porque se atreven a desafiar a ese joven y preguntarle "a ver, esto que dice acá: ¿Te parece que es así? O ¿De dónde sacaste esa información? ¿Es confiable? ¿Está chequeada? ¿Es una fuente primaria? Es en la pregunta y en la repregunta que empezamos a entender que el conocimiento es orgánico. Lo que tenemos ahora establecido es que estamos en un momento de mucha transición y de no entender qué hay que enseñarle al otro. Porque el mundo del trabajo y de la educación a futuro está cambiando drásticamente.

Antes el desafío era aprender a aprender; ahora es aprender a desaprender, todo el tiempo.

¿Desde dónde debería posicionarse el docente de hoy?

Siempre desde la pregunta. Motivar al estudiante para que busque y generé él el contenido. Se invierte el rol, pero no del todo, porque tampoco es una educación invertida 100%. Hay que entender que no por eso la autoridad del docente queda socavada o en detrimento, todo lo contrario, quien te desafía a pensar es ese docente que luego vas a recordar siempre.

¿La tendencia es la del conocimiento construido en forma colaborativa?

Totalmente, pero hay que saber cómo conversar con el otro, entender cómo hacerlo, porque es esencial para a construir ese conocimiento. Hay que aprovechar que estamos en un momento de la Humanidad único, en el que ya no vamos a volver a lo que conocíamos. Todo lo que estamos haciendo, conociendo y trabajando con el otro en esa conversación, es totalmente novedoso. Eso genera a veces cierto pánico y obliga a tener que salir de la zona de confort. Porque las tecnologías no preguntan: avanzan.

Vos que estas en los dos mundos, en el de la tecnología y en el de educación: ¿Qué consejos les darías a los maestros?

Yo recorro muchas provincias, y eso es importante para ver las distintas realidades. Cuando veo buenas practicas, y aspectos que se han ido validando, tienen que ver con ese docente capaz de preguntarse qué tipo de alumno quiere tener en frente, cómo lo mira y ahí hay algo que tienen que ver con los valores. Como sociedad muchas veces dejamos de pensar en los valores y esa la gran pregunta, es el ¿Para qué? ¿Para qué estoy acá? Y eso tiene cada vez menos lugar en la vida de los jóvenes. Por eso, cuando uno piensa en educadores como Philippe Meirieu – un francés muy conocido, experto en educación que pidió volver a dar clases en el secundario porque se dio cuenta de que estaba dando teoría y se había alejado de la realidad sobre la que teorizaba – él dice que el rol del docente es provocar el deseo en el otro. Cuando uno habla de deseo habla del componente ético. Es ¿Hacia dónde querés ir? ¿Qué querés encontrar? Y eso a veces nos lo sabemos, porque incluso a la sociedad le cuesta imaginárselo. En esas preguntas hay un diálogo entre ese docente y ese alumno en la que se comparte una comunidad ética. Es volver a despertar el deseo y que el alumno se pueda imaginar otras cosas. Es lograr que el mundo de ese chico no se limite a, por ejemplo, ser un gendarme (no quiero decir que haya nada malo en serlo), sino que lo que no es bueno es que un chico vea las opciones de su vida o de conocimiento limitados, cuando hoy la tecnología puede abrir ese universo. En eso el docente tiene un rol esencial en provocar al otro, en abrirle el horizonte.

¿La tecnología modifica la forma en la que se enseña, los objetivos?

Cuando veo a alguien que hace algo bien es porque empieza a leer al otro, a darle pautas para pensar y pensarse en el mundo. Y hoy el mundo es la tecnología, es acceder a internet, e incluso si no podés acceder, tenés otro montón de dispositivos con aplicaciones y miles de herramientas que abren enormemente el panorama.

Hay que cambiar el mundo de lo memorístico y de la cantidad de la información porque ya no tiene sentido, esa información está en todos lados. Es entender qué querés, para qué y a dónde querés llegar. Quizás no lo tengas en el mapa, pero sí hay que poder generar la rutina del preguntarse. La tecnología nos da la potencia de preguntar.

http://www.infobae.com/play-tv/2016/09/13/los-paradigmas-tecno-que-enfrentan-los-maestros/


Creo que echa un poco de luz sobre una de las facetas del tema: cómo debería la docencia compatibilizar el mundo del conocimiento con la tecnología moderna.

El otro costado, a mi entender el más complicado, tiene que ver con el desinterés del estudiante de hoy día, con esa apatía que le elimina la iniciativa propia en el camino del genuino conocimiento, más allá del aula.
No sé, tal vez si los colegios y las Universidades se adaptan a los tiempos que corren, tengamos mejores profesionales, más capacitados y con excelencia en lo suyo. Pero, ¿y el resto? Porque es real que cada vez son más los adolescentes que no leen, que les resulta imposible interpretar textos, que tienen un vocabulario de muy pocas palabras (¡y demasiados emoticones!), que tienen una redacción horrorosa.¿Y si no llegan a la Facultad, serán los analfabetos del Tercer Milenio?
Preocupante.

Yo creo que en los tiempos de hoy no leen porque tienen exceso de información todo el tiempo, ya sea Twitter, Facebook, Snapchat, Instagram, Whatsapp, portales de Internet, etc. Imposible tener tiempo cuando constantemente tenes información para leer.

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